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Este es el origen del nombre del municipio de San Dimas, Durango, famoso por su actividad minera

San Dimas: el curioso origen del nombre de un municipio duranguense ligado al 'Santo Ladrón'

San Dimas, Durango | FOTO: Arel Cattwo Reyes, en Google Maps Local Guides
San Dimas, Durango | FOTO: Arel Cattwo Reyes, en Google Maps Local Guides

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En las profundidades de la Sierra Madre Occidental, entre barrancas, montañas y antiguos centros mineros, se encuentra San Dimas, uno de los municipios más particulares de Durango.

Su territorio ha estado marcado durante siglos por la presencia de pueblos indígenas, la evangelización, los conflictos de la época colonial y, posteriormente, por la explotación de sus abundantes riquezas minerales.

San Dimas: el curioso origen del nombre de un municipio duranguense ligado al “Santo Ladrón”

Pero hay un detalle que hace especialmente curioso a este municipio: su nombre está relacionado con San Dimas, conocido en la tradición cristiana como el “Buen Ladrón”.

El nombre de este municipio de la región de Las Quebradas tiene una historia que se remonta a la época colonial y está relacionada con un grupo indígena al que los españoles señalaban por los constantes ataques y robos de mulas cargadas con mineral.

La explicación que conserva el propio Gobierno Municipal de San Dimas se remonta a la época colonial y habla de un territorio habitado por grupos indígenas vinculados con los xiximes.

La región de Las Quebradas era entonces un espacio de difícil acceso para los españoles y estaba habitada por diferentes pueblos y grupos que mantenían relaciones conflictivas entre sí y con los colonizadores.

El territorio del clan Quelele

De acuerdo con la reseña histórica oficial del municipio, las familias asentadas en Guarisamey vivían en constante sobresalto debido a las acciones de un grupo identificado como el clan “Quelele”. 

La narración señala que este grupo impedía que los habitantes de Guarisamey ingresaran y exploraran su territorio y que, además, atacaba y robaba las mulas utilizadas para transportar el mineral.

Los constantes enfrentamientos y lo que las autoridades religiosas de la época calificaron como actos de “bandolerismo” llevaron al superior de la parroquia de Guarisamey a solicitar una intervención de carácter religioso.

Según la historia conservada por el Ayuntamiento, el sacerdote consiguió del entonces alto Tribunal de la Santa Inquisición un mandato para bautizar la región donde habitaba el clan Quelele con el nombre de San Dimas, “el Santo Ladrón”.

La misma fuente afirma que incluso se ordenó la excomunión de quienes habitaran u ocuparan aquella región, incluyendo personas, animales, terrenos y semillas, debido a que el territorio era considerado bajo dominio de Satanás.

¿Quién era San Dimas?

La elección del nombre tampoco fue casual. San Dimas es el nombre que la tradición cristiana atribuye al hombre que fue crucificado junto a Jesús y que se arrepintió de sus actos.

Por esa razón es conocido popularmente como el Buen Ladrón, en contraste con el otro condenado que, según el relato evangélico, también fue crucificado junto a Jesús.

La tradición cristiana sostiene que Dimas reconoció la inocencia de Jesús y le pidió que se acordara de él. De ahí proviene la asociación entre el personaje y la idea del ladrón arrepentido que alcanza la salvación.

En el caso de San Dimas, Durango, la ironía resulta evidente: el nombre de un santo asociado precisamente con un ladrón habría sido utilizado para identificar una región cuyos habitantes eran señalados por los colonizadores por el robo de animales utilizados en el transporte de minerales.

El nombre de San Dimas es anterior a la creación del municipio

La región comenzó a adquirir especial importancia durante el periodo virreinal debido a su riqueza minera. Guarisamey, por ejemplo, llegó a convertirse en uno de los principales centros mineros de la zona.

La historia municipal señala que en 1784 José Fernández y Cayetano Flores descubrieron la mina de La Tecolotita, cerca del río Piaxtla. Un año después, en 1785, se produjo el descubrimiento de La Candelaria, hecho que favoreció el desarrollo minero de San Dimas.

La minería transformó completamente la región

Lo que durante siglos había sido un territorio de difícil acceso, habitado por diferentes pueblos indígenas y con escasa presencia colonial permanente, comenzó a recibir trabajadores, comerciantes, autoridades y nuevas poblaciones.

Para finales del siglo XIX, San Dimas ya figuraba formalmente dentro de la división territorial de Durango como partido y municipalidad. Una antigua Ley de División Territorial señala que la Municipalidad de San Dimas tenía como cabecera al Mineral de San Dimas, además de incluir pueblos mineros como Guarisamey, Gavilanes, Huahuapan, Sapiorís y Tayoltita.

El municipio cambió, pero conservó el nombre

Con el paso del tiempo, la importancia de las distintas comunidades mineras fue cambiando. Después de la Revolución Mexicana se consolidó el municipio libre y, aunque el nombre de San Dimas permaneció, la sede del gobierno municipal terminó trasladándose a Tayoltita.

Tayoltita fue declarada cabecera municipal por primera vez en 1939. En 1940 la cabecera regresó temporalmente a San Dimas, pero finalmente, el 23 de noviembre de 1944, volvió a establecerse en Tayoltita, donde permanece actualmente.

De esta manera, existe una particularidad que puede pasar desapercibida: el municipio se llama San Dimas, pero su cabecera municipal actual es Tayoltita. Caso similar ocurrió en su vecino municipio de Pueblo Nuevo.

La localidad de San Dimas, que alguna vez fue cabecera y un importante centro minero, perdió población conforme disminuyó su actividad económica. Actualmente continúa formando parte del municipio que conserva su nombre.

Un nombre con una historia peculiar

El origen de San Dimas es, finalmente, una muestra de cómo los nombres de muchos lugares de Durango guardan historias mucho más complejas de lo que aparentan.

Detrás de dos palabras aparentemente sencillas —“San Dimas”— existe una historia que involucra a los pueblos xiximes y otros grupos indígenas, las misiones religiosas, la minería colonial, los conflictos por el territorio y la mirada de los colonizadores sobre las comunidades originarias.


Y, sobre todo, existe una curiosa coincidencia histórica: un territorio señalado por los españoles debido al supuesto robo de mulas terminó llevando el nombre del santo que la tradición cristiana identifica como el Buen Ladrón.

Hoy, San Dimas es uno de los 39 municipios de Durango y su cabecera se encuentra en Tayoltita, pero aquel nombre impuesto durante la época colonial continúa siendo un recordatorio de una etapa en la que religión, minería y conflicto se mezclaron en las profundas quebradas de la Sierra Madre Occidental.

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