Dependiendo de a quién le preguntes, la detención de Ryan Wedding, fue “una entrega voluntaria” o “resultado de un operativo conjunto” entre fuerzas estadounidenses y mexicanas en nuestro territorio.
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Dependiendo de a quién le preguntes, la detención de Ryan Wedding, fue “una entrega voluntaria” o “resultado de un operativo conjunto” entre fuerzas estadounidenses y mexicanas en nuestro territorio.
El tema es que, estas versiones contradictorias no vienen de cuentas conspirativas de internet, sino de las más altas autoridades gubernamentales. Para analizar las incongruencias, creo que vale la pena desglosarlas cronológicamente.
Jueves 22 de enero
Esta es la fecha en la que Ryan Wedding, el exatleta olímpico convertido en un capo de la droga, fue puesto bajo custodia de autoridades estadounidenses. Coincidentemente (“supongo”), ese mismo día el director del FBI, Kash Patel se reunió con el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, en la Ciudad de México.
En la reunión también estuvieron presentes la fiscal general Ernestina Godoy, y el embajador de EE. UU. en México, Ronald Jhonson. No nos enteramos de nada de lo previamente mencionado hasta un día después.
A las 8:40 am (aproximadamente, considerando que la conferencia presidencial empieza a las 7:30 am), el secretario Harfuch aseguró que “nunca tenemos agentes estadounidenses operando en México”, “Aquí se han detenido de los diez más buscados del FBI y las detenciones han sido cien por ciento por autoridades mexicanas”.
Esta declaración parecía aislada, pero cobró más sentido cuando el caso de Wedding salió a la luz.
A las 9:25 am, en “X”, Harfuch dio a conocer la reunión con Patel, Jhonson y Godoy. En la publicación escribió que el director del FBI regresaba a Estados Unidos llevándose consigo a dos sujetos.
Uno es Alejandro González Castillo, de nacionalidad estadounidense. El otro detenido fue descrito por el secretario como “un ciudadano canadiense que se entregó voluntariamente ayer en la embajada de los Estados Unidos”.
A las 9:45 am, la fiscal general de Justicia de Estados Unidos, Pamela Bondi informó del caso asegurando en “X” que “agentes del FBI aprehendieron a otro de los más buscados”. Palabra clave: “aprehendieron”.
A las 9:48 am, Kash Patel, sacó su primer “tuit” sobre Wedding respaldando la narrativa de Bondi al escribir que “El FBI aprehendió al sexto fugitivo más buscado”.
En el mensaje, Patel aseguró que el “operativo es el resultado de una tremenda cooperación y trabajo en equipo con el Gobierno de México”, agradeciendo expresamente a Sheinbaum y Harfuch.
A las 11:00 am, el director del FBI dio una conferencia donde expresó “un enorme reconocimiento al Gobierno de México” y “a los militares y elementos de seguridad en México que están colaborando con los equipos en tierra de Estados Unidos”.
Patel planteó que ya hay equipos activos del FBI operando en nuestro país, añadiendo que Wedding fue “arrestado”, gracias a esfuerzos bilaterales.
A la 1:35 pm, Patel subió otro tuit en el que detalló que Wedding fue aprehendido gracias a grupos de élite del FBI, los mismos que secuestraron a Nicolás Maduro. En esa publicación, el director del FBI compartió un artículo de Vanity Fair que extrañamente contradice su narrativa.
El texto afirma que “El FBI trabajó con oficiales mexicanos que el jueves en la noche aprehendieron a Wedding”. En el texto difundido por Patel se presenta otra teoría: que sí fueron mexicanos quienes hicieron el operativo.
¿Cuál es el detalle? Si lo que afirma Vanity Fair es cierto, estaríamos hablando de que se violaron los procedimientos legales de México. Si un presunto criminal es detenido en nuestro territorio, tendría que ser llevado a una prisión mexicana, y después responder a la solicitud de extradición.
Eso no sucedió. Es por este detalle que me parece relevante que Patel no sólo se reuniera con Harfuch, sino con la fiscal general Godoy, la que sería responsable de llevar un caso de alto nivel como este.
