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El comerciante explica que su negocio quedó prácticamente aislado; los vehículos no pueden circular y los distribuidores de mercancía dejaron de llegar, lo que redujo al mínimo sus ventas.
“Pues ya bajaron mucho las ventas, el agua nos ha afectado bastante. No pueden pasar los carros y los de preventa no pueden entrar a surtirnos la mercancía”, relata mientras muestra la entrada de su tienda rodeada de costales.
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El testimonio de Fernando refleja lo que viven decenas de familias en la comunidad. En su caso, la inundación alcanzó las casas de sus hijos y afectó muebles y pertenencias.
“La casa de mi hijo y la de mi hija se inundaron, algunos muebles se salvaron, pero en otras casas sí se perdieron bastantes cosas, ya no tuvieron dónde guardar ni sacar sus pertenencias”, cuenta con resignación.
“Se perdieron muchas cosas de la cocina, la mesa, utensilios. Pues sí, ahora sí se perdió todo”, explica.
¿Cómo enfrentan el día a día en medio del agua?
Los vecinos improvisaron muros de costales para contener la entrada de agua y abrir paso en las calles.
Fernando Montaño señala que esta medida les ha permitido salir a comprar lo indispensable.
“Para poder pasar, se tuvieron que poner costales alrededor de las casas, y así se logró salir. Igual allá atrás también se pusieron costales para que las demás familias pudieran salir, ya llevamos como quince días así”.
El panorama es de incertidumbre, pues aunque elementos del Ejército y equipos de Protección Civil acudieron a colocar bombas en el río para extraer el agua, los vecinos aún sienten que la situación está lejos de resolverse.
El comerciante reconoce que el nivel bajó unos centímetros, pero la pérdida económica continúa y no ha logrado calcular cuánto ha perdido en ventas y mercancía.
Montaño recuerda que antes de la inundación había maquinaria en la zona para pavimentar, pero los trabajos se interrumpieron tras las lluvias.
“Quisieron trabajar para pavimentar la calle, pero solo lo hicieron tres días, luego se soltaron las aguas, echaron piedra para rellenar, pero ya no siguieron, las máquinas ya se fueron, ahora esperamos que, cuando baje el agua, regresen y terminen la calle, porque cuando llueve se encharca todo”.