Durango

¿Cómo era el Durango de 1563? Así era el valle que encontró Francisco de Ibarra

El 8 de julio de 1563, Francisco de Ibarra fundó la Villa de Durango en este increíble valle ¿Cómo era antes?

¿Cómo era el Valle del Guadiana al llegar los españoles? | Imagen ilustrativa generada con IA
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Cuando pensamos en Durango, es fácil imaginar una ciudad con amplias avenidas, edificios históricos, plazas, museos y una intensa actividad cotidiana. Sin embargo, hace más de 460 años, el paisaje era completamente diferente.

El 8 de julio de 1563, cuando Francisco de Ibarra fundó la Villa de Durango, el lugar era un extenso valle rodeado de montañas, atravesado por pequeños arroyos y cubierto por abundante vegetación.

¿Cómo era el Durango de 1563? Así era el valle que encontró Francisco de Ibarra

El sitio donde hoy se encuentra la capital del estado era conocido como el Valle del Guadiana, una región privilegiada por la presencia de agua, tierras fértiles y un clima templado.

Estas características hicieron que mucho antes de la llegada de los españoles ya fuera frecuentado por diversos grupos indígenas, principalmente tepehuanos, además de otros pueblos nómadas que recorrían el norte de la Nueva España en busca de alimento y refugio.

La Villa de Durango nació con una visión estratégica

Francisco de Ibarra buscaba establecer un centro político, administrativo y comercial que sirviera como punto de enlace para la exploración y colonización del vasto territorio conocido como la Nueva Vizcaya.

Su ubicación permitía comunicar los reales de minas de la región y facilitar el control de las nuevas rutas hacia el norte del continente.

Así era el territorio del Valle del Guadiana

El paisaje que encontraron los primeros colonizadores estaba dominado por extensos pastizales, mezquites, álamos, sauces y encinos, alimentados por los manantiales y corrientes que descendían desde la Sierra Madre Occidental.

La fauna también era abundante: venados, conejos, liebres, coyotes, lobos, guajolotes silvestres y una gran variedad de aves formaban parte del entorno natural que rodeaba el naciente asentamiento.

Primeros asentamientos en la Villa de Durango

Las primeras construcciones eran muy sencillas. Se levantaron viviendas de adobe y madera, además de una pequeña iglesia y edificios destinados al gobierno local.

Las calles comenzaron a trazarse siguiendo el modelo urbano español, con una plaza central que funcionaría como punto de reunión para las actividades civiles, religiosas y comerciales. Aquella modesta villa sería el origen de la actual ciudad de Victoria de Durango.

Durante sus primeros años, la población era reducida

Soldados, colonos, religiosos, artesanos y algunos comerciantes convivían en un territorio que aún representaba grandes desafíos. La comunicación con otras regiones era lenta, las distancias eran enormes y la vida dependía en gran medida de los recursos naturales disponibles.

Con el paso del tiempo, aquella pequeña villa fue creciendo gracias a su importancia estratégica dentro de la Nueva Vizcaya. Lo que comenzó como un asentamiento rodeado de naturaleza terminó convirtiéndose en una de las ciudades más importantes del norte de México y, siglos después, en la capital del estado de Durango.

La Villa de Durango

Imaginar el Durango de 1563 es regresar a un momento en el que el silencio de los bosques, el murmullo de los arroyos y la inmensidad del Valle del Guadiana eran los protagonistas.

Fue en ese escenario donde comenzó a escribirse la historia de una ciudad que, más de cuatro siglos después, continúa conservando el orgullo de sus orígenes y el legado de quienes hicieron posible su fundación.

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