Después de horas en que las y los mexicanos se cuestionaron la narrativa de “la entrega voluntaria”, a las 4:23 pm, el embajador de EE. UU. en México, Ronald Jhonson emitió un comunicado en el que respaldó la postura oficial expresada por Harfuch: “la entrega voluntaria de Ryan Wedding fue resultado directo de la presión ejercida por las autoridades de procuración de justicia de México y de los Estados Unidos que trabajaron en estrecha coordinación y cooperación”.
Lunes 26 de enero
En su habitual conferencia de prensa, la presidenta de México respaldó la narrativa de la entrega voluntaria de Wedding, asegurando que “la mejor prueba” de esto era una supuesta publicación que el capo había subido a sus redes. La presidenta pidió que se mostrara la imagen y leyó parte de la descripción.
Ese día, a las 4:09 pm, el portal “CBC” publicó un artículo titulado “Presidenta mexicana comparte imagen generada con inteligencia artificial de Ryan Wedding”.
Ese medio canadiense ya había cubierto el perfil atribuido a Wedding (@bossryanw en Instagram). El 20 de enero publicaron un artículo titulado: “No, el supuesto líder del narcotráfico Ryan Wedding no está publicando fotos en Instagram mientras huye del FBI”.
Detectaron que la cuenta fue creada en 2021 en Bolivia, y ha cambiado su nombre de usuario siete veces. Una de las imágenes es de una motocicleta naranja supuestamente firmada (con todo y dedicatoria) por el corredor español Marc Márquez.
Un representante de Márquez le dijo a CBC que el atleta no había firmado esa motocicleta.
La imagen de Wedding que mostró la presidenta Sheinbaum sí es falsa. No tengo que citar a CBC para afirmarlo, sólo usar mi lógica. Al ver la gorra negra que trae el capo en la imagen de Instagram, en vez de letras, se ven garabatos.
Buscando videos verificados en internet de la llegada de Wedding a EE. UU. es visible que la gorra real dice “LA LA LA”. Es un diseño original de la marca “Rude Awakenings”. Wedding no trae una gorra auténtica, sino una réplica, dado que no tiene el parche distintivo de la compañía.
Un contraargumento que escuché fue que no era posible que la imagen fuera falsa porque supuestamente la publicación se hizo antes de que se diera a conocer la detención, previo a que se revelaran imágenes de Wedding.
El hecho es que tanto en la foto de Instagram, como en los videos reales, el capo aparece exactamente con el mismo atuendo. Si en efecto, la publicación se hizo antes de que la noticia saliera al mundo (cosa que no puedo verificar porque Instagram ya no dice la hora de las publicaciones), la explicación se torna más sombría.
Dado que Wedding fue puesto bajo custodia el jueves, la imagen tendría que haber sido generada por alguien al tanto del operativo. En otras palabras, la foto falsa tendría que haber sido generada por alguna figura dentro del gobierno mexicano y/o estadounidense.
¿Con qué finalidad? Quizás para presentar “una prueba” que respaldara la poco creíble versión de la “entrega voluntaria”.
El lunes surgió otra voz que contradijo la versión oficial de México. Nada menos que el abogado de Wedding, Anthony Colombo. Ante medios, el abogado aseguró:
Él no se entregó. Él fue aprehendido. Él fue arrestado. Así que cualquier giro que el gobierno de México esté dando de que se entregó, es incorrecto. Creo que si hay alguien en la posición de saber cómo ocurrió su arresto, es su defensa… la administración Trump con la aprehensión de Maduro ha mostrado claramente que estamos en una nueva era respecto a las relaciones internacionales. Así que uno puede entender por qué esa afirmación pueda haber sido presentada, porque si el gobierno de Estados Unidos unilateralmente está yendo a un país soberano a aprehender a alguien, se puede entender la preocupación que esa entidad soberana pueda tener.
Anthony Colombo - Abogado de Wedding
Esa justificada preocupación de México, de la que habla el abogado de Wedding, me hizo recordar la indignación tras la detención (¿secuestro?) de “El Mayo” Zambada. Los paralelismos son claros, pero la respuesta institucional ha sido muy distinta. Vale la pena hacer memoria.
