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Este pueblito de Baja California Sur cultivaba uvas y dátiles hace más de 250 años

Este antiguo poblado de Baja California Sur fue escenario de la producción de uvas, algodón y dátiles desde el siglo XVIII.

Foto: Gobierno del Estado de BCS
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El dátil, un fruto que llegó desde África a Baja California Sur, forma parte de la historia del estado desde hace más de 250 años.

Su cultivo comenzó con los primeros misioneros, quienes aprovecharon los oasis del norte para producirlo.

Uno de los lugares donde esta actividad comenzó fue una antigua comunidad del municipio de Mulegé, cuya historia también está ligada a una misión fundada en 1705.

La historia de esta comunidad está relacionada con una antigua misión fundada en 1705, donde comenzaron actividades agrícolas que aprovecharon las condiciones del arroyo y los oasis de la región.

¿Qué pueblo de Baja California Sur cultivaba uvas y dátiles desde el siglo XVIII?

Mucho antes de que esta zona se convirtiera en uno de los sitios históricos, sus habitantes ya aprovechaban los recursos de los oasis para desarrollar cultivos que fueron introducidos durante la época de las misiones

Se trata de de Santa Rosalía en Mulegé, una comunidad del municipio del mismo nombre cuya historia está ligada a la antigua misión.

De acuerdo con información de la Secretaría de Turismo y Economía de Baja California Sur, la misión fue fundada en noviembre de 1705 por el padre Juan María Basaldúa.

El sitio se encuentra a unos 117 kilómetros al noreste de la misión de Nuestra Señora de Loreto, en la costa del Golfo de California.

Antes de la fundación de la misión, el lugar ya había sido explorado. Según la información histórica difundida por la dependencia, el padre Juan María de Salvatierra recorrió la zona en 1701, durante el regreso de un viaje hacia el río Yaqui, en Sonora.

La llegada de los misioneros también marcó el inicio de actividades agrícolas en la zona. En el arroyo de Mulegé comenzaron a cultivarse uvas, algodón y dátiles, productos que encontraron condiciones favorables en los espacios con disponibilidad de agua.

El cultivo de dátiles, particularmente, quedó ligado con el desarrollo de los oasis de esta parte de Baja California Sur y con las tradiciones que todavía permanecen en distintas comunidades del municipio.

La antigua misión tenía una planta rectangular, muros de piedra y una cubierta de bóveda de cañón corrido.

Con el paso de los años, el lugar también recibió a habitantes de distintas rancherías de los alrededores, entre ellas estaban:

  • San Luis
  • Santa Lucía
  • Santísima Trinidad
  • San Patricio
  • San Marcos

Para 1745, la población indígena relacionada con la misión se calculaba en alrededor de 300 habitantes.

Foto: Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH)

Foto: Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH)

¿Cómo cambió Mulegé después de la llegada de los misioneros?

La historia de la misión estuvo marcada por distintos acontecimientos que afectaron a la población de la zona.

Uno de ellos fue una epidemia que provocó una reducción importante de habitantes. Para 1800, la población había disminuido hasta aproximadamente 90 personas. La enfermedad también afectó al padre Basaldúa, quien tuvo que retirarse de Baja California.

Años después, en 1771, una inundación volvió a afectar a la comunidad, la reducción de habitantes llevó al padre presidente Fray Francisco Palóu a considerar el traslado de la misión hacia San José de Magdalena.

La construcción de la iglesia también avanzó con el tiempo. En 1766, el padre Francisco Escalante comenzó la construcción de una iglesia de piedra, como parte del desarrollo de la misión.

Estos cambios ocurrieron en una región donde el acceso al agua era fundamental para mantener los asentamientos y las actividades agrícolas.

Los oasis permitieron desarrollar cultivos en medio del ambiente desértico de la península. El dátil es uno de los productos que permaneció ligado a la identidad de esta zona.

Actualmente, este fruto forma parte de productos y preparaciones tradicionales de distintas comunidades del municipio de Mulegé, donde también se consume fresco y se utiliza en panes, dulces y otros alimentos.

La producción agrícola de aquella época fue parte de una transformación más amplia del territorio, en la que los antiguos asentamientos comenzaron a desarrollar actividades permanentes alrededor de las misiones y los puntos donde existía acceso al agua.

Esta historia forma parte de los 9 Pueblos Históricos de México, una lista a la que recientemente se sumó Miraflores.

Foto: Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH)

Foto: Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH)

¿Qué pasó con la antigua misión de Mulegé?

La misión fue abandonada por completo en 1828 y posteriormente quedó en ruinas, con el paso de los años fue intervenida en distintas ocasiones para conservar los restos de la construcción.

Una de las restauraciones más importantes se realizó entre 1972 y 1973, de acuerdo con la información histórica difundida sobre el sitio.

En esos trabajos se conservaron principalmente las características exteriores de la construcción, aunque el interior tuvo modificaciones.

La historia de este lugar es distinta a la de Santa Rosalía, localidad que actualmente es una de las más conocidas del municipio.

Santa Rosalía se desarrolló mucho después, a finales del siglo XIX, alrededor de la actividad minera y de la llegada de la compañía francesa El Boleo.

Por eso, aunque ambos sitios se encuentran dentro del mismo municipio y sus historias están relacionadas, la antigua misión de Santa Rosalía de Mulegé pertenece a una etapa mucho más temprana de la historia de Baja California Sur.

Más de dos siglos después de aquellos primeros cultivos, el dátil continúa siendo uno de los productos asociados con los oasis del norte del estado.

La presencia de palmares y la disponibilidad de agua en estas zonas permitieron que una actividad agrícola iniciada durante la época misional dejara una tradición que todavía puede encontrarse en la gastronomía regional.

Así, detrás de la historia de esta comunidad no solo está la antigua misión de 1705, también existe una historia agrícola que comenzó hace más de 250 años y que incluyó el cultivo de uvas, algodón y dátiles en uno de los ambientes desérticos más particulares de la península.

En este mismo municipio se encuentra la Sierra de San Francisco, donde se conserva uno de los conjuntos de arte rupestre más importantes de la península y que forma parte del patrimonio mundial desde 1993.

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