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VIDEO | Elvira Aracén, la portera que hizo historia en el Mundial de 1971 y abrió camino al futbol femenil

La pionera asegura que el futbol femenil ha cambiado profundamente, aunque insiste en que todavía queda camino por recorrer.

En 1971, sin salario y sin el reconocimiento oficial, la Selección Mexicana Femenil alcanzó el subcampeonato. Foto: Laura Ávila | Canva
En 1971, sin salario y sin el reconocimiento oficial, la Selección Mexicana Femenil alcanzó el subcampeonato. Foto: Laura Ávila | Canva

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Mientras el Mundial de 2026 mantiene la atención puesta en el futbol internacional y la Selección Mexicana varonil quedó eliminada en los octavos de final, existe otra historia mundialista que pocas veces ocupa los reflectores: la de las mujeres que hace más de medio siglo se atrevieron a desafiar una sociedad que consideraba que el fútbol era exclusivamente para hombres.

En 1971, sin salario y sin el reconocimiento oficial, la Selección Mexicana Femenil alcanzó el subcampeonato del mundo frente a más de 110 mil personas en el Estadio Azteca. 

Aquellas 19 futbolistas, la más pequeña de 13 años y la más grande de 22, hoy conocidas como las Pioneras del 71, abrieron un camino que décadas después permitiría el crecimiento del fútbol femenil en México.

Entre ellas estaba Elvira Aracén, portera de aquella selección, quien en entrevista con POSTA recordó que, más allá de los resultados deportivos, un reto importante era enfrentarse a los prejuicios de una época.

¿Quiénes fueron las Pioneras del 71 y por qué su Mundial quedó fuera de la historia oficial?

El histórico plantel estuvo conformado por Alicia "La Pelé" Vargas, María Eugenia "La Peque" Rubio, María de Lourdes "Lulú" de la Rosa, Elvira Aracén, María Bertha Orduña, Patricia Hernández, María de la Luz Hernández.

De igual forma, jugó Irma Chávez, Sandra Tapia, Silvia Zaragoza, Irma Yolanda Ramírez, Guadalupe Tobar, Eréndira Rangel, Martha Coronado, María Cruz Martínez, Ester Mora Soto, Paula Pérez, Teresa Aguilar y Elsa Huerta.

Durante la Copa Mundial de 1971, la selección mexicana avanzó hasta la gran final, donde enfrentó a Dinamarca ante más de 110 mil personas reunidas en el Estadio Azteca. Sin embargo, el conjunto mexicano cayó 3-0, resultado que lo convirtió en subcampeón del torneo.

La semana previa al encuentro definitivo, las futbolistas enfrentaron una situación que, de acuerdo con Elvira Aracén, terminó afectando su preparación. Días antes de la final comenzaron a circular versiones en la prensa que aseguraban, falsamente, que las jugadoras exigían dinero para disputar el partido.

Aracén recuerda que esa información provocó constantes llamadas telefónicas para desmentir la versión e incluso reclamos y apoyo de algunos aficionados, lo que alteró el tiempo de concentración y el descanso del equipo antes del encuentro más importante del torneo.

Durante la Copa Mundial de 1971, la selección mexicana avanzó hasta la gran final. Foto: Laura Ávila

Durante la Copa Mundial de 1971, la selección mexicana avanzó hasta la gran final. Foto: Laura Ávila

Pese al subcampeonato y al impacto que generó el torneo entre la afición mexicana, el Mundial de 1971 nunca fue reconocido oficialmente por la FIFA. Tras la competencia, las tensiones con los directivos del futbol profesional masculino y con el organismo internacional derivaron en el cierre de espacios para el fútbol femenil.


¿Cómo comenzó la historia de Elvira en el fútbol femenil?

Antes de llegar a una Copa del Mundo, Elvira Aracén era atleta de alto rendimiento. Había competido en salto de longitud, vallas y pentatlón, además de participar en Juegos Panamericanos y Centroamericanos.

Su vida también estaba marcada por responsabilidades familiares. Tras la muerte de su madre, tuvo que hacerse cargo de sus tres hermanos menores mientras estudiaba la carrera universitaria de Educación Física. Fue precisamente un grupo de compañeras quienes la invitaron a jugar futbol.

"—¿Y ustedes qué juegan?

Pues futbol —le respondió su amiga.

—¿Están locas o qué cosa?"

Su reacción reflejaba el pensamiento dominante de la época: "Imagínate, hace 58 o 60 años el futbol no era para mujeres; únicamente los varones jugaban. La mentalidad de todas las familias era que las mujeres tenían un espacio y era la cocina."

Aunque inicialmente solo aceptó participar para completar un equipo, aquella experiencia terminó cambiando su vida, "Cuando sientes el gol, yo creo que es la sensación más grandiosa que tienes. Esa fue la sensación más maravillosa. Ahí entendí que el fútbol era mío."