El 25 de julio de 2024, Ismael “El Mayo” Zambada aterrizó en Nuevo México, Texas, acompañado de “El Chapito” Joaquín Guzmán López. Ahí, ambos quedaron bajo custodia. Sobra decir que desde el 11 de septiembre, un avión no puede aterrizar en suelo estadounidense sin previa autorización.
La falta de claridad en este caso indignó lógicamente al entonces presidente en turno, Andrés Manuel López Obrador. Él insistió que Estados Unidos debía dar los detalles de cómo había ocurrido la detención, pues la situación levantaba sospechas de un operativo estadounidense en suelo mexicano.
La presidenta Claudia Sheinbaum, ya como titular del ejecutivo, mantuvo la misma postura. De hecho, al asistir al G20, cuando todavía gobernaba Joe Biden, ella aseguró que le pediría claridad del caso de Zambada. Esto generó un sinfín de críticas: “¡¿Cómo era posible que López Obrador y Sheinbaum velaran por Zambada?!”.
Lo que no entendían esas voces “críticas”, era que ni AMLO ni la presidenta estaban “defendiendo” a “El Mayo”. Estaban dejando límites claros de nuestra soberanía. Esta vez, tal postura firme no ha sido expresada.
En lugar de eso, tenemos a la presidenta asegurando que debemos confiar en que “fue una entrega voluntaria” porque “eso es lo que afirma el embajador Jhonson”. ¿Nuestra esperanza es creerle al exoficial superior de operaciones de la CIA? Okay…
Esto me lleva a otra pregunta: ¿cómo se explica esta sumisión a la narrativa de la administración Trump, a diferencia de lo que vimos con “El Mayo”? No quiero abusar de mi imaginación, pero una de las pocas variables viables que veo es que esta vez Estados Unidos sí pidió permiso (mas no perdón, eso sí nunca).
Sé que hago un uso excesivo de preguntas en mis textos pero, ¿cómo explicar que una presidenta que públicamente defiende la soberanía, en lo privado podría haber aceptado que agentes del FBI extrajeran a Wedding? Si es que esto es cierto, podría ser una muestra más de cómo las reglas del juego han cambiado.
Trump ya secuestró a un líder latinoamericano (por dictador que fuera), así que quizás es más prudente no enfadarlo.
Martes 27 de enero
En su conferencia, una vez que se expuso que la fotografía era falsa, la presidenta Sheinbaum aseguró que ahora debíamos creer la versión de la “entrega voluntaria” porque eso es lo que le dijo el gobierno estadounidense.
De paso, criticó que Instagram no le pusiera el signo de “IA” a la publicación atribuida a Wedding. Quizás sería buena idea regular esas tecnologías, presidenta.
Miércoles 28 de enero
El periódico “The Wall Street Journal” publicó una nota titulada: “Una redada secreta del FBI atrapó a un presunto capo de la droga y sacudió las relaciones con México”. El medio afirma que el abogado del capo confirmó que agentes estadounidenses esposaron a su cliente en la Ciudad de México.
Además, se sostiene que “el FBI mapea más objetivos en todo México y busca realizar operaciones conjuntas con las fuerzas mexicanas”. Lo que plantea “The Wall Street Journal” es que todo debía mantenerse bajo el agua, pero Patel en su profunda incompetencia, no pudo quedarse callado.
Jueves 27 de enero
Al ser cuestionada sobre la publicación de “The Wall Street Journal”, la presidenta aseguró que el encabezado plantea una narrativa falsa, que según ella, se desmiente en el propio texto. Además, enfatizó algo que ya ha dicho varias veces: “Nunca vamos a aceptar operaciones conjuntas”.
El caso de Wedding nos deja un importante aprendizaje: La injerencia estadounidense en nuestro país no iniciará con militares gringos marchando por nuestras calles y ondeando su bandera. Podría llegar con silencio cómplice.
Ese mismo silencio cómplice por el que seguimos sin saber si las 15 víctimas bombardeadas por Estados Unidos a 800 kilómetros de Acapulco eran mexicanos o no. No creo que la intervención arranque anunciándose a sí misma con bombo y platillo. Creo que se instaurará con acuerdos y el tan mencionado “entendimiento bilateral”.