Contaminación extrema en el río Lerma afecta a 159 municipios y autoridades activan plan para su recuperación
El río Lerma, uno de los cuerpos de agua más importantes de México, enfrenta una crisis de contaminación extrema, con el 90 por ciento de su cauce degradado.
Retiro de residuos sólidos en la jornada de limpieza del Río Lerma, a la altura del Río Tejalpa, en el municipio de Toluca. Foto: FB/ Secretaría del Agua del Estado de México (Canva)
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La grave problemática de la contaminación en los cuerpos de agua, derivada tanto del deficiente tratamiento de aguas residuales como de las descargas provenientes de la industria, ha dejado al río Lerma con un alarmante 90 por ciento de su cauce contaminado.
El río Lerma recorre un total de 159 municipios a lo largo de cinco estados de la República Mexicana, lo que significa que la contaminación que arrastra afecta a una gran parte del territorio nacional. Lamentablemente, este cuerpo de agua esencial es utilizado comúnmente como un drenaje industrial.
Si consideramos la cuenca completa, el río Lerma-Santiago comprende una longitud de 800 kilómetros en el tramo Lerma, impactando a 185 municipios, y 560 kilómetros en el tramo Santiago, involucrando a 118 municipios.
Toda esta extensión debería estar en beneficio de más de 20 millones de habitantes de los estados de México, Guanajuato, Querétaro, Michoacán, Jalisco y Nayarit, quienes hoy ven amenazado su entorno y salud.
¿En qué consiste el Plan Nacional Hídrico 2024-2030 para combatir la contaminación del río Lerma?
Este plan tiene como objetivo principal priorizar el derecho humano al agua, garantizando su cantidad y calidad, así como fomentar un manejo adecuado y responsable del recurso hídrico en todos sus usos.
¿Cuál es el presupuesto y las acciones clave para el saneamiento del río Lerma en 2026?
Este ambicioso plan de saneamiento cuenta con el respaldo de un fideicomiso que asciende a mil 350 millones de pesos para este año 2026. Con este presupuesto, las autoridades planean realizar el saneamiento integral de diversos cuerpos de agua, incluyendo ríos prioritarios como el Atoyac, el Tula y, por supuesto, el Lerma-Santiago.
Las acciones clave contemplan la rehabilitación de plantas de tratamiento existentes, un control más estricto de las descargas industriales y el fomento de la participación comunitaria en las labores de recuperación.
Es importante señalar que, si bien la mayoría de las industrias no descargan sus residuos directamente en aguas nacionales, sí lo hacen en los sistemas de drenaje municipales.
Estos conducen las aguas a las plantas de tratamiento estatales o de los ayuntamientos que, frecuentemente saturadas o ineficientes, terminan vertiendo los contaminantes a la cuenca del río.
¿Cuánto tiempo demorará la recuperación del río Lerma y qué contaminantes peligrosos se han hallado?
El proceso de saneamiento y recuperación total del río Lerma demorará muchos años. La acumulación de contaminantes a lo largo de sus cientos de kilómetros ha provocado una degradación severa de la calidad del agua.
En diversos estudios, se ha logrado hallar la presencia de metales pesados altamente peligrosos para la salud y el ecosistema, tales como cadmio, plomo y cobalto.
¿Cuáles son los principales retos municipales y causas específicas de la contaminación del río Lerma?
Existen múltiples retos para lograr la conclusión exitosa de este plan hídrico. Uno de los mayores obstáculos se encuentra precisamente a nivel municipal.
En el Estado de México, por ejemplo, muchos de sus 125 ayuntamientos descargan sus aguas residuales directamente al cauce sin contar con plantas de tratamiento o lagunas de oxidación adecuadas para llevar a cabo este procedimiento de purificación indispensable.
Según datos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), el 90 por ciento de la contaminación del río Lerma proviene directamente de la actividad industrial, principalmente de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MiPymes), debido a su alta presencia y dispersión en estados clave como el Estado de México, Querétaro, Guanajuato, Michoacán, Jalisco y Nayarit.
A esta compleja situación se le suman aspectos específicos que la Conagua ordena de la siguiente manera:
Descargas residuales domésticas e industriales sin tratamiento previo.
Falta de plantas de tratamiento de aguas residuales eficientes.
Escaso monitoreo en la calidad del agua del río.
Pérdida de la biodiversidad acuática y ribereña.
Deforestación en las zonas críticas conocidas como Bosques de Agua.
Contaminación por residuos sólidos urbanos tirados al cauce.
Falta de rellenos sanitarios adecuados.
Prácticas de agricultura y ganadería intensiva sin control de escurrimientos.
Graves problemas de salud pública derivados y fallas en la gobernanza del agua.
Por último, a todo lo anterior se le suman también los principales agentes contaminantes catalogados de la siguiente forma:
Sólidos gruesos (como pelusas y fibras textiles).
Sólidos suspendidos que provocan turbiedad en el agua.
Tintes y químicos diversos (incluyendo tensoactivos de detergentes).
Grasas y aceites de origen industrial y doméstico.
Procesos ácidos que alteran drásticamente el pH natural del río.