Durango

¿Dónde estaba la calle de la Cadena en Durango? Cronista revela su ubicación y su asombrosa historia

Esta calle de Durango tiene una singular historia que pocos conocen y el cronista de la ciudad dio a conocer por qué se llama así

Esta calle de Durango tiene una singular historia y es poco conocida. Foto: Imagen ilustrativa con IA.
Esta calle de Durango tiene una singular historia y es poco conocida. Foto: Imagen ilustrativa con IA.

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El Historiador y Cronista de la Ciudad, Javier Guerrero, ha dado a conocer historias peculiaridades de algunos rincones de la ciudad, como la calle “Salsipuedes”, o la calle de los Coyotes.

También la calle de las Vacas y la calle de los 7 vicios, mismos que tenían una historia atrás de ese nombre y ahora forma parte de la cultura de los duranguenses.

¿Cuál era la calle de la Cadena?

En el Centro Histórico de Durango existe una calle que guarda una historia poco conocida relacionada con prófugos de la justicia, cadenas de hierro y un antiguo privilegio legal que permitía ofrecer refugio a personas perseguidas por las autoridades.

Se trata de la antigua Calle de la Cadena, hoy conocida como calle Negrete y que muy pocos saben la historia que tiene este rincón del centro de Durango y sorprendería a todos lo que antes se hacía en este lugar.

¿Qué calles comprendían esta calle de Durango?

De acuerdo con los registros históricos, desde el siglo XVIII se identificaba como Calle de la Cadena al tramo comprendido entre las actuales calles Zaragoza y Bruno Martínez.

Su nombre provenía de la llamada Casa de Cadena, una propiedad que contaba con una distinción jurídica especial heredada de la antigua jurisprudencia de Castilla.

¿Por qué se llamaba Calle de la Cadena en Durango?

El nombre tenía su origen en una antigua figura legal española que concedía a determinadas propiedades el privilegio de ofrecer asilo o refugio a personas perseguidas por la justicia.


Este derecho era otorgado a ciertos nobles, quienes recibían autorización para colocar cadenas de hierro en el zaguán de sus viviendas. Estos elementos representaban un límite jurisdiccional que impedía la intervención de las autoridades ordinarias dentro de la propiedad.

De esta manera, el interior de las llamadas Casas de Cadena era considerado un espacio con inmunidad legal frente a determinadas acciones de la justicia.

¿Cómo funcionaba el refugio de la Casa de Cadena?

La antigua práctica establecía que una persona perseguida por algún delito podía encontrar protección si lograba llegar a una de estas propiedades y sujetarse físicamente a la cadena colocada en la entrada.

Al hacerlo, recibía el amparo del propietario y quedaba bajo su tutela y protección. Aunque no se convertía formalmente en esclavo, el refugiado adquiría obligaciones con el dueño de la casa, entre ellas realizar trabajos en sus minas o propiedades agrícolas.

Este tipo de privilegios era poco común en los territorios de la América española, debido al poder que restaba a las autoridades locales. De hecho, existen pocos registros de espacios de esta naturaleza durante el periodo colonial.

¿Quién era el dueño de la Casa de Cadena en Durango?

La histórica Casa de la Cadena de Durango era una accesoria de la propiedad de Felipe Yarto, quien fue gobernador de la Nueva Vizcaya y uno de los yernos preferidos del primer Conde de Súchil.

Aunque no se conoce con certeza cuándo se le concedió este privilegio ni si fue otorgado directamente a Felipe Yarto o al propio conde, se tiene referencia de que permaneció vigente durante aproximadamente 40 años.  Su existencia se ubica desde finales del siglo XVIII hasta los primeros años de la vida independiente de México.


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