México

Calor que sofoca las políticas públicas que nadie aplica

Las ciudades crecen indiscriminadamente ante la omisión institucional que se olvida de los fenómenos naturales de los próximos años.

El gran olvido que nos quema. Foto: Jafet Moz
El gran olvido que nos quema. Foto: Jafet Moz

Publicado el

Copiar Liga
Síguenos en Google Discover - POSTA MX
Síguenos en Google Search - POSTA MX

Por:



Son las 2 de la tarde en la estación del Metro Balderas en Ciudad de México, un punto en el que confluye el cambio de horario por la salida del trabajo, la hora de la comida y los traslados habituales de miles de personas que viajan entre la Línea 1 y la Línea 3. La temperatura en este punto del subsuelo de la gran capital es de 35°C.

A unos metros de la efigie de “Rockdrigo” González o el “Profeta del Nopal”, autor de la icónica canción Estación del Metro Balderas, se ubica un ventilador de 75 centímetros de diámetro que avienta aire, durante algún tiempo el aparato únicamente revoloteaba el ambiente caliente, pero para corregir y hacerlo verdaderamente fresco las autoridades del Sistema de Transporte Colectivo Metro decidieron ponerle un difusor de agua y con esto logró refrescar a los usuarios en su transbordo.

La temperatura dentro del Metro de la CDMX suele ser entre 3°C y 7°C más alta que en la superficie. Durante épocas de calor, la sensación térmica en los vagones supera fácilmente los 30°C y puede alcanzar hasta 37°C en zonas profundas como la estación Barranca del Muerto.

Foto: Jafet Moz

Foto: Jafet Moz

El ventilador con agua fue una ingeniosidad de las autoridades del Metro para combatir el calor, principalmente entre marzo y julio, como también lo fue regalar vasos de agua en algunas estaciones o incluso en algunas ciudades de diferentes estados del país, como si se tratara de hidratar a los corredores de un maratón.

En México no existen acciones o políticas públicas específicas para mitigar puntualmente el calor, gobiernos o instituciones han tenido que improvisar medidas para hacer más llevadero el día a día de las personas en su cotidianidad.

Es cada vez más normal en temporada de calor ver a niños jugando en fuentes públicas o en chorros de agua, o incluso lagunas artificiales de repente la sociedad decidió convertirlas en playas públicas o albercas para pasar el rato y soportar el calor, como ocurrió con el espejo de agua en el Parque Amalucan en la ciudad de Puebla entre 2018 y 2019 y que cerró de forma definitiva debido a problemas de mantenimiento, acumulación de basura e higiene.

Las temperaturas más altas de México

El récord de la temperatura más alta documentada en la historia de México pertenece al municipio de Mexicali, Baja California, con un registro oficial de 52.7 °C, seguido muy de cerca por los 52.5 °C en San Luis Río Colorado, Sonora, según las bases de datos meteorológicas oficiales.

Si se considera que la temperatura histórica es de 52°C, este año México no ha estado muy lejos, pues se ha superado los 45°C y julio 2026 ha sido el segundo mes más cálido jamás registrado en el planeta.

En México, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) divide en tres bloques los estados con las temperaturas más altas:

  • Zonas con más de 45 °C: Concentradas en el noreste de Baja California y el noroeste de Sonora durante las olas de calor de primavera y el verano.
  • Zonas entre 40 °C y 45 °C: Estados del norte, occidente y sur como Chihuahua, Nuevo León, Tamaulipas, Sinaloa, Michoacán, Guerrero y Oaxaca.
  • Zonas de 35 °C a 40 °C: Afectaciones generalizadas en Veracruz, Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán, Nayarit, Jalisco, Colima, Durango y Coahuila.

Pero además, mantiene bajo vigilancia un bloque continuo de 10 estados que de manera recurrente rompen la barrera de los 40 a 45 °C durante la temporada de calor:

  • Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Michoacán, Guerrero, Tabasco, Campeche y Yucatán

En contraste, los únicos estados del país que han presentado un impacto menor o nulo frente a la actual temporada de calor y canícula son Aguascalientes, Ciudad de México, Querétaro y Zacatecas.

Foto: Jafet Moz

Foto: Jafet Moz

Los presupuestos que no se ven

Las olas de calor extremo en México ya no son simplemente eventos climáticos atípicos, de acuerdo con datos del Programa de Investigación en Cambio Climático (PINCC) de la UNAM, desde 2012 la tasa de calentamiento en el país prácticamente se ha duplicado, pasando de 1.9 a 3.5 grados por siglo, lo que significa que el territorio nacional se calienta más rápido que el promedio global.

Ante esta realidad, las acciones de los tres niveles de gobierno muestran un desfase entre los presupuestos asignados, las promesas de infraestructura y las condiciones reales en las que sobrevive la población, como meterse a fuentes públicas o aventar agua en ventiladores.

Hasta ahora, los presupuestos para hacer frente al calor a nivel federal o en los estados continúan supeditados al rubro del Cambio Climático, es decir a fenómenos naturales o reforestación.

Si bien el Presupuesto de Egresos de la Federación cuenta con el Anexo Transversal de Cambio Climático, diseñado desde 2013 para mitigar y adaptar al país ante estos efectos, la distribución del dinero evidencia una grave contradicción.

Organizaciones civiles de auditoría presupuestaria como Fundar y reportes periodísticos documentan que más del 90% de los fondos etiquetados para el Cambio Climático se desvían a megaproyectos de transporte e infraestructura de hidrocarburos.

Mientras los recursos se absorben en rubros ajenos a la contingencia ambiental, los programas locales de mitigación, como la creación de refugios climáticos urbanos o planes efectivos de reforestación, quedan desfinanciados o simplemente sin ejecutar.

En consecuencia se implementan a manera de reacción políticas momentáneas que únicamente funcionan como paliativos efímeros.

Foto: Sheila Gutiérrez

Foto: Sheila Gutiérrez

Así en estados de la frontera norte y regiones costeras, las secretarías de educación locales