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Entre flores, recuerdos y sentimientos que permanecen a pesar del paso de los años, familias duranguenses acudieron este 1 de noviembre al Panteón de Oriente para recordar a los llamados Santos Angelitos, aquellos pequeños que fallecieron a temprana edad y que hoy descansan en este camposanto.
Una de las visitantes fue Sara Gurrola Flores, quien compartió el significado que tiene para ella acudir a visitar a su hija, fallecida cuando apenas era una recién nacida, hace aproximadamente 34 años.
Aunque reconoció que no acostumbra visitar frecuentemente el cementerio, señaló que esta fecha representa una oportunidad para mantener vivo su recuerdo y llevarle una flor como muestra de cariño.
Sara explicó que regresar al lugar donde descansan los restos de su hija representa una forma de encontrar consuelo ante una pérdida que, pese al tiempo transcurrido, continúa presente en su corazón y pensamiento.
Mencionó que también le resulta significativo observar cómo otras familias acuden para recordar a sus pequeños, pues considera importante que quienes descansan en el panteón reciban la visita de sus seres queridos y no permanezcan en el olvido.
Para ella, llevar un presente y dedicar unos momentos a su hija es una manera de seguir acompañándola, incluso después de más de tres décadas de su partida.
La pérdida de una hija que permanece en el corazón
Al recordar lo sucedido, Sara compartió que la muerte de su hija fue un momento especialmente doloroso, pues esperaba con mucha ilusión su llegada. Explicó que tenía únicamente hijos varones y que la pequeña sería su única niña, por lo que su fallecimiento representó una pérdida difícil de afrontar.
Aunque reconoció que algunas personas pueden considerar que la muerte de un recién nacido es diferente a la de alguien que vivió durante más años, destacó que el dolor de una madre no distingue edades, pues todos los hijos son esperados y recibidos con amor.
El amor de una madre trasciende el paso del tiempo
La visitante señaló que, aunque el momento de la pérdida puede quedar atrás con los años, los sentimientos permanecen, pues los hijos que ya no están físicamente continúan ocupando un lugar importante en la memoria de sus familias.
Consideró que, así como se recuerda a quienes compartieron gran parte de su vida con nosotros, también se mantiene presente a aquellos pequeños con quienes se tuvo la oportunidad de convivir durante poco tiempo.
De esta manera, el 1 de noviembre se convierte para muchas familias en una fecha para honrar la memoria de sus Santos Angelitos, recordar su existencia y demostrar que, aunque hayan partido a temprana edad, siguen siendo parte de sus vidas.