Durango

Fundación de Durango: ¿cuáles fueron los primeros barrios que se asentaron en la ciudad?

Tras la fundación de la Villa de Durango, los primeros barrios fueron creciendo en torno a sus templos y cuerpos de agua

Centro Escolar Revolución, Barrios de Analco y Tierra Blanca, Durango | Foto: Barrio de Tierra Blanca en Facebook
Centro Escolar Revolución, Barrios de Analco y Tierra Blanca, Durango | Foto: "Barrio de Tierra Blanca" en Facebook

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Cuando la Villa de Durango fue fundada el 8 de julio de 1563 por Francisco de Ibarra, el asentamiento era apenas un pequeño núcleo de calles alrededor de la actual Plaza de Armas.

Sin embargo, conforme la población comenzó a crecer durante la época virreinal, surgieron nuevos barrios que poco a poco dieron forma a la ciudad que hoy conocemos.

Fundación de Durango: ¿cuáles fueron los primeros barrios que se asentaron en la ciudad?

Muchos de estos barrios nacieron alrededor de templos, haciendas, acequias o caminos que comunicaban la villa con otras regiones del norte de la Nueva España.

Con el paso de los siglos, cada uno desarrolló una identidad propia, conservando tradiciones, fiestas religiosas y costumbres que aún forman parte de la vida cotidiana de los duranguenses.

Tradicional Barrio de Analco, más antiguo que la propia Villa de Durango

Uno de los más antiguos es el barrio de Analco, cuyo nombre proviene del náhuatl y significa "al otro lado del río". Como ocurrió en otras ciudades novohispanas, esta zona comenzó a poblarse por comunidades indígenas que se establecieron fuera del núcleo principal de la villa española.

Con el tiempo, Analco se convirtió en un importante punto de desarrollo urbano y actualmente conserva calles y edificaciones que evocan parte de su pasado.

Barrio del Calvario

Otro barrio con profundas raíces históricas es el del Calvario, desarrollado alrededor del cerro del mismo nombre.

Durante muchos años fue paso obligado para quienes se dirigían hacia distintos caminos de salida de la ciudad, además de convertirse en escenario de celebraciones religiosas que aún permanecen vivas entre los habitantes.

Tierra Blanca, el barrio hermano de Analco

También destaca el barrio de Tierra Blanca, uno de los sectores tradicionales que crecieron conforme la ciudad se expandía hacia el sur y oriente. Se instaló justo al lado del Barrio de Analco y hoy juntos consolidan un Barrio Mágico.

Su nombre hace referencia al color claro del suelo característico de esa zona y con el tiempo se consolidó como un importante espacio habitacional, conservando un fuerte sentido de identidad entre sus vecinos.

Barrios que ya no existen en la ciudad de Durango

Entre los antiguos nombres que con el paso del tiempo dejaron de utilizarse se encuentra el Barrio del EscorialAunque hoy ya no forma parte de la división tradicional de la ciudad y pocas personas reconocen ese nombre, forma parte de esa antigua manera en que los habitantes identificaban distintos rincones de la villa.

El Barrio del Escorial se asentó en los alrededores del actual Templo de San Miguel, en la zona sur del Centro Histórico, cerca también del primer Hospital Civil dedicado a los más necesitados.

Además, existieron también los barios de Los Ángeles y Guadalupe, al oriente y norte de la ciudad, respectivamente, llamados así por los templos católicos en torno a los cuales se desarrollaron sus comunidades.


Cómo conocer los orígenes de la ciudad a través de sus barrios antiguos

Aunque el desarrollo urbano ha transformado gran parte de la ciudad, muchos de estos barrios conservan elementos arquitectónicos, plazas, templos y tradiciones que permiten imaginar cómo era la vida hace más de cien años. Caminar por ellos es recorrer capítulos vivos de la historia de Durango.

Hoy, los barrios tradicionales siguen siendo mucho más que una referencia geográfica. Conocer su origen permite comprender cómo una pequeña villa fundada en el siglo XVI fue creciendo hasta convertirse en la capital del estado y en uno de los centros históricos mejor conservados del norte de México.

Crecimiento en función de los cuerpos de agua de la época

Conforme la Villa de Durango fue creciendo durante la época virreinal, las viviendas comenzaron a extenderse más allá del primer cuadro trazado por los españoles.

Este crecimiento no fue aleatorio: los nuevos asentamientos surgieron principalmente alrededor de los templos, que además de ser centros religiosos funcionaban como puntos de reunión para la comunidad, y junto a las antiguas acequias que abastecían de agua a la población.

La importancia de las acequias en el Durango Antiguo

Las acequias fueron fundamentales para el desarrollo de la ciudad. Conducían el agua hacia las casas, huertas y pequeños terrenos de cultivo, por lo que muchas familias decidieron establecerse cerca de ellas.

Al mismo tiempo, los templos se convirtieron en el corazón de cada nuevo sector, pues alrededor de ellos se organizaba la vida cotidiana, el comercio, las festividades religiosas y las actividades comunitarias.

Fuerte sentido de identidad predomina en los barrios de Durango

Así nacieron algunos de los barrios más antiguos de Durango, como Analco, El Calvario, Los Ángeles, Guadalupe y Tierra Blanca, cada uno con una identidad propia forjada por sus habitantes y sus tradiciones.

Aunque la ciudad ha cambiado profundamente desde entonces, estos barrios aún conservan parte de su traza histórica, sus templos y un fuerte sentido de pertenencia que los distingue hasta nuestros días.

Ejes rectores de los primeros trazos de la capital de Durango

Más que simples divisiones geográficas, los barrios tradicionales representan el crecimiento paulatino de la antigua villa y permiten comprender cómo el agua, la fe y la convivencia comunitaria fueron dando forma a la capital duranguense a lo largo de más de cuatro siglos de historia.

Cada uno de estos barrios fue testigo de acontecimientos que marcaron la historia local: el paso de diligencias, celebraciones populares, conflictos armados, epidemias, procesiones y la llegada de los primeros servicios públicos.

Sus calles han visto transitar a generaciones de familias que han contribuido al crecimiento de la capital duranguense.

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