Chimalhuacán estrena cine y así transformaron una antigua panadería en la nueva sala Cinemanía
Una antigua panadería de Chimalhuacán cambió de giro para convertirse en Cinemia, una sala de cine con capacidad para 21 personas
De antigua panadería a sala de cine: Cinemia transformó un espacio con más de 30 años de historia en Chimalhuacán para ofrecer a vecinos una alternativa de entretenimiento accesible y cercana. Foto: IG @mxyogis | IG @soy.alexgonzalez | Canva
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En una zona de Chimalhuacán, Estado de México, un espacio que durante más de tres décadas se dedicó a la elaboración y venta de pan ahora cumple una nueva función: recibir a niños, jóvenes y familias para disfrutar de películas.
Se trata de Cinemia, un proyecto impulsado por Jackelyn Huerta y Rodrigo Silva que busca acercar el cine a los habitantes de su comunidad mediante una propuesta accesible.
La iniciativa surgió de una necesidad que la pareja identificó en su entorno: contar con opciones de entretenimiento y convivencia que no implicaran un gasto elevado para las familias. Así, una antigua panadería ubicada en la calle Avena número 6 se transformó en una pequeña sala cinematográfica con capacidad para 21 personas.
La iniciativa también se integra en una oferta cultural que ha ganado terreno en el Estado de México. En varios municipios se han promovido actividades de cine, música, exposiciones y otras expresiones artísticas.
¿Cómo una antigua panadería terminó convertida en una sala de cine?
El recinto que hoy aloja a Cinemia mantuvo otra función por más de 30 años. Fue una panadería familiar que, con el tiempo, se adaptó para dar cabida a una sala con equipo de proyección.
Jackelyn y Rodrigo empezaron a diseñar la idea al notar las necesidades de su colonia. El proceso incluyó planear la distribución, instalar butacas, mejorar el sonido y acondicionar el espacio para ofrecer una experiencia parecida a la de una sala convencional.
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Uno de los rasgos distintivos es su tamaño. La sala tiene capacidad para 21 espectadores y asientos reclinados, mientras que el sistema de audio se desarrolló con la colaboración de Rodrigo, quien posee interés y conocimientos en sonido.
Esta propuesta se añade a otras iniciativas culturales que pretenden trasladar las actividades artísticas más allá de los grandes recintos.
Una de las características principales de Cinemia es que el acceso se basa en una cuota voluntaria. Esto permite que los asistentes aporten según sus posibilidades, una modalidad diseñada para evitar que el costo limite la asistencia a una función.
La sala también ofrece alimentos y bebidas para enriquecer la experiencia. Entre las opciones figuran palomitas, papas, nachos y refrescos, con el propósito de recrear elementos comunes de una salida al cine.
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Para sus creadores, la ubicación resulta relevante. Aunque es posible acudir a complejos comerciales de la zona, esto implica gastos de transporte, entradas y comida. Cinemia surgió como una alternativa más cercana para quienes viven en el entorno.
¿Por qué Cinemia busca convertirse en un espacio para la comunidad?
Más allá de proyectar películas, Jackelyn y Rodrigo concibieron Cinemia como un punto de encuentro para los residentes de su colonia. La idea es que niños, adolescentes, parejas y familias cuenten con un sitio para convivir y disfrutar de una actividad cultural en su propia comunidad.
La propuesta cobra especial importancia para sus promotores porque también busca ofrecer una alternativa de convivencia para los jóvenes. Jackelyn ha indicado que uno de los propósitos es generar un espacio de esparcimiento seguro, donde las personas puedan reunirse y disfrutar de una película en un ambiente cercano.
Actualmente, Cinemia representa una transformación poco común: un lugar que durante décadas estuvo vinculado con la elaboración de pan ahora funciona como una sala cinematográfica de barrio. El proyecto muestra cómo un espacio familiar puede adquirir una nueva utilidad y convertirse en una opción de entretenimiento para una comunidad.
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Con esta iniciativa, el cine comunitario en Chimalhuacán busca demostrar que disfrutar del séptimo arte no exige acudir a una gran cadena comercial. Para sus creadores, la apuesta consiste en mantener un espacio cercano, accesible y pensado para que las familias de la zona puedan volver a reunirse alrededor de una película.