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CDMX

CDMX vive transformación demográfica con más adultos mayores que niños desde 2019

La CDMX registra desde 2019 un cambio histórico en su estructura poblacional: el número de personas adultas mayores supera al de niñas y niños, reflejando el envejecimiento demográfico.

Adulto mayor y niño en CDMX. Foto: IA | Canva
Adulto mayor y niño en CDMX. Foto: IA | Canva

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La CDMX atraviesa una transformación demográfica marcada por el envejecimiento de su población. Desde 2019, la capital registra más personas adultas mayores que niñas y niños, resultado de la disminución sostenida de la natalidad y el aumento en la esperanza de vida.

La CDMX se ubica entre las entidades con menor proporción de población infantil del país, mientras crece el grupo de habitantes de 60 años y más. Este cambio plantea desafíos en salud, cuidados, pensiones, vivienda y servicios públicos, al tiempo que obliga a replantear políticas urbanas y sociales para una población cada vez más envejecida.

¿Por qué en la transformación demográfica de CDMX hay más adultos mayores y niños desde el 2019?  

La CDMX ya vive una transformación demográfica que pronto alcanzará a todo el país, hay más personas adultas mayores que niñas y niños. El resto de México se encamina hacia ese escenario.

El Programa Nacional de Población 2026-2030, publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF), advierte que el país atraviesa un acelerado proceso de envejecimiento poblacional. La combinación de menos nacimientos y mayor esperanza de vida cambiará la estructura social y económica en las próximas décadas.

En los años setenta, la población mexicana crecía a una tasa anual de 3.2%; hoy el aumento es menor a 1%.

Aunque México conserva cerca de 133 millones de habitantes y se ubica como el undécimo país más poblado del mundo, su población vive más años: la esperanza de vida pasó de alrededor de 60 años en 1970 a 75.8 años en la actualidad.

¿Hay cifras de población estimada en CDMX para los próximos años? 

Para 2034, las personas mayores de 60 años representarán 16.8% de la población nacional, ligeramente por encima de niñas y niños, que serán 16.2%. La CDMX alcanzó ese punto desde 2019; Chiapas, en contraste, lo hará hasta 2055.

Detrás de esta transición está la caída sostenida de la fecundidad. México ya se encuentra por debajo del nivel de reemplazo poblacional, el promedio pasó de 2.21 hijos por mujer en 2014 a 1.60 en 2023, lejos de los 2.1 necesarios para mantener estable la población.

También cambian las decisiones reproductivas. Entre 2018 y 2023 aumentó significativamente el número de mujeres jóvenes que no desean tener hijos. Entre mexicanas de 15 a 29 años, la proporción pasó de 30% a 41.3%, una tendencia similar a la observada década atrás en países desarrollados.

Pese al envejecimiento, México aún atraviesa una etapa favorable conocida como “ventana de oportunidad demográfica”, las personas de entre 30 y 59 años concentran 38.6% de la población total. Sin embargo, el gobierno reconoce que ese margen se reducirá pronto y plantea aprovecharlo antes de que aumente el peso de la población envejecida.

¿Cómo piensa el gobierno de CDMX aprovechar antes de que aumente el peso de población envejecida? 

La estrategia oficial busca adaptar las políticas públicas al nuevo panorama poblacional. Entre las prioridades figuran ampliar la cobertura educativa, combatir el abandono escolar, fortalecer habilidades digitales y tecnológicas, abrir mayores oportunidades de capacitación para jóvenes y promover empleo formal en sectores como salud, cuidados, infraestructura, manufactura y tecnologías verdes.

El programa también fija metas en salud reproductiva. Para 2030 pretende reducir la fecundidad adolescente a 32.6 nacimientos por cada mil jóvenes de 15 a 19 años, y disminuir los embarazos forzados en niñas de 12 a 14 años.

Más allá de las cifras, el diagnóstico gubernamental plantea un cambio de enfoque: dejar de ver el envejecimiento y la baja natalidad como amenazas inevitables y asumirlas como procesos que requieren planeación. El desafío, advierte, no es detener el cambio demográfico, sino preparar al país para vivirlo.


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