VIDEO | Mucho más que show y maquillaje: Minina Campbell revela el papel de las drag en la lucha LGBTTTIQ+
De los escenarios nocturnos a la lucha por los derechos y la visibilidad, las artistas drag continúan siendo una voz fundamental para la comunidad LGBTTTIQ+.
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En el contexto de la Marcha del Orgullo, la artista drag queen Minina Campbell Blunt, radicada en la Ciudad de México desde hace tres décadas, reflexiona sobre lo que significa habitar un personaje que, para ella, se ha convertido en una herramienta de libertad.
“Ser una drag queen significa amor, amor propio, respeto, talento, responsabilidad, disciplina y compromiso. Básicamente, ser una drag queen es ser una guerrera”, afirma.
El drag es una expresión artística y performática en la que una persona utiliza el maquillaje, el vestuario, la actuación y la exageración de ciertos rasgos de género para crear un personaje.
Las drag queens suelen construir personajes que juegan o exageran la feminidad, mientras que los drag kings exploran expresiones masculinas.
También existen artistas que desarrollan personajes andróginos, no binarios o que combinan distintos elementos de género. El drag no está necesariamente relacionado con la orientación sexual o la identidad de género de quien lo realiza, sino que se trata de una disciplina artística y una forma de expresión.
Fuera del personaje, Minina es Jonathan, abogado de profesión. Durante años ejerció el Derecho, pero terminó dejando esa carrera para dedicarse al arte.
“Siempre he creído que tenía un artista por dentro. Sin embargo, el sentir que no había un apoyo por parte de mi familia me hizo aventarme a la rebeldía y decir: ya hice lo que querían, ya entregué un título, ahora déjenme ser lo que realmente quiero ser”.
La actuación fue su puerta de entrada al drag. Lo que comenzó como una búsqueda artística terminó convirtiéndose en una forma de vida.
“Hoy me siento muy orgullosa de poder salir de mi casa vestida así, completamente dragueada, con la frente en alto, subirme al transporte y llegar a mi área de trabajo”.
La batalla más difícil
Aunque el maquillaje, las pelucas o las tres horas de transformación pueden parecer los mayores desafíos, Minina asegura que las verdaderas dificultades fueron otras.
“Lo más retador ha sido verme al espejo siendo completamente otra persona, pero con la misma esencia. Y también enfrentar la discriminación y la falta de apoyo de la familia”.
La aceptación, explica, fue un proceso interno y también colectivo. En su familia había mucho machismo que no la aceptaba como era. Él, dice, les educó y les enseñó el propósito de Minina hasta convencerlos. Para lograr esto, primero tuvo qué trabajar en su persona: “lo más difícil fue aceptarme yo para hacer esto y transformar la mente de los seres que amo, hacerlos evolucionar y entender de dónde venía todo esto”.
En Estados Unidos, figuras como Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera participaron en las protestas posteriores a Stonewall y posteriormente fundaron STAR, una organización que apoyó a jóvenes trans, drag y personas sin hogar. Ambas se convirtieron en referentes de las luchas por la visibilidad y los derechos de las personas marginadas dentro de la propia comunidad LGBTQ+.
Minina encuentra un eco de esa historia en el presente. “Creo que somos las primeritas que damos la cara dentro del colectivo. A veces nos toman como fuerzas minoritarias, pero considero que somos de las letras más fuertes”.
Para ella, el papel de las drag va mucho más allá del espectáculo. “No solo funcionamos para entretener. También funcionamos para informar, para convivir, para respetar y para amar. A final de cuentas seguimos siendo personas y a eso también hay que darle su valor”.
La Ciudad de México y un escenario cada vez más visible
La Ciudad de México se ha convertido en uno de los principales espacios de visibilidad LGBTQ+ en América Latina. La Marcha del Orgullo reúne cada año a cientos de miles de personas y se ha consolidado como una de las movilizaciones más importantes del país.
En 2025, autoridades capitalinas reportaron una asistencia cercana a las 800 mil personas.
Tanta visibilidad y lucha han rendido frutos poco a poco, las artistas drag han pasado de los escenarios nocturnos a los programas de televisión, el cine, las redes sociales y los espacios públicos. “Primero éramos tan rechazadas y ahora nos quieren en todo”, resume Campbell.
Sin embargo, considera que la visibilidad también implica responsabilidad. “No solo pertenecemos al entretenimiento. Somos hermanos, somos hijos, somos personas que tienen familia y que forman parte de la sociedad”.
Según la Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género del INEGI, 909 mil personas de 15 años o más se identifican como transgénero, transexual o con otra identidad de género diferente a su sexo asignado al nacer.
Sin embargo, no existe un censo oficial de artistas drag, ya que esta es una expresión artística o profesión, no una categoría oficial de identidad de género o censo demográfico en el país.
Más allá del maquillaje
Minina tarda alrededor de tres horas en transformarse. Corsés, maquillaje, medias, accesorios y pelucas forman parte de un proceso que, asegura, le da vida al personaje. “El maquillaje es de las cosas más importantes porque es lo que hace que te cambie por completo el rostro y te conviertas en esta mujer”.
Pero detrás de la transformación hay algo más profundo. “Ser una drag es ser una persona valiente, responsable, respetuosa, trabajadora y unida”.
A propósito de la Marcha del Orgullo LGBT+ número 48 en la Ciudad de México, que se llevará a cabo el sábado 27 de junio de 2026, la artista drag queen deja un mensaje que parece sencillo: “vivan su vida felices. Hagan lo que les haga felices a ustedes, que les llene el corazón y la cabeza”.