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El Centro Histórico de Durango, es un tesoro invaluable, en él se encuentran edificios, y espacios que han marcado las costumbres y cultura popular; además secretamente guarda historias, anécdotas que son poco recordadas.
Gracias a historiadores e investigadores, y a las fotos antiguas, es que se puede conocer parte de estas costumbres, por ejemplo, existe una calle que guarda una historia tan peculiar como su antiguo nombre.
¿Qué nombre lleva este popular barrio?
Se trata del actual tramo de la calle Progreso, que hace siglos fue conocido como el Callejón de Salsipuedes, un nombre que, lejos de ser una ocurrencia, funcionaba como una advertencia para quienes se atrevían a recorrerlo.
El cronista de la ciudad e historiador, Javier Guerrero, compartió en redes sociales la historia de este antiguo callejón, cuyo registro aparece en el padrón de 1778, cuando se encontraba entre las actuales calles Isauro Venzor y Pino Suárez.
¿Por qué se llamaba Callejón de Salsipuedes?
De acuerdo con el relato histórico, el nombre estaba relacionado con la fama de la zona, pues en sus inmediaciones, se decía, habitaban personas de “mal vivir”, por lo que atravesar aquel pequeño callejón podía representar un riesgo, especialmente durante la noche.
De ahí surgió el peculiar nombre de Salsipuedes, que parecía resumir en una sola palabra la advertencia para quienes ingresaban: entrar bajo su propio riesgo y conseguir salir.
Durante décadas, este lugar fue uno de los rincones que las familias de Durango procuraban evitar, particularmente después de que cayera el sol.
El callejón que tuvo que crecer hacia el norte
Javier Guerrero comenta que la historia del antiguo Salsipuedes también está relacionada con el crecimiento de la ciudad.
En 1863, el Ayuntamiento de Durango tomó la decisión de prolongar el callejón hacia el norte, hasta llegar a la actual calle 5 de Febrero.
Para concretar la ampliación fue necesario expropiar y derribar una vivienda propiedad de la señora Felipa Amaya, con lo que se pudo abrir el paso y extender la vialidad.
Sin embargo, la ampliación no significó que desaparecieran las condiciones que habían dado fama al lugar.
¿Cómo era Durango en esa época?
El historiador expone que para entender por qué una calle podía adquirir un nombre como Salsipuedes, es necesario imaginar cómo era la capital de Durango hace más de dos siglos.
En aquella época, el alumbrado público era prácticamente inexistente, por lo que las calles quedaban sumidas en la oscuridad una vez que se ocultaba el sol.
En ese contexto, los nombres de las calles no siempre surgían de personajes o acontecimientos importantes; también podrían ser producto de lo que los habitantes observan cotidianamente o incluso de aquello que les provocaba temor.
El caso del Callejón de Salsipuedes es uno de los ejemplos más particulares de cómo los propios habitantes dejaron plasmadas sus experiencias y percepciones en la historia urbana de Durango.
De Salsipuedes a la actual calle Progreso
Con el paso de los años, el antiguo callejón dejó atrás aquel nombre que durante décadas funcionó como una advertencia para los habitantes de la ciudad.
Hoy, esa vialidad es conocida como calle Progreso, integrada al paisaje cotidiano del Centro Histórico de Durango.
Su nombre actual permanece una historia que permite conocer cómo era la vida en la ciudad durante los siglos XVIII y XIX, cuando recorrer algunas calles después del anochecer podía ser una experiencia muy distinta a la de la actualidad.