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Antes de cambiar el glamour urbano por la convivencia extrema de un reality, Adrián Di Monte decidió regalarle al lente y al público una despedida visual cargada de testosterona, seguridad y estilo.
El actor cubano fue el protagonista de una atrevida sesión de fotos para la revista mexicana Lumina, en la que dejó poco a la imaginación y mucho a la fantasía, confirmando por qué sigue siendo uno de los galanes más comentados del momento.
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La producción se realizó en el hotel Umbral, en pleno Centro Histórico de la Ciudad de México, un espacio donde la arquitectura elegante contrastó con la fuerza física y la actitud provocadora del actor.
Sin temor a mostrar su físico, Di Monte posó en distintos cambios de ropa, desde camisas abiertas que dejaban ver su pecho hasta ropa interior, en una narrativa visual que transitó entre lo sofisticado y lo instintivo.
Uno de los momentos más comentados fue cuando el actor se metió a la alberca, empapado y sin filtros, dejando que el agua hiciera lo suyo ante el lente.
El fotógrafo aprovechó distintos espacios del hotel para construir la historia visual: habitaciones tipo suite, lobby, ascensor y la terraza con alberca sirvieron como escenarios donde el actor se mostró cómodo, provocador y consciente del impacto que genera.
Durante toda la sesión, Nuja Amar, esposa del actor y su compañera en el próximo reality, estuvo presente. Lejos de incomodarse, se convirtió en su mayor apoyo, lanzándole elogios y dejando claro que no existe el menor rastro de celos.
La escena fue tan natural como reveladora: una pareja sólida, amorosa, segura y cómplice, incluso cuando las miradas ajenas no se hicieron esperar. Porque sí, Adrián se robó los suspiros de más de uno que observaba a la distancia la sesión, confirmando que su magnetismo no pasa desapercibido ni fuera del set.
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Del lente al encierro: el siguiente reto
Esta sesión llega en un momento clave de su carrera. Tras su participación en la temporada 2025 de La Casa de los Famosos, Di Monte vuelve a colocarse en el centro de la conversación, ahora como parte de un nuevo desafío televisivo que pondrá su relación de pareja.
Antes de partir a Brasil, el actor parece haber entendido que también se comunica con el cuerpo: el suyo habla de disciplina, seguridad y una masculinidad sin culpa ni censura.
El público vota y decide el destino de las parejas
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Una despedida con fuego
Con esta sesión para Lumina, Adrián Di Monte no solo presume cuerpo: reafirma presencia, momento y control de su narrativa pública.
En unos días cambiará las luces de estudio por las cámaras ininterrumpidas del reality, pero deja claro que llega a Brasil sin esconder nada: ni piel, ni personalidad, ni la complicidad que lo une a su esposa.