"Abajo somos amigos, pero arriba del ring nos damos con todo": el sueño de dos jóvenes de ser luchadores profesionales
Shiryu y Dragon Divino entrenan juntos en Iztapalapa con la meta de pisar la Arena México y llegar al Consejo Mundial de Lucha Libre.

En un gimnasio escondido entre las calles de la alcaldía Iztapalapa, dos jóvenes afinan caídas, pulen maromas y repiten llaves, todo porque tienen una meta en común.
La lucha libre no es solo un deporte para ellos: es herencia, pasión y una forma de vida. Se llaman Shiryu y Dragón Divino, entrenan juntos, se cuidan mutuamente y comparten un sueño: llegar al Consejo Mundial de Lucha Libre y debutar en la Arena México.
La paradoja es que, mientras abajo del ring son amigos de vida, arriba representan bandos contrarios: técnico y rudo.
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Una pasión en la sangre
Para Shiryu, un joven de 23 años, la lucha libre es herencia directa:
Mi abuelo fue luchador profesional y desde que yo era pequeño me llevaba a arenas y gimnasios
Shiryu - Luchador de 23 años
Desde los cinco años hace maromas, pero fue a los quince que comenzó a entrenar formalmente.
Para Dragón Divino, un joven de 20 años, la inspiración viene de un contraste familiar:
Mi papá me llevaba a las arenas, aunque a mi mamá le chocaban las luchas
Dragón Divino - Joven luchador de 20 años
Incluso su papá entrenó por un tiempo lucha libre.
Dragon Divino soñó desde chiquito con ser luchador. Sin embargo, fue durante la pandemia que su mamá lo animó a retomar ese sueño infantil, y él volvió al gimnasio del barrio donde todo comenzó.
Ambos crecieron con la lucha como parte de su identidad, siendo fanáticos del Místico, Volador e incluso del Último Guerrero, pero hoy la viven ya no como espectadores.
Sus identidades luchísticas se moldearon desde temprano: Shiryu nació de su fascinación por la mitología y los dragones, e inspirado en Los Caballeros del Zodiaco.
Mientras que Dragón Divino nació como memoria y tributo.
Mi profesor me dio una máscara con diseño de dragón y empecé a buscar nombres. Encontré ‘divino’ como sinónimo de ‘místico
Dragón Divino - Joven luchador de 20 años
Ese concepto se volvió más significativo cuando recordó a su hermano fallecido, a quien sus amigos llamaban “el Divino”: “Juntar eso fue muy especial”.
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Entrenar en Iztapalapa: disciplina y esfuerzo
La vida de ambos está marcada por entrenamientos casi diarios, a veces dobles.
Hay días que entrenamos de 11:30 a 3 y luego de 5 a 7
Dragón Divino - Joven luchador de 20 años
comparten cansancio, aprendizajes y también dolores. Y es que una de las cosas más pesadas de entrenar lucha libre es el desgaste del cuerpo.
Entrenar con el cansancio acumulado, o con el dolor de cadera, rodillas, tobillos. Te acostumbras
Dragón Divino - Joven luchador de 20 años
A eso se suman distintos sacrificios: funciones en días festivos, entrenamientos que se empalman con reuniones familiares, tiempos personales que se desvanecen entre lances.
Sin embargo, nunca se quejan porque la lucha libre para ambos es un motor: “Para mí la lucha libre es todo”, dice Shiryu. Su amigo coincide: “Me ha dado cosas muy bonitas y sé que tiene mucho más por darme”.
Arriba del ring, enemigos, abajo luchan por un sueño
La historia de ambos inicia en el mismo lugar donde hoy entrenan. “Llegó un día a tomar clases y ahí lo conocí”, recuerda Shiryu sobre su primer encuentro. Dragón Divino añade que incluso coincidieron en años anteriores sin hablar mucho, hasta que los horarios y la rutina los hicieron inseparables.
Lo que comenzó como un cruce en el gimnasio se convirtió en un apoyo constante: uno motivando al otro, uno aprendiendo del otro, ambos empujándose a mejorar.
Pero la amistad tiene una frontera clara: las cuerdas del ring.
Arriba del ring se olvida cualquier tipo de respeto y nos damos con todo
Dragón Divino - Joven luchador de 20 años
Shiryu lo reafirma: “Abajo somos amigos, pero arriba no existe la amistad”. Es una dualidad que solo la lucha libre permite: compañeros fuera, rivales dentro.
La amistad que los une está cimentada también en un sueño común: pertenecer al Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL).
Nuestra meta principal es pertenecer al Consejo y pisar sus arenas. Y hacerlo juntos
Shiryu - Joven luchador 23 años
Ser luchador CDMX no es cosa sencilla, pese a que el número exacto de personas que logran convertirse en luchadores profesionales y llegan a trabajar para el CMLL es relativamente bajo, ya que solo alrededor de 150 luchadores profesionales tienen contrato con la empresa en total.
Para Dragón Divino, el objetivo tiene nombre y apellido: “Pisar la Arena México es el sueño más grande de cualquier luchador”. Aunque saben que el camino es largo, se sienten cada vez más cerca:
Puede faltar tiempo, a lo mejor más o menos, pero estamos logrando el objetivo paso a paso
Dragón Divino - Joven luchador de 20 años
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El poder de la lucha libre, más allá del ring
Ambos ya se presentan en arenas independientes, en eventos de días festivos y en diferentes espacios públicos. Como luchadores buscan transmitir algo al público: energía, emoción, inspiración. Shiryu, desde la técnica aérea y los movimientos limpios; “A mí me gusta ver cómo los niños se emocionan con la máscara o los lances”, dice Shiryu.
Como rudo, Dragón Divino busca lo contrario:
Me gusta hacer enojar a la gente, que defiendan al técnico. También es bonito cuando te gritan; les transmites algo
Dragón Divino - Joven luchador de 20 años
Para ambos, emocionar al público —de cualquier forma— es parte esencial del sueño.
En un momento donde la lucha libre vive un auge renovado en la CDMX, la historia de estos dos jóvenes muestra que el talento también se forja en los barrios. Desde Iztapalapa, entre esfuerzo y máscaras, empujan un sueño que no es imposible.
“Que no se rindan… que sean disciplinados y que luchen por sus sueños”, aconsejan para cerrar. En el ring ya son rivales. En la vida, siguen caminando juntos hacia la misma meta.
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