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Este tramo, hoy conocido por su tráfico y su paso a desnivel, fue durante décadas escenario de accidentes y tragedias que dieron origen a una de las leyendas más famosas del norte de México: el fantasma del 11-40.
De acuerdo con la crónica publicada por Mario Sergio Mijares en el libro "Habla el Desierto, Leyendas de la Laguna", el mito surgió en la década de los años treinta, cuando el cruce ferroviario del 11-40 era considerado uno de los más peligrosos de la región.
En ese sitio ocurrieron dos accidentes que marcaron profundamente a la comunidad. El primero, el de una familia que regresaba de una celebración en el antiguo Centro Campestre Lagunero, donde el tren embistió su vehículo, cobrando la vida de todos los ocupantes.
Entre ellos se encontraba una joven mujer, hermana de un reconocido pelotero de la época.
El segundo siniestro fue el de una señorita de origen judío, perteneciente a una familia adinerada de la zona. Su muerte trágica alimentó aún más los rumores de que su espíritu rondaba el lugar.
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¿Qué cuentan los testigos sobre la aparición?
A partir de entonces, los habitantes comenzaron a relatar encuentros con una misteriosa mujer vestida de blanco, de cabello largo y rostro pálido, que aparece en el camino, especialmente en la ruta de Gómez a Torreón.
Algunos dicen que la ven pidiendo aventón al borde de la carretera.
Otros aseguran que, al mirar por el retrovisor, la descubren sentada en el asiento trasero.
Hay quienes afirman haber sentido un frío inexplicable justo al pasar por el sitio.
Un taxista, en la década de los cincuenta, relató a la prensa su espeluznante encuentro con la mujer: aceleró para evitarla, pero segundos después la vio dentro de su coche, mirándolo con una sonrisa perturbadora antes de desvanecerse.
Aunque con el tiempo se construyó un paso a desnivel para eliminar el peligro del crucero ferroviario, la historia del fantasma del 11-40 no desapareció. Hasta hoy, muchos automovilistas evitan pasar por el tramo después de la medianoche, temiendo encontrarse con aquella figura espectral que, dicen, aún deambula buscando compañía en la oscuridad.