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La Unión Tepito y la Fuerza Anti-Unión son dos grupos criminales asociados con una disputa por el control de actividades ilícitas en la CDMX, principalmente en zonas del centro de la capital.
Su rivalidad no surgió de manera espontánea, sino que se relaciona con una fractura entre integrantes de estructuras delictivas que anteriormente compartían vínculos e intereses.
En sus inicios, la organización se dedicaba a actividades como el secuestro y la extorsión a comerciantes mediante el llamado cobro de piso; posteriormente, amplió sus operaciones hacia la venta de drogas.
Con el crecimiento de sus actividades ilícitas, el grupo estableció vínculos con organizaciones criminales de mayor alcance. Sin embargo, la expansión también provocó disputas internas por el control de la estructura.
Uno de los principales conflictos surgió entre el fundador Pancho Cayagua y Roberto Moyado, alias “El Betito”, quien ganó poder durante el periodo en que el primero estuvo en prisión, entre 2016 y 2017.
¿Por qué comenzó la guerra entre la Unión Tepito y la Fuerza Anti Unión?
La confrontación se originó por las disputas internas por el liderazgo y el control de los negocios ilícitos de la organización. El asesinato de Pancho Cayagua, en octubre de 2017, marcó un punto de quiebre y profundizó las diferencias entre los integrantes que respaldaban a los antiguos dirigentes y quienes reconocían el liderazgo de El Betito.
La rivalidad derivó en una cadena de hechos violentos, incluidos homicidios y ataques atribuidos a integrantes de ambas facciones. Uno de los episodios más graves descritos en la nota ocurrió en la Plaza Garibaldi, donde hombres vestidos de mariachi abrieron fuego contra presuntos integrantes de la Fuerza Anti Unión.
El ataque dejó seis personas muertas y evidenció cómo el conflicto alcanzó espacios públicos concurridos por habitantes y turistas.
De acuerdo con la información citada en la nota, la Plaza Garibaldi representa un punto estratégico debido a la afluencia de visitantes, la actividad comercial y la presencia de establecimientos donde se consume alcohol.
Estas condiciones la convierten en una zona atractiva para los grupos que buscan controlar la venta de drogas y obtener recursos mediante extorsiones.