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Los Cabos se ahoga ante infraestructura rezagada y rebasada: ¿por qué la ciudad colapsa cada vez que llueve?

Los Cabos multiplicó casi por ocho su población en tres décadas, pero sus propios documentos de planeación reconocen que la infraestructura pluvial no da abasto.

Foto: Ayuntamiento de Los Cabos
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Basta una lluvia fuerte para que Cabo San Lucas se paralice. Los arroyos se desbordan, el lodo cubre las banquetas, el transporte público se detiene y miles de personas, la mayoría trabajadores que no tienen otra opción más que salir de casa, tienen que decidir entre arriesgarse a cruzar el agua o quedarse varados.

No hace falta que un huracán toque tierra. Marie, que hoy se mantiene como huracán categoría 2 a más de 750 kilómetros de Cabo San Lucas y sin previsión de tocar suelo mexicano, ha bastado con su amplia circulación para que la ciudad entera muestre, una vez más, todo lo que no funciona.

"¿Cómo es posible que en un destino turístico como en el que vivimos se paralice la ciudad cuando llueve?", se preguntan los habitantes del municipio.

"Toda la clase trabajadora es la que se lleva las consecuencias: el tener que arriesgarse para salir de casa entre arroyos, calles inundadas, porque el alcantarillado es un desastre. Calles deshechas, cuarteadas y llenas de lodo."

Este no es un caso aislado de indignación. Es la misma pregunta que se repite temporada tras temporada en Los Cabos, y que documentos oficiales, planes municipales, atlas de riesgo, diagnósticos de infraestructura, llevan años intentando responder sin que la ciudad termine de resolverlo.

Durante las lluvias asociadas a Marie, autoridades municipales mantuvieron vigilancia en cruces de arroyos de zonas como Lagunitas, Aguajitos, Nicolás Tamaral, Caribe Bajo, Las Palmas, Chula Vista y Azteca, e insistieron en que la población evitara cruzarlos por el incremento en la fuerza y el nivel del agua.

Pero el problema, coinciden especialistas y los propios documentos de planeación, va mucho más allá de un ciclón puntual.

¿Por qué Los Cabos puede inundarse aunque no llueva durante horas?

La duración de una tormenta no es el único factor que determina una inundación. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) explica que la intensidad y duración de la lluvia, la topografía, las características de la cuenca y las condiciones del suelo influyen en la cantidad y rapidez del escurrimiento.

En una ciudad, ese proceso se acelera. Al sustituir suelo y vegetación por calles, techos, banquetas y estacionamientos, disminuye la superficie disponible para absorber el agua y aumenta el volumen que corre sobre el terreno hacia drenajes, canales y arroyos.

El propio USGS describe que este fenómeno puede producir inundaciones urbanas rápidas y de corta duración, incluso sin que se trate de un evento meteorológico extraordinario.

Los Cabos creció casi ocho veces en 30 años, ¿cómo influye en las inundaciones?

Mientras los caminos naturales del agua siguen siendo los mismos que hace décadas, la ciudad que creció encima de ellos cambió por completo.

De acuerdo con el Plan Municipal de Desarrollo 2024-2027, Los Cabos tenía 43 mil 920 habitantes en 1990. Para 2000 eran 105 mil 469; en 2010 llegó a 238 mil 487, y en 2020 alcanzó los 351 mil 111 habitantes: casi ocho veces más población en tres décadas.

El mismo documento señala que Los Cabos es, desde 2020, el municipio más poblado de Baja California Sur, y concentra alrededor del 44% de la población del estado.

El crecimiento poblacional no provoca por sí mismo una inundación, pero la forma en que una ciudad se expande sí modifica cómo responde el territorio ante la lluvia. El USGS documenta que al sustituir suelo permeable por construcciones y pavimento disminuye la infiltración y el agua es conducida con mayor rapidez hacia calles, drenajes y cauces.

El problema no termina ahí: cuando esa agua llega más rápido y en mayor volumen, los propios sistemas de drenaje pueden no dar abasto.

Los propios operadores del sistema potable del municipio, Miguel Ángel Ceseña Cota, director de Operación y Mantenimiento de OOMSAPAS Los Cabos, ha señalado públicamente que el municipio carece de un sistema de drenaje pluvial propiamente dicho, y que el agua de lluvia que no encuentra por dónde salir termina colapsando el sistema de drenaje sanitario.

Roger Peralta Castro, representante de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción en Baja California Sur, ha descrito ese colapso con más detalle: durante las lluvias, los encauces arrastran tuberías de conducción, colapsan los pozos de visita y el agua residual termina sobre las vialidades.

