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CDMX

Rumbo al 8M en CDMX: exposición visibiliza a sobrevivientes de ataques con ácido

La muestra fotográfica “Cicatrices, flores y reflejos” visibiliza a mujeres sobrevivientes de violencia ácida, uno de los delitos con mayor incidencia en CDMX.

Exposición en CDMX visibiliza a sobrevivientes de violencia ácida. Foto: Aranza Bustamante
Exposición en CDMX visibiliza a sobrevivientes de violencia ácida. Foto: Aranza Bustamante

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Entre enero y octubre de 2025, en México se identificaron 393 víctimas de amenazas o agresiones consumadas con ácido o sustancias corrosivas, de acuerdo con el Banco Nacional de Datos e Información sobre Casos de Violencia contra las Mujeres.

La cifra confirma que se trata de una forma de violencia de género vigente y profundamente agresiva.

Aunque no existe un registro oficial unificado que dimensione históricamente estos ataques, la documentación de organizaciones civiles y sobrevivientes ha señalado que la CDMX se encuentra entre las entidades con mayor incidencia, junto con el Estado de México y Puebla. 

Exposición rumbo al 8 de marzo. Foto: Aranza Bustamante

Exposición rumbo al 8 de marzo. Foto: Aranza Bustamante

La violencia ácida es una forma extrema de violencia —generalmente de género— que consiste en arrojar ácido u otras sustancias corrosivas contra una mujer con la intención de causarle daño físico permanente.

Detrás de cada caso hay procesos médicos prolongados, múltiples cirugías y caminos judiciales que pueden extenderse durante años. En ese contexto surge esta propuesta cultural que busca cambiar la narrativa.


Cuatro mujeres, cuatro historias de reconstrucción

La exposición Cicatrices, flores y reflejos. Sanar frente a la violencia ácida en México, de la fotógrafa y periodista Aranza Bustamante, coloca al centro a Carmen Sánchez, Yazmín Hernández, Martha Ávila y Esmeralda Millán, cuatro mujeres sobrevivientes que decidieron ser retratadas desde un lugar íntimo y libre.

Exposición rumbo al 8 de marzo. Foto: Aranza Bustamante

Exposición rumbo al 8 de marzo. Foto: Aranza Bustamante

Lejos de reproducir el morbo o la revictimización, la muestra enfatiza su agencia, su capacidad organizativa y su exigencia constante de justicia. Las imágenes dialogan con textos, infografías, poesía de Andrea Mondragón y un corto documental, construyendo un recorrido que va de la marca a la transformación.

Exposición rumbo al 8 de marzo. Foto: Aranza Bustamante

Exposición rumbo al 8 de marzo. Foto: Aranza Bustamante

La exposición se divide en tres salas: Umbral, donde la intuición guía el encuentro con los retratos; Reflexión, que incorpora datos y espejos intervenidos para comprender la dimensión social del problema; y Huella, un espacio íntimo donde la voz de dos mujeres subraya lo que permanece más allá de cualquier sentencia. 

La fotografía como herramienta para resignificar

En contextos de violencia extrema, la imagen suele quedar atrapada en el impacto inmediato del daño. Sin embargo, la fotografía también puede ser un acto de restitución simbólica.

Al desplazar el foco de la agresión hacia la dignidad, la mirada y la presencia de las sobrevivientes, se abre la posibilidad de construir otras narrativas: no las que reducen a las mujeres a la herida, sino las que reconocen su historia completa.

Exposición rumbo al 8 de marzo. Foto: Aranza Bustamante

Exposición rumbo al 8 de marzo. Foto: Aranza Bustamante

Retratar desde el consentimiento y la intimidad implica devolver control sobre la propia imagen y disputar el relato público que, con frecuencia, privilegia el shock y la inmediatez sobre la complejidad. La fotografía no borra la violencia, pero sí puede transformar la forma en que la sociedad la mira y la comprende.

¿En dónde se encuentra la exposición sobre violencia ácida?

La muestra se inaugurará el 5 de marzo a las 18:30 horas en la Casa de la Cultura Azcapotzalco, donde permanecerá abierta al público hasta el 20 de marzo, de martes a domingo, de 10:00 a 18:00 horas.

Que una exposición de este tipo se presente en Azcapotzalco no es un detalle menor. 

Descentralizar la agenda cultural en la CDMX implica acercar conversaciones urgentes a públicos diversos, fuera de los circuitos tradicionales del centro. En un espacio comunitario, la reflexión adquiere otra dimensión: más próxima, más cotidiana y potencialmente más transformadora.

En el marco del 8 de marzo, esta muestra no sólo visibiliza y pone el foco en una violencia extrema; también propone mirar de frente la dignidad y la fuerza de quienes la han enfrentado.



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