Las mujeres de la Central de Abasto que abastecen, emprenden y sostienen el mercado más grande del mundo
Entre esfuerzo y emprendimiento, mujeres comerciantes comparten cómo sostienen negocios y familias dentro de la Central de Abastos, uno de los motores económicos más importantes de CDMX.
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El encuentro busca impulsar y visibilizar los proyectos que muchas mujeres desarrollan además de su actividad cotidiana en el mercado, donde elaboran y venden artesanías, alimentos, dulces, flores y otros productos que forman parte de la vida diaria de miles de familias.
La Central de Abastos no solo es un punto clave para el abasto alimentario de la ciudad; también es un espacio donde miles de mujeres sostienen negocios, generan empleo y contribuyen al crecimiento económico.
¿Por qué visibilizar a las mujeres de la Central de Abastos de CDMX?
Para Mónica Pacheco Skidmore, coordinadora general de la Central de Abastos, el objetivo de este tipo de actividades es reconocer el trabajo que realizan las mujeres dentro de este enorme complejo comercial.
“Lo que queremos es visibilizar el trabajo de la mujer; la Central de Abastos es el motor económico de la ciudad y en él trabajan muchísimas mujeres”, explicó a POSTA CDMX.
La funcionaria señaló que, aunque muchas de ellas tienen un papel fundamental en la operación del mercado, su presencia no siempre es visible, “Cuando uno llega a las reuniones para hablar de temas de la Central siempre llegan los varones y una pregunta es: ¿dónde están las mujeres? Pues chambeándole, dándole durísimo”, comentó.
Como parte de las actividades por el 8 de marzo, se realizaron conversatorios y encuentros con liderazgos femeninos del mercado, además de talleres y capacitaciones para emprendedoras.
¿Cómo participan las mujeres en la economía de la Central de Abasto?
Dentro del mercado, las mujeres participan en distintos giros comerciales y forman parte esencial de la cadena de distribución de alimentos y productos.
María de Jesús Sánchez Sandoval, representante de la Asociación de Comerciantes Productores e Introductores de Manojeo del grupo Jamaica, explicó que el mercado también refleja cambios en el papel de las mujeres en la sociedad.
“Si usted recorre la central, el mercado de flores y hortalizas, hay mucha mujer trabajadora, mucha mujer comerciante y mucha mujer compradora”, dijo.
Para ella, el comercio representa una forma de independencia económica y una oportunidad para sostener a sus familias, “La mujer hoy en día deja de ser ese mueble que está sometido al caballero y es la que lleva el sustento a sus casas; el tener un negocio, el tener dinero da seguridad”, expresó.
¿Qué retos enfrentan las mujeres en un mercado históricamente dominado por hombres?
Aunque el trabajo femenino es cada vez más visible, muchas comerciantes coinciden en que abrirse camino en este entorno no siempre ha sido sencillo.
Vania Segura, quien junto a su familia comercializa productos de cacahuate desde hace más de cuatro décadas, señala que los mercados tradicionalmente han sido considerados espacios masculinos.
“Es mucha batalla, principalmente porque los mercados son como para el hombre, así está catalogado, pero es como en cualquier lado: te vas haciendo de tu experiencia, conociendo gente, trabajando a la par que los hombres y dándote tu lugar para que no haya diferencias”, explicó.
Además, el trabajo suele comenzar de madrugada y extenderse durante largas jornadas, lo que implica un esfuerzo físico y emocional importante, sin embargo, tanto hombres como mujeres realizan estas actividades por igual.
¿Cómo se combina la vida familiar con el trabajo en la Central?
Para muchas mujeres comerciantes, el reto no solo está en el mercado, sino también en equilibrar su vida laboral con la familiar.
Adriana Ramos, quien lleva cerca de 18 años trabajando en la Central de Abasto, cuenta que sus jornadas comienzan en plena madrugada, “Para mí sí es un poco complicado porque tengo a mis hijos; prácticamente llego a las 2 de la mañana y me voy a la 1 o 2 de la tarde”, relató.
Sin embargo, asegura que el esfuerzo vale la pena porque el negocio ha permitido sostener a su familia, “Es el mismo desvelo, es el mismo cansancio; no le veo la gran diferencia. Lo mismo que puede hacer un hombre lo puede hacer una mujer”, afirmó.
¿Qué significa el mercado para quienes han construido su vida ahí?
Para muchas comerciantes, la Central de Abasto no solo representa un lugar de trabajo, sino un espacio donde han construido su historia de vida.
Elizabeth Mayoral Santiago, quien lleva 30 años trabajando vendiendo champiñones, recuerda que el mercado ha sido clave para sacar adelante a su familia, “A mí me costó mucho porque soy madre soltera, tengo dos hijos. Me costó mucho, pero creo que eso te da muchos ánimos para salir adelante”, compartió.
Después de perder a su esposo durante la pandemia, su negocio se convirtió en un apoyo fundamental para continuar, “Le debo mucho al mercado, porque del mercado nunca salimos sin el pan, sin el sustento para la casa”, dijo.
¿Qué buscan las emprendedoras de la Central de Abasto para el futuro?
Las comerciantes coinciden en que este tipo de ferias y espacios de exposición son importantes para impulsar sus productos y atraer nuevos clientes.
Silvia Correa Sánchez, representante de la Unión Nacional de Productores, Distribuidores y Comerciantes del Mercado de Flores y Hortalizas, considera que sería importante que estas iniciativas se repitieran con mayor frecuencia y a mayor escala.
“Nos gustaría que hubiera más espacios, más frecuentemente para nosotras para poder exhibir nuestras mercancías”, señaló.
Por ahora, la Feria de Mujeres Emprendedoras marca la continuidad de una serie de actividades con las que se busca seguir visibilizando el trabajo de quienes, desde la madrugada y con largas jornadas, ayudan a abastecer a la ciudad.
Porque detrás de cada caja de frutas, cada ramo de flores o cada producto que llega a las mesas de miles de familias, también hay historias de mujeres que trabajan, emprenden y transforman la economía desde el mercado más grande del país.