Aunque inicialmente solo aceptó participar para completar un equipo, aquella experiencia terminó cambiando su vida. Foto: Laura Ávila

Aunque inicialmente solo aceptó participar para completar un equipo, aquella experiencia terminó cambiando su vida. Foto: Laura Ávila

¿Cómo se convirtió en portera de la Selección Mexicana?

Después de destacar con su equipo, Aracén fue considerada para integrar la selección que participaría en el Primer Campeonato Mundial Femenil en Italia de 1970Aunque originalmente jugaba como delantera, su capacidad física hizo que los entrenadores vieran en ella una portera.

"Me dijeron: 'No vas a ir de jugadora, vas a ir de portera porque saltas mejor y te desplazas mejor'. Yo les respondí: 'Nunca he sido portera'. Ellos dijeron: 'No te preocupes, vas a ser portera'."

La transición no fue sencilla, "Al principio empezar a aventarte fue espantoso. Eran unos costalazos impresionantes, pero después eso se te olvida. Tienes que parar la bola como dé lugar." Su determinación terminó llevándola a convertirse en la guardameta titular rumbo al Mundial de México 1971, "Decidí ser portera y lo logré."

¿Qué obstáculos enfrentaban las mujeres que querían jugar fútbol en México?

Además de entrenar, muchas de las futbolistas debían cumplir con las tareas del hogar antes de recibir permiso para asistir a las prácticas.

Elvira recuerda que varias de sus compañeras llegaban tarde porque primero debían lavar, planchar o terminar los quehaceres domésticos. "Les decía: 'Si de verdad quieren jugar, tienen que olvidarse de todo lo que les dicen'."

Y es que la realidad social era distinta, "Estábamos rompiendo un estatus: las mujeres son de casa; los varones son de calle." Aracén recuerda que las críticas también eran constantes, "El peor insulto que nos dijeron alguna vez fue 'prófugas del metate'."

Además de entrenar, muchas de las futbolistas debían cumplir con las tareas del hogar. Foto: Laura Ávila

Además de entrenar, muchas de las futbolistas debían cumplir con las tareas del hogar. Foto: Laura Ávila


Hoy, afirma, entiende que todas esas experiencias tenían un nombre, "Ahora ya podemos saber que era discriminación al sexo femenino, pero en ese entonces era lo normal; era tradición."

¿Cómo nació una generación que abrió camino al futbol femenil?

Tras conseguir el tercer lugar en Italia y el subcampeonato en México, las jugadoras decidieron recorrer distintas ciudades del país con un objetivo: convencer a más niñas de que también podían jugar futbol.

Sin recursos para hospedarse en hoteles, eran recibidas por familias de las propias jugadoras locales, compartiendo casas y alimentos mientras disputaban partidos de exhibición. Su intención iba más allá del marcador, "Queríamos que ellas vieran que, si nosotros pudimos, ellas también podían."

Después de cada encuentro enseñaban posiciones, técnica y fundamentos del juego a las niñas que soñaban con seguir sus pasos, "Eso hizo que el futbol creciera en todas partes y entonces fue un boom."

¿Cuál es la responsabilidad de las futbolistas actuales según Elvira?

Aunque reconoce que todavía existen diferencias respecto al futbol varonil, considera que las nuevas generaciones disfrutan oportunidades que ellas nunca tuvieron.

Después de cada encuentro enseñaban posiciones, técnica y fundamentos del juego. Foto: Laura Ávila

Después de cada encuentro enseñaban posiciones, técnica y fundamentos del juego. Foto: Laura Ávila

Recuerda que su generación entrenaba en canchas de tierra, con horarios desfavorables y sin las condiciones mínimas para competir, "Nosotros nunca tuvimos una cancha de pasto."

Por ello, el mensaje que hoy transmite a las futbolistas es el de continuar con el legado del fútbol femenil, "Aprovechen lo que tienen. Nosotros iniciamos, pero ustedes continúen. Tienen que abrir el espacio porque muchas más van a llegar."

También les pide no perder de vista el esfuerzo realizado durante décadas, "No se quejen, por favor. Ustedes tienen mucho más de lo que nosotros tuvimos y todavía falta que logren mucho más."

¿Qué cambió después de aquellas Pioneras del 71?

Para Elvira Aracén, el mayor legado de aquella generación no fueron únicamente los resultados deportivos, sino haber demostrado que las barreras sociales podían romperse. Con el paso del tiempo, afirma, el cambio llegó, "En un momento alguien rompe las cosas y las cosas cambian."

Más de cinco décadas después, mientras el futbol femenil mexicano continúa creciendo, aquella frase resume la historia de un grupo de mujeres que decidió desafiar una tradición para abrir un camino que hoy siguen recorriendo miles de futbolistas.

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