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Klamath River: la historia del río que permaneció sepultado más de 100 años en California

Del uso tradicional indígena a las rutas de diligencias, el Klamath es un libro abierto sobre la historia de California y Oregón.

Foto: James H / TripAdvisor
Foto: James H / TripAdvisor

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El río Klamath, en California, es un destino distinto para quienes buscan naturaleza más allá de las playas. A lo largo de los años, ha sido testigo de siglos de historia y de los cambios que marcaron la región.

Nace en zonas altas y áridas, cruza montañas y recorre un largo camino hasta llegar al océano Pacífico. Durante más de cien años, su cauce estuvo marcado por obras y usos humanos, mientras que para varios pueblos originarios sigue siendo un río con un valor cultural y espiritual importante.

 

¿Por qué el río Klamath estuvo "sepultado" tanto tiempo?

El encierro del Klamath empezó realmente con la llegada de la fiebre del oro y se selló con la construcción de enormes presas hidroeléctricas.

Estas barreras de concreto no solo detuvieron el agua, sino que cortaron el camino a los peces y cambiaron el paisaje por completo. Lo que antes era un sistema libre, se convirtió en una serie de embalses que inundaron tierras sagradas y sitios históricos.

A inicios de los años 80, incluso hubo planes de levantar más presas, como el proyecto Salt Caves, que habría borrado del mapa secciones enteras de rápidos famosos.

Afortunadamente, tras años de peleas y debates, en 1994 se logró proteger una parte clave del cañón como río "salvaje y escénico", frenando la destrucción total y sentando las bases para lo que vemos hoy: el retiro de las viejas presas para que el río vuelva a su estado natural.

El Klamath ha sido hogar de pueblos indígenas durante miles de años. Tribus como los Yurok, Karuk, Hoopa, Shasta y Klamath siguen dependiendo del río para su cultura, alimentación y prácticas espirituales. Para estas comunidades, el río no solo es una fuente de vida, sino un espacio sagrado.

También es clave para la biodiversidad. Especies como el salmón chinook y coho, la trucha arcoíris, la lamprea del Pacífico y el esturión dependen de sus aguas.

Más del 75 por ciento de las aves que migran por la ruta del Pacífico descansan o se alimentan en su cuenca superior, donde además pasa el invierno una de las mayores poblaciones de águilas calvas en los estados continentales de EE. UU.

Para la gente que vive cerca, un río sano significa agua de mejor calidad y mejores oportunidades. Se han puesto en marcha proyectos para que los dueños de tierras puedan cumplir con las normas ambientales sin perder sus cultivos, asegurando que haya agua tanto para las personas como para los animales.

Actualmente, visitar el río es más accesible para quienes desean conocer de cerca este espacio natural que, tras más de cien años marcado por obras y cambios en su flujo, vuelve a mostrar su curso con mayor libertad en California.

¿Por qué este río es considerado un distrito arqueológico?

La importancia histórica del Klamath es tan grande que el cañón ha sido nombrado candidato para el Registro Nacional de Lugares Históricos.

Se han encontrado al menos 40 sitios antiguos que incluyen desde campamentos hasta cementerios indígenas. Estos lugares permiten a los investigadores entender cómo vivían las personas hace milenios, mucho antes de que existieran las fronteras actuales.

Sitios sagrados: Las tribus Shasta y Klamath ven el cañón como un lugar de búsqueda de visiones y curación espiritual.

Huellas europeas: Se pueden ver canales abandonados para transportar troncos, que muestran cómo los primeros europeos explotaron la madera de la zona.

Nombre con historia: "Klamath" viene de la palabra "Klamet", que significa "rapidez", haciendo honor a sus potentes corrientes.

Caminar hoy por los cañones del Klamath es como leer un libro de historia al aire libre. En la zona todavía quedan restos de antiguas estaciones de diligencias que conectaban el norte de California con el resto del mundo.

Estas rutas eran el único cordón umbilical para los ranchos que se instalaron en medio de la nada, enfrentando un clima duro y terrenos difíciles.

Bajo el agua y entre los árboles, también descansan las huellas de la minería de oro. Cuando los mineros llegaron, no solo buscaron pepitas en el fondo; construyeron canales y desviaron el cauce para lavar la tierra.

Esos movimientos de tierra y las primeras presas hidroeléctricas silenciaron el rugido natural del río, dejando pueblos como Happy Camp como recuerdos de una época de mucha ambición y poco cuidado ambiental.

¿Cómo se salvó el río de quedar bajo el agua para siempre?

En la década de 1980, la historia del río estuvo a punto de borrarse. Existía un plan para construir la presa Salt Caves, lo que habría inundado secciones icónicas como el cañón "Hell’s Corner".

Esta protección no solo cuida el agua, sino que mantiene vivos los paisajes donde el desierto se convierte en montaña. Hoy, el Klamath fluye libre en muchos de sus tramos, permitiendo que la historia de los antiguos mineros, los jinetes de diligencias y las naciones indígenas siga contándose a través del sonido de sus rápidos.

Además, la zona de California donde se encuentra permite recorrerla por carretera, elegir distintas rutas y hacer paradas para conocer el paisaje, el río y los puntos históricos que hay a su alrededor.

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