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Cada inicio de año —durante los primeros meses— las redes sociales se llenan de vision boards: collages con imágenes de viajes, estabilidad económica, bienestar emocional o logros profesionales.
Para muchas personas, especialmente jóvenes, se han convertido en una herramienta popular para plantear metas. Sin embargo, su efectividad no depende de la “manifestación”, sino de cómo se usan y del contexto en el que se vive, particularmente en una ciudad como la Ciudad de México.
¿Funcionan los vision boards?
Para Eduardo Meza Garduño, psicólogo y analista de la conducta, los vision boards sí pueden funcionar, pero únicamente cuando se utilizan como parte de un sistema más amplio de estrategias y no como una solución automática.
“Los vision boards sí pueden funcionar, pero es más probable que funcionen si se utilizan en conjunto con otras estrategias, como hacer un registro de hábitos, ponerse metas realistas que sean pequeñas y alcanzables, llevar un seguimiento de lo que se va haciendo y retroalimentar los logros”, explica.
Un psicólogo explicó la función de los vision boards. Foto: Canva
Recordar y motivar: su función real
Meza Garduño señala que los vision boards cumplen funciones similares a otros apoyos cotidianos.
Tienen una función muy parecida a la de los recordatorios del teléfono, alarmas o post-its: recordarnos qué tenemos que hacer y cuándo lo tenemos que hacer. Además, cumplen una función que en psicología llamamos operación motivacional, que es mantenernos motivados para llevar a cabo las actividades necesarias para alcanzar nuestras metas
El psicólogo advierte que esta herramienta no funciona igual para todas las personas. “Si alguien no es muy disciplinado ni organizado, o si en general no le funcionan los recordatorios o alarmas, es muy poco probable que el vision board le ayude a alcanzar las metas que se propuso”, señala.
Además, establecer metas demasiado grandes, poco realistas o que no están alineadas con lo que realmente importa puede tener un efecto contrario.
El experto menciona cómo puede funcionar un vision board. Foto: IA
“Lo contraproducente es pensar que el vision board va a ser la solución definitiva. Si no se siguen otras estrategias, lo más probable es que, al no cumplir las metas, aparezcan sentimientos de frustración que terminen desmotivando”, explica.
El contexto importa: la Ciudad de México
Hablar de metas en la Ciudad de México implica considerar condiciones materiales concretas: altos costos de vivienda, largas jornadas laborales, traslados extensos y desigualdades económicas. No todas las personas parten del mismo punto ni cuentan con los mismos recursos para cumplir lo que aparece en un vision board.
Por ello, Meza Garduño subraya que ninguna herramienta psicológica puede ignorar el contexto social.
Los vision boards pueden servir como apoyo visual y motivacional, pero no sustituyen la planeación ni la acción. En un entorno complejo como el de la Ciudad de México, su utilidad depende de metas realistas, hábitos consistentes y estrategias claras. Pensar en lo que se quiere es un inicio; trabajar por ello, dentro de la realidad que se habita, es lo que marca la diferencia.