Durango

Carretera a La Flor: el camino de Durango que recuperó importancia con la Presa Tunal II

La carretera a La Flor vuelve a la vida con la construcción de la Presa Tunal II; recibió mantenimiento y aumenta su uso

Carretera a La Flor vuelve a la vida con la construcción de la presa | FOTO: Imagen ilustrativa generada con IA
Carretera a La Flor vuelve a la vida con la construcción de la presa | FOTO: Imagen ilustrativa generada con IA

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Copiar Liga
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Durante años, la carretera que conduce hacia La Flor fue perdiendo protagonismo. Lo que alguna vez formó parte de proyectos para mejorar la comunicación de comunidades rurales e indígenas hacia la sierra terminó convertido en una ruta con cada vez menos circulación y tramos que dejaron de recibir la atención necesaria.

La construcción de la Presa Tunal II le ha devuelto importancia a la carretera Durango - La Flor, pues esta vía se convirtió en una de las rutas estratégicas para acceder a la zona donde actualmente se desarrolla el proyecto hidráulico.

La carretera a La Flor vuelve a la vida: el camino que recuperó importancia con la Presa Tunal II

El cambio incluso ha comenzado a reflejarse en las obras de conservación. En enero de 2026, la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas del Estado (SECOPE) informó que realizaba trabajos de mantenimiento mayor mediante carpeta asfáltica en los primeros 25 kilómetros del camino Durango–La Flor, correspondientes al tramo del kilómetro 0+000 al 25+000.

Meses después, la propia dependencia destacó nuevamente esta ruta dentro del balance de infraestructura presentado ante el Congreso del Estado y señaló que el camino Durango–La Flor llevaba más de 10 años abandonado y que ahora había sido rehabilitado como una vía estratégica para la construcción de la Presa Tunal II.

Una carretera que conecta mucho más que La Flor

Aunque suele conocerse simplemente como “la carretera a La Flor”, esta vía forma parte de un corredor mucho más amplio hacia la región serrana de Durango.

La ruta comunica distintas comunidades rurales y sirve como acceso hacia zonas del municipio de Durango y posteriormente hacia regiones de Pueblo Nuevo. Entre las localidades relacionadas con este corredor se encuentran La Flor, Las Bayas, Los Mimbres, San Bernardino de Milpillas Chico y otras comunidades de la región.

Ampliación y modernización de la carretera Durango - La Flor

Documentos oficiales incluso han contemplado desde hace años trabajos de ampliación y modernización de la carretera La Flor–San Bernardino de Milpillas, en un tramo proyectado de 68 kilómetros.

La importancia de esta conexión no es solamente carretera. La zona tiene presencia de comunidades indígenas y forma parte de los esfuerzos para mejorar la comunicación hacia la Sierra Madre Occidental.

En 2024, dentro del Plan de Justicia para los pueblos O'dam y Au'dam, se planteó una inversión de 492 millones de pesos para trabajar en el eje Durango–La Flor–Mimbres–San Bernardino de Milpillas Chico.

La propuesta contemplaba 77 kilómetros entre Durango y La Flor, 37 kilómetros entre La Flor y Mimbres y otros 31 kilómetros de Mimbres a San Bernardino de Milpillas Chico, además de la construcción de tres puentes.

Es decir, el camino que hoy vuelve a recibir atención no es una vía aislada: forma parte de un proyecto de conectividad mucho más ambicioso para la región.

Ejes carreteros para comunicar las comunidades indígenas de Durango

Durante los proyectos de conectividad para las comunidades indígenas de Durango se hablaron de dos grandes ejes carreteros.

  • Uno es precisamente el de Durango–La Flor–Mimbres–San Bernardino de Milpillas, que busca conectar la capital con comunidades de la región au'dam.
  • El otro es el corredor Durango–Mezquital–Huazamota, que continúa hacia Mesa del Nayar y posteriormente Tepic, en Nayarit, con una longitud proyectada de 288 kilómetros.

Así, la carretera a La Flor forma parte de una red de caminos que durante años se ha planteado como una conexión estratégica hacia la región indígena y otros corredores interestatales.

Y la historia todavía está vigente

En septiembre de 2026, el Congreso de Durango recibió una propuesta para buscar la federalización de distintos caminos de Mezquital y Pueblo Nuevo, entre ellos los tramos de La Flor, Mimbres, San Bernardino de Milpillas y San Francisco de Lajas.

El objetivo es que estas vías puedan tener acceso a mayores recursos para conservación, mantenimiento y seguridad.

Tunal II volvió a ponerla en el mapa

La nueva etapa de la carretera coincide con una obra que todavía tardará varios años en terminar: La Presa Tunal II registra actualmente 17 por ciento de avance físico.

La Comisión Nacional del Agua informó el 1 de octubre que los trabajos se concentran en la excavación, cimentación y preparación de la zona donde se construirá la cortina. La infraestructura para producir concreto y materiales ya está terminada.

La obra comenzó en septiembre de 2025 y tiene prevista su conclusión para febrero de 2028

Esto significa que la carretera a La Flor seguirá teniendo un papel importante durante buena parte de los próximos años, mientras continúan los trabajos de construcción de la presa.

La recuperación de la vía no solamente beneficia a la maquinaria y al personal relacionado con el proyecto hidráulico. También puede representar una oportunidad para las comunidades que dependen de este corredor para trasladarse y transportar productos.

Una ruta que podría recuperar también su vocación turística

La carretera a La Flor ya ha sido identificada como una vía de acceso a distintos parajes naturales y zonas de interés turístico de la región.

Su recorrido permite acercarse a paisajes serranos y a sitios como el área de Tres Molinos, además de conectar con comunidades y caminos que se internan hacia la Sierra Madre Occidental.

Y ahora aparece un nuevo elemento en el paisaje: Tunal II

Todavía sería prematuro afirmar que la presa se convertirá en un destino turístico, pues su prioridad es el abastecimiento de agua para Durango.

Sin embargo, una vez concluida la infraestructura, el movimiento que actualmente genera la obra podría abrir una nueva etapa para la zona y aumentar el interés por conocer los alrededores.

Por lo pronto, lo que sí está ocurriendo es que una carretera que durante años perdió circulación y atención vuelve a ser necesaria.

La ruta a La Flor pasó de ser un camino cada vez menos utilizado a convertirse nuevamente en un acceso estratégico para una de las obras de infraestructura más importantes que actualmente se construyen en Durango.

Y mientras la presa avanza hacia su conclusión, la carretera tendrá que seguir haciendo lo que durante años dejó de hacer: conectar a Durango con una región que permaneció demasiado tiempo al margen de las grandes obras de infraestructura.


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