Durango

El cerro de Durango que tiene una misteriosa cueva que fue cerrada por seguridad de la gente

Había decenas de mitos y leyendas en torno a esta cueva en un famoso cerro de Durango, cuyo acceso fue cerrado hace décadas

Cerro de Los Remedios, ciudad de Durango | FOTO: Viva Durango, en Facebook
Cerro de Los Remedios, ciudad de Durango | FOTO: Viva Durango, en Facebook

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Mucho antes de que existieran los teléfonos inteligentes, los videojuegos en línea o las redes sociales, este rincón escondido en un importante cerro de Durango era sinónimo de aventura, misterio e imaginación.

Aunque nunca apareció en los mapas turísticos ni tuvo un nombre oficial, la Cueva de Kalimán se convirtió en un sitio emblemático para quienes crecieron en la capital duranguense entre las décadas de 1970 y 1990.

El cerro de Durango que tiene una misteriosa cueva, hoy cerrada por seguridad de la gente

Actualmente es una historia que corre a voces y de la que no hay precisamente registros oficiales. Se trata de una cueva enclavada en el Cerro de Los Remedios, cuya entrada aseguran que se encontraba en la ladera poniente.

Algunos señalaban, incluso, que esta cueva no era más que una de las "salidas secretas" de los túneles del Centro Histórico de Durango, otro mito colectivo cuya existencia ha sido negada por las autoridades durante décadas.

Un nombre nacido de la imaginación de los jóvenes duranguenses

La historia de este lugar está estrechamente ligada a la enorme popularidad del personaje Kalimán, protagonista de historietas y radionovelas que conquistó a varias generaciones de mexicanos.

Los niños y jóvenes de aquella época imaginaban que aquella cueva escondida entre las laderas del Cerro de Los Remedios podía ser el refugio secreto del famoso héroe. Poco a poco, el apodo fue pasando de boca en boca hasta que terminó por convertirse en el nombre con el que todos identificaban el sitio.

Otro probable origen del nombre de esta cueva de Durango

También hay quienes asegurar que e la cueva fue bautizada así por un extraño personaje del folclore duranguense a quien apodaban Kalimán.

Se trataba de un indigente que, aseguran, se refugiaba dentro de la cueva. Sin embargo era inofensivo y se dice que incluso ayudaba a quienes se perdían dentro de la cueva para encontrar el camino a la salida.

Aventuras entre rocas y murciélagos

Llegar a la cueva no era precisamente sencillo. Había que subir por los senderos del cerro, caminar entre piedras y vegetación hasta encontrar la entrada.

Quienes la visitaron recuerdan un ambiente fresco y oscuro, además de la presencia de murciélagos que hacían del recorrido una experiencia todavía más emocionante para unos y peligrosa para otros.

Para muchos niños y adolescentes, entrar a la cueva era casi una prueba de valentía. Algunos lo hacían acompañados de amigos, mientras que otros acudían con familiares durante los fines de semana para explorar el lugar y dejar volar la imaginación.

Las leyendas crecieron junto con la cueva

Como suele ocurrir con los sitios rodeados de misterio, la Cueva de Kalimán pronto comenzó a alimentar numerosas leyendas.

Una de las más conocidas aseguraba que el túnel continuaba varios kilómetros bajo tierra y que podía conectar con distintos puntos de la ciudad de Durango. Algunos afirmaban que llegaba hasta el Centro Histórico; otros decían que comunicaba con antiguas minas o incluso con el Cerro del Mercado.

Sin embargo, nunca se encontró evidencia que comprobara estas versiones. Todo indica que se trató de relatos populares que fueron creciendo con el paso del tiempo y que hicieron todavía más interesante la visita al lugar.

Un cerro de Durango lleno de historia

La ubicación de la cueva tampoco era casual. El Cerro de Los Remedios es uno de los puntos históricos más importantes de la ciudad.

Desde tiempos prehispánicos fue considerado un sitio de relevancia para los pueblos indígenas que habitaron la región y, con la llegada de los españoles, se convirtió en el lugar donde se edificó el Santuario de Nuestra Señora de los Remedios, uno de los templos más representativos de Durango.

Esa mezcla entre historia, tradición y paisaje contribuyó a que alrededor del cerro surgieran numerosas historias sobre pasadizos, apariciones y antiguos secretos escondidos bajo la tierra.

¿Qué fue de la Cueva de Kalimán? El escondite que marcó la infancia de generaciones de duranguenses

Con el crecimiento de la ciudad y los cambios en el acceso al cerro, la Cueva de Kalimán dejó poco a poco de ser un destino frecuente para las familias y los grupos de jóvenes.

Algunos aseguraban que existían varias entradas, algunas de las cuales quedaron bloqueadas con la construcción de viviendas. Otros señalan que la entrada principal, hacia el poniente del cerro, fue cerrada por seguridad de los propios duranguenses.

Y es que, conforme creció su popularidad, cada vez más jóvenes buscaban aventurarse dentro de esta misteriosa cueva. Algunos resultaban heridos y se habla extraoficialmente de personas desaparecidas.

Hoy son pocos quienes conocen exactamente dónde se encontraba o cómo era su interior. Sin embargo, basta mencionar su nombre para que muchos duranguenses recuerden aquellas caminatas, las historias de túneles interminables y la emoción de explorar un lugar que parecía sacado de una historieta.

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