Lo mejor de la información de México y el mundo
Facebook POSTAX POSTAInstagram POSTAYoutube POSTATikTok POSTA
CDMX

El 10 de mayo de Carmen: viajar a la CDMX para exigir justicia por el feminicidio de su hija

A ocho meses del asesinato de Leyla Montserrat en Sonora, su madre dejó su casa y viajó sola a la Ciudad de México para exigir cambios a la ley que permitió sentencias mínimas para las adolescentes que mataron a su hija.


Publicado el

Copiar Liga
Síguenos en Google Discover - POSTA MX
Síguenos en Google Search - POSTA MX

Por:



A Carmen Angélica Becerra Valencia le cambió la vida desde septiembre de 2025, cuando su hija, Leyla Montserrat Lares Becerra, de 15 años, desapareció en Sonoyta, Sonora.

Durante seis días la buscó sin dormir, sin comer y aferrada a la esperanza de encontrarla viva. Mientras tanto, asegura las dos adolescentes que la asesinaron seguían con su vida “como si nada hubiera pasado”.

Hoy, meses después del feminicidio que conmocionó a Sonora y al país por la brutalidad con la que fue cometido y grabado en video, Carmen llegó a la Ciudad de México con un objetivo: tocar puertas para exigir justicia y pedir una reforma legal que permita castigos más severos para menores de edad que cometen delitos graves.

imagen-cuerpo

“Mi intención es llegar a las personas indicadas y exponerles esto que está pasando, porque no nomás es mi caso. ¿Cuántos casos no van de adolescentes que matan a otros?”, dice en entrevista.

El caso de Leyla se volvió nacional luego de que se conociera que dos adolescentes, Britany Michel, de 15 años, y Montserrat, de 13, la engañaron para llevarla a una vivienda en el ejido El Desierto, en Sonora. Ahí la sentaron en una silla, le vendaron los ojos y la estrangularon con una cuerda. 

El asesinato fue grabado por las propias agresoras. Después enterraron el cuerpo y le arrojaron cal. 

Las investigaciones apuntaron a que el crimen habría estado relacionado con celos entre adolescentes. “Ya nunca voy a volver a ser la persona alegre que era antes”.

Una sentencia que indignó

En marzo de este año, un juez dictó sentencia bajo el Sistema Integral de Justicia Penal para Adolescentes. Britany Michel recibió 2 años y 10 meses de internamiento; mientras que la menor de 13 años fue sentenciada a 11 meses de libertad asistida. Además, se fijó una reparación del daño de 5 mil 657 pesos. 

Para Carmen, el fallo fue devastador. “Ellas le arrebataron la vida a mi hija, grabaron un video donde le estaban quitando la vida. No es justo que las leyes apoyen todo esto”, reclama.

imagen-cuerpo

La madre de Leyla asegura que el proceso estuvo lleno de irregularidades y cuestiona que el caso se resolviera mediante un procedimiento abreviado.

Fue un juicio muy difícil. Nunca nos dieron oportunidad de carearnos con las personas. Siempre pelearon el abreviado”, cuenta. 

El Poder Judicial de Sonora ha defendido la sentencia argumentando que la legislación mexicana prioriza la reinserción social de adolescentes y limita las penas privativas de libertad para menores de edad. 

Pero Carmen insiste en que la gravedad del crimen debía marcar una diferencia.

“Actúan como adultos y como adultos los tienen que castigar”, dice.

“No pude despedirme de mi hija

En la habitación donde antes había música, TikToks y risas, ahora hay silencio.

“Mi hija siempre andaba con una sonrisa. Era la alegría en casa”, recuerda Carmen. “Le gustaba mucho pintarse, arreglarse sus cejas, hacer TikTok… cualquier otra niña”.

Hablar de Leyla le quiebra la voz.

“Todo le extraño. Sus abrazos. A veces me hacía bromas y ahorita la casa es un silencio porque ya no está”.

La crueldad del feminicidio también le arrebató la posibilidad de despedirse.

“Yo no pude despedir a mi niña. Me entregaron el cajón sellado. Esa fue la condición”, cuenta. 

“Todavía de que le quitaron la vida, la enterraron y le echaron cal al cuerpo”.

Desde entonces, asegura, no ha tenido tiempo ni siquiera para llorar. “He llegado a quererme morir porque es un dolor muy grande. Ya nunca voy a volver a ser la persona alegre que era antes”.

Buscar justicia lejos de casa

La llegada de Carmen a la capital también representa una ruptura personal. Nunca había estado en la ciudad y tuvo que dejar Sonora para intentar ser escuchada.

“A veces es triste que tengas que salir de donde tú eres para buscar oportunidades y tocar puertas”, dice.

Aquí encontró personas que le dieron alojamiento, comida y apoyo. Pero también recibió otra noticia inesperada: una de las adolescentes implicadas presentó una denuncia en su contra por presuntas amenazas y daño psicológico, situación que la obligó a regresar temporalmente a Sonora para atender el proceso.

Aun así, insiste en continuar.

“Yo no voy a descansar hasta que cambie la ley. Yo sé que no es fácil, pero tampoco imposible”.

Su propuesta tiene incluso nombre: Ley Leyla.

Una iniciativa que buscaría endurecer las sanciones para adolescentes responsables de delitos graves, especialmente feminicidios.

En vísperas del 10 de mayo, mientras miles de madres celebrarán con sus hijos, Carmen camina por una ciudad desconocida intentando convertir su duelo en una exigencia colectiva. 

“Mi idea es que las mamás se levanten, que gritemos, que hagamos marchas, que no tengamos miedo”, dice.

Porque desde que enterró a su hija, asegura, su vida ya nunca volvió a ser la misma.

Síguenos en Google News
Día de las Madres