Coahuila

Día de Muertos 2026: Así enterraban a sus muertos los antiguos habitantes de Coahuila

Antes de la celebración actual del Día de Muertos, antiguas poblaciones de Coahuila ya desarrollaban prácticas funerarias en cuevas profundas

La Cueva de la Candelaria es uno de los principales sitios arqueológicos para conocer las antiguas prácticas funerarias de Coahuila. (Canva | POST IA)
La Cueva de la Candelaria es uno de los principales sitios arqueológicos para conocer las antiguas prácticas funerarias de Coahuila. (Canva | POST IA)

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Las celebraciones del Día de Muertos en Coahuila tienen una historia que puede remontarse mucho más atrás de las actuales ofrendas, veladoras y visitas a los panteones.

La arqueología ha permitido documentar cómo algunas de las antiguas poblaciones cazadoras-recolectoras del territorio depositaban a sus muertos en cuevas profundas y los acompañaban con textiles, objetos personales y otros elementos.

Uno de los principales referentes para conocer estas prácticas es la Cueva de la Candelaria, en Coahuila, explorada por especialistas entre 1953 y 1954. De acuerdo con el Museo Nacional de Antropología del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en este sitio los cadáveres fueron colocados en posición flexionada, envueltos en grandes mantos tejidos y sujetos con bandas de red. También se incorporaban vestimenta, adornos y otros objetos.

La información disponible resulta especialmente relevante para el contexto del Día de Muertos 2026, porque permite observar que las prácticas relacionadas con la muerte en el actual territorio de Coahuila tienen antecedentes prehispánicos documentados, aunque no deben confundirse con la celebración contemporánea del Día de Muertos.

Además, en julio de 2025, el INAH informó sobre el rescate de otro conjunto mortuorio en una cueva subterránea del Área Natural Protegida de Ocampo. El sitio tiene, cuando menos, 500 años de antigüedad y permitió recuperar restos óseos de al menos 17 individuos y 15 fragmentos de textiles.


¿Cómo enterraban a sus muertos los antiguos habitantes de Coahuila?

La Cueva de la Candelaria es una de las principales fuentes arqueológicas para conocer los antiguos sistemas de enterramiento de las poblaciones cazadoras-recolectoras de la región.

El Museo Nacional de Antropología señala que los cadáveres encontrados en esta cueva fueron depositados en posición flexionada y envueltos en grandes mantos tejidos. Los bultos eran sujetos mediante bandas de red para conservar su posición y podían contener distintos elementos relacionados con la persona fallecida.

El registro arqueológico también ha permitido identificar materiales asociados con estos entierros, entre ellos:

  • Mantos y textiles elaborados con fibras vegetales.
  • Redes y bolsas.
  • Cestas.
  • Sandalias.
  • Cuerdas e hilos.
  • Adornos.
  • Objetos personales.
  • Armas y utensilios.

El proyecto de conservación del INAH sobre los materiales orgánicos de la Cueva de la Candelaria explica que algunos textiles fueron unidos mediante costuras para formar mantos de gran tamaño utilizados para envolver los cuerpos y formar fardos o bultos mortuorios. Otros materiales correspondían a indumentaria u objetos de uso cotidiano.

Las investigaciones del INAH también establecieron que parte de los materiales conservados de la Cueva de la Candelaria fueron elaborados entre 900 y 1300 d.C. y se encontraron en contexto funerario y dentro de bultos mortuorios.

Por ello, las evidencias arqueológicas muestran que el tratamiento de los muertos podía incluir mucho más que el simple depósito del cuerpo: había una preparación y una disposición determinada dentro de espacios utilizados con fines funerarios.

¿Qué era la Cueva de la Candelaria y qué encontraron en Coahuila?

La Cueva de la Candelaria se encuentra en el suroeste de Coahuila, dentro de la región cultural de Aridoamérica. El Museo Nacional de Antropología señala que su exploración entre 1953 y 1954 marcó un hito para el conocimiento de las sociedades nómadas, cazadoras-recolectoras del norte de México.

Una infografía del museo indica que entre 1953 y 1954 fueron hallados 117 restos de hombres, mujeres y niños, depositados de manera ordenada durante generaciones. El mismo material establece que la ocupación de la cueva abarca aproximadamente de 900 a 1600 d.C., mientras que la información de investigación del museo sitúa el contexto de los principales materiales entre los años 1000 y 1350 d.C.

Esta diferencia corresponde a distintos rangos utilizados para describir la ocupación y los materiales del sitio, por lo que no debe interpretarse como una única fecha para todos los restos y objetos encontrados.

Otro dato relevante es que los investigadores han encontrado indicios de que algunos cuerpos fueron acompañados por objetos y elementos textiles. En el caso de uno de los cráneos estudiados, el INAH reportó restos de cabello y un tocado elaborado con fibras, además de otros adornos.

La Cueva de la Candelaria no es el único registro. En julio de 2025, el INAH dio a conocer el rescate de una cueva mortuoria en Ocampo, donde se recuperaron 12 cráneos completos y cientos de huesos. La antropóloga física Eva Zamarrón estimó que los restos correspondían a por lo menos 17 individuos, entre niños, jóvenes y adultos mayores, tanto hombres como mujeres.

También se localizaron 15 fragmentos de textiles correspondientes a cuatro tipos de petates elaborados durante la época prehispánica.

¿Qué relación tienen estos entierros prehispánicos con el Día de Muertos 2026?

La relación debe establecerse con cuidado. Los entierros documentados por la arqueología en Coahuila no son evidencia de que aquellas poblaciones celebraran el actual Día de Muertos, una tradición que se formó posteriormente a partir de distintos procesos culturales.

Lo que sí permiten conocer es que las poblaciones antiguas del territorio desarrollaron prácticas funerarias complejas y utilizaron espacios específicos para depositar a sus muertos.

La Cueva de la Candelaria es especialmente importante porque los investigadores han podido estudiar no solo los restos humanos, sino también los materiales que los acompañaban. El INAH señala que estos vestigios ayudan a conocer aspectos relacionados con los sistemas de enterramiento, alimentación, materiales empleados, flora, fauna y algunas enfermedades observadas en los restos.

El hallazgo dado a conocer en Ocampo durante 2025 amplió nuevamente la información disponible. Después de que una denuncia ciudadana alertara sobre el saqueo del sitio, especialistas del INAH y de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) realizaron labores de registro y rescate.

Los materiales fueron trasladados al Museo Regional de La Laguna, en Torreón, para su limpieza, conservación y análisis.

El arqueólogo Yuri de la Rosa Gutiérrez explicó al INAH que la nueva cueva presenta características generales de este tipo de contextos funerarios y que los cuerpos debieron haber sido envueltos en textiles, a manera de bultos mortuorios, aunque el saqueo alteró el contexto original.


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