El Ayuntamiento mantiene un programa permanente de limpieza y desazolve en cauces de arroyo para mejorar su capacidad hidráulica antes de cada temporada de lluvias, y OOMSAPAS cuenta con equipos especializados tipo VACTOR, entregados por el Fideicomiso de Saneamiento Ambiental, para reforzar esas labores.

Apenas horas después de las lluvias de esta semana asociadas a Marie, el organismo informó que sus cuadrillas ya estaban trabajando para desazolvar pozos de visita y liberar alcantarillas tapadas por la basura que arrastró la lluvia.

El propio Ayuntamiento, tras el paso del fenómeno, convocó una mesa de coordinación con representantes de la Comisión Nacional del Agua para reforzar esos trabajos y revisar los puntos con mayor acumulación de arrastre. El problema no es falta de reacción, sino de capacidad: son trabajos que se repiten en cada temporada porque, según reconocen los propios operadores, el sistema con el que cuentan termina siendo rebasado por el volumen de agua que recibe.

En Los Cabos, mientras la ciudad crecía, los arroyos y las partes bajas del territorio siguieron funcionando como rutas naturales para el agua, solo que ahora, en su camino, se encuentran con casas.

Foto: Ayuntamiento de Los Cabos

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Más de 39 mil personas expuestas, y un antecedente que ya cobró vidas

El problema no es solo de movilidad ni de calles temporalmente cubiertas de agua. Con información del Atlas de Riesgo y Vulnerabilidad al Cambio Climático de Los Cabos y del Censo de Población y Vivienda 2020, el Plan Municipal estima que más de 39 mil personas están expuestas a peligros por inundaciones, flujos y mareas de tormenta en intensidades altas y muy altas:

  • 48.87% en San José del Cabo
  • 43.01% en Cabo San Lucas
  • 8.12% en el resto del municipio

En 2017, la tormenta tropical Lidia dejó lluvias que, según informes de Conagua superaron los 446 mm acumulados en algunas zonas de Los Cabos.

La tormenta provocó la muerte de al menos siete personas en el estado, la mayoría ahogadas o electrocutadas al intentar cruzar arroyos crecidos, según un informe de la fiscalía estatal citado por Reuters. Miles de personas fueron evacuadas a refugios, se cayeron tramos de carretera y colapsó un puente en el acceso al aeropuerto de Los Cabos.

Foto: Ayuntamiento de Los Cabos

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¿Qué pasa con las viviendas construidas cerca de los arroyos de Los Cabos?

Hay 704 casas listas para reubicar a familias de zonas de riesgo que siguen vacías. De acuerdo con la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU), 704 viviendas fueron edificadas en Cabo San Lucas específicamente para reubicar a familias que habitan en cauces de arroyos y otros asentamientos vulnerables a inundaciones.

El conjunto, llamado "Sierra Vista", ubicado en la zona de Brisas del Pacífico y conformado por 44 edificios, está terminado; solo falta la conexión de algunos servicios.

"Se desarrolló por indicación de la presidenta para poder reubicar a todas las familias que viven en arroyos secos. El conjunto está terminado; si quisiéramos se podrían entregar las viviendas. El tema es que hacemos el llamado para que las familias que hoy están en condición de riesgo acepten la reubicación", explicó la titular de la SEDATU, Edna Vega Rangel, durante una visita al municipio.

El gobernador Víctor Manuel Castro Cosío hizo un llamado a las familias a "reflexionar sobre los riesgos que enfrentar" y aprovechar la oportunidad de acceder a una vivienda segura.

"Ojalá que lo acepten y se les entregará; la única condición es desocupar la vivienda que tiene en condiciones precarias y de riesgo", dijo Vega Rangel. Si la negativa se mantiene, dijo, el Gobierno Federal tendría que analizar junto con el estado y la Presidencia qué destino darle a las viviendas ya construidas.

"Los hoteleros y empresarios son los que deben exigir vías públicas seguras y transporte eficiente, si quieren que sus trabajadores lleguen a cumplir sus labores así se esté cayendo el cielo. Pero como viven en una burbuja de privilegio, pues que se las arreglen los que no pueden" publicó un habitante de Cabo San Lucas.

La lluvia no puede evitarse, y los arroyos tampoco pueden dejar de conducir agua cuando las precipitaciones son suficientes para activarlos. Lo que sí puede cambiar es el drenaje pluvial pendiente, la capacidad de los cauces, las obras de retención e infiltración que hasta ahora siguen siendo, en su mayoría, proyectos por realizar.


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