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En la esquina de 5 de Febrero y Juárez, frente a la Plaza de Armas, está uno de los edificios más fotografiados de Durango. Todos lo ubican por el McDonald's que tiene dentro, pero pocos conocen su historia.
Es el Palacio de las Lágrimas, construido en 1894 y considerado monumento histórico por la Secretaría de Cultura.
Con más de 130 años, su fachada de cantera rosa, balcones de hierro forjado y esquina recortada siguen siendo testigos de la transformación del Centro Histórico. Es parte del primer trazo urbano de la ciudad, fundado en 1563.
El nombre viene de dos leyendas que han pasado de generación en generación.
La versión más contada habla de dos hermanas octogenarias, se negaban a vender hasta que un empresario textil les ofreció 20 mil pesos en monedas de oro, una fortuna en esa época.
Pidieron esa cifra pensando que nadie la pagaría, pero esa misma tarde les llevaron el dinero. Tuvieron tres días para desalojar y lloraron días enteros frente a las ruinas de su casa.
La otra versión, citada en el libro "Una Ciudad Lejana" de Enrique Mijares, señala que varios albañiles murieron en accidentes durante su construcción en 1894. La suma de las lágrimas de las ancianas y el luto de las familias de los trabajadores le dio el nombre.
Desde su inauguración, el Palacio ha sido 100% comercial. Su primer inquilino fue la Rebocería de Loweree Hermanos, famosa por vender rebozos finos. Desapareció durante la Revolución Mexicana.
Después llegaron negocios que los duranguenses aún recuerdan: la Paletería y Nevería Excélsior, que estuvo ahí hasta 1974. Fue punto de reunión para varias generaciones antes de cerrar sus puertas.
Actualmente el edificio alberga un McDonald's, pero mantiene su estructura original. Por dentro conserva techos altos y detalles de la época, por lo que muchos lo consideran el McDonald's más bonito del país.
Aunque fue remodelado, sigue siendo uno de los pocos ejemplos de arquitectura de finales del siglo XIX en Durango y es parada obligada para quien visita el centro. Detrás de una hamburguesa, hay 130 años de lágrimas, comercio e historia.