Incels en CDMX: así funcionan las comunidades que difunden odio en línea
El caso de Lex Ashton puso en evidencia cómo los incels, comunidades digitales de jóvenes frustrados y misóginos, pueden transformar el resentimiento en violencia real.
La presencia de incels en México abre un debate sobre salud mental, masculinidad y los riesgos de radicalización en línea. Imagen: Canva.
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Su declaración reveló más que un crimen aislado, Ashton participaba activamente en comunidades incel, grupos en línea que promueven una ideología basada en el resentimiento hacia las mujeres. El caso abrió una conversación urgente sobre cómo estos espacios operan en México y cómo se construye la violencia digital que puede trascender al mundo real.
Muchos creen que su falta de éxito amoroso o sexual se debe a su físico o a su nivel socioeconómico, y que las mujeres los discriminan por esos motivos.
Esto es lo ke le pasa a cada bluepiller antes de volverse incels y caer en la blackpill mmm es el evento canon de cada bluepiller! pic.twitter.com/uRAvCDOq9B
Según estudios internacionales, los incels se definen por una mezcla de aislamiento social, baja autoestima y creencias rígidas sobre la masculinidad, factores que los hacen vulnerables a discursos extremistas.
René López, investigador de la organización Gendes, explica que no todos los jóvenes que se acercan a estas comunidades adoptan el odio como bandera, pero sí pueden ser influidos por sus mensajes.
“No todos los chicos que están involucrados en este tipo de plataforma incel tienen esos discursos de odio, pero sí es claro que hay una influencia de sus discursos en muchos de estos jóvenes”, señala.
¿Dónde interactúan los incels en la CDMX?
Aunque no hay reuniones presenciales conocidas, la comunidad incel en México, y particularmente en la CDMX, se mueve en foros digitales y redes sociales . Plataformas como Facebook, X (antes Twitter) y Telegram son los espacios más comunes, donde los usuarios pueden mantener perfiles falsos o publicar de forma anónima.
En estos sitios, circulan publicaciones con lenguaje distorsionado y cargado de frustración, como esta:
“LO KIERAN CREER O NO, LA HIPERGAMIA SI EXISTE! LOS ESTÁNDARES DE BELLEZA ESTÁN TAN INFLADOS POR CULPA DE LAS REDES SOCIALES KE HASTA LAS MUJERES MÁS FEAS PREFIEREN AL CHAD 10/10 QUE AL HOMBRE PROMEDIO!”
O comentarios donde la soledad se mezcla con resentimiento:
“No importa cuánto digan ‘enfócate en ti mismo’ o ‘no te preocupes por las relaciones’. El ser humano no está hecho para estar solo, tarde o temprano la falta de relaciones personales te termina afectando mentalmente.”
Estos mensajes, que combinan autocompasión y enojo, reflejan la dinámica de los grupos, hombresjóvenes que buscan comprensión, pero encuentran validación en discursos misóginos.
¿Cómo se relacionan los incels con la masculinidad tradicional?
Las comunidades incel aprovechan ese malestar y lo transforman en una narrativa: las mujeres serían las culpables del rechazo. Bajo esta lógica, muchos jóvenes interiorizan una versión distorsionada de las normas de género, donde el deseo de ser aceptados se convierte en resentimiento.
De acuerdo con investigaciones académicas, estas normas patriarcales dañan tanto a los hombres como a las mujeres. Exigen a los varones ser dominantes, fuertes y emocionalmente distantes, lo que limita su capacidad para pedir ayuda o hablar de sus emociones.
¿Por qué representan un riesgo las comunidades incel?
Si bien no todos los incels son violentos, el riesgo surge cuando la frustración se convierte en odio organizado. Los foros suelen contener contenido abiertamente misógino, bromas sobre violaciones o asesinatos, y mensajes que justifican la agresión contra las mujeres.
En el caso de Lex Ashton, los antecedentes de acoso escolar, depresión y aislamiento social fueron factores que lo acercaron a estas comunidades. Su historia evidencia cómo los discursos de odio pueden alimentar pensamientos extremos en personas vulnerables.
Expertos advierten que el peligro no solo radica en la violencia física, sino también en la normalización del desprecio hacia las mujeres y la reproducción de estereotipos que perpetúan la desigualdad.