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En Durango el panteón más grande que existe en la ciudad es el de Oriente, con más de 28 hectáreas, además de también ser un Museo de Arte Fúnebre donde se exhiben las obras de Benigno Montoya, así como las tumbas de algunos personajes ilustres del estado.
En este lugar trabaja Leo Santana, uno de los mejores historiadores si del arte fúnebre se refiere en todo Durango, y que a través de sus redes sociales trata de mostrar un contenido totalmente diferente para todo su público.
¿Qué llevó a Leo Santana a su amor por el arte fúnebre?
Leo Santana, historiador e influencer de Durango conocido como Dark Angel, conversó en exclusiva con POSTA desde el Panteón de Oriente, donde contó sus más grandes secretos y lo que lo ha llevado a lo que es hoy en día.
Según comentó Leo Santana, su madre falleció en el año 2008, sin embargo no fue sepultada por decisión de su padre y fue cremada, señalando que fue su papá quien le dijo que para que sepultarla si no visitaba ni a su propia madre, “los panteones están solos, tristes y abandonados”, expresó.
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Tras la descripción de los panteones que le brindó su papá, Leo se sintió identificado, “yo no quería estar en la casa porque todos estábamos llorando a mi madre, no quería salir al centro porque me topaba mucha gente que me decía supe lo de tu mami, se agradece pero quería avanzar”, expresó Leo.
Durante dos años, Leo Santana estuvo caminando por las tumbas del Panteón de Oriente con una venda en los ojos, intentando sanar lo que dentro de su corazón estaba roto.
Un ángel liberó a Leo Santana
Durante los recorridos que Leo Santana realizaba al interior del Panteón de Oriente, se encontró con un pequeño ángel en una tumba, quien señaló que está entregado al dolor, y que al verlo, aseguró que lloró como nunca lo había hecho en los últimos dos años.
El ángel que encontró entregado al lamento fue tan importante en la vida de Leo Santana que hoy en día lo acompaña adherido a su piel, pues se lo tatuó en uno de sus brazos como símbolo de un recuerdo que jamás olvidará y llevará consigo para siempre.
El arte funerario no es para los muertos
Por último, Leo Santana explicó que una vez que lloró, entendió que el arte funerario, ángeles, cruces, palmas de martirio, palomas, etcétera, no es para los muertos, “todo está hecho para nosotros, es una proyección del duelo”, expresó.
A raíz de encontrar su amor en el arte fúnebre, Leo Santana decidió comenzar a estudiar la carrera de arquitectura en la Universidad Autónoma de Durango, aunque con el tiempo descubrió que Historia en el Arte pudo haber sido una mejor opción.