La Casona Rosa de Durango que sirvió como oficinas de la policía judicial
Actualmente, la Casona Rosa es considerada patrimonio de Durango
El Centro Histórico de la ciudad de Durango es considerado Patrimonio de la Humanidad por tener más de 800 edificios de valor cultural e histórico; entre ellos destaca la Casona Rosa, cuya arquitectura llama la atención a primera vista.
Su nombre se debe a la cantera con la cual fue construida, misma que es color rosado y de las pocas que hoy en día se encuentran de pie en el estado de Durango, específicamente en la ciudad.
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¿La Casona Rosa fue cuartel de la policía?
Considerada una casa muy peculiar en Durango por su arquitectura, la cual está edificada con cantera rosa procedente del Estado de Zacatecas, la Casona Rosa fue también utilizada hasta 1990 como un cuartel de la policía.
Javier Romero, historiador y cronista de Durango, habló acerca del destino que ha tenido esta casa, pues fue mandada a construir como casa habitación de Ladislao López Negrete.
Tiempo después, con la salida de Durango de López Negrete, este decide venderla y pasa por varios dueños hasta que en 1964 se renta al Gobierno del Estado para que sean las oficinas de la policía judicial.
¿Cuáles son las leyendas y mitos en torno a la Casona Rosa de Durango?
En torno a esta casa rondan varios mitos y leyendas, referentes a lo que era el cuartel de la policía judicial, pues aseguran que se llevaban a cabo torturas en su interior.
De ahí es que dicho domicilio lleva también el sobrenombre de "la casa de los lamentos"; los vecinos aseguran que se siguen escuchando ruidos de personas que lloran en el interior.
Este mito surgió a partir de que dicha casona cuenta con sótanos, pero esto se debe a sus características arquitectónicas, ya que cuenta con sótanos para proteger los pisos de madera con los que contaba.
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¿Cómo está construida arquitectónicamente la Casona Rosa?
Su forma arquitectónica pertenece a la época de fines del siglo XIX y principios del siglo XX, donde se empiezan a construir casas del tipo chalet, un poco remetidas de la entrada, con un espacio muy amplio al centro.
Otra casona, cuya arquitectura es similar, no en el color, pero sí en la forma y el estilo de construcción, es lo que ahora se conoce como el Museo del Aguacate, pues pertenecen ambos diseños al mismo arquitecto polaco, Stanislao Slonecky.
Actualmente, la casa se encuentra habitada por una familia conservadora de la que muy poco se sabe y prefiere permanecer en el anonimato, pues esta casa atrae mucho la atención y las miradas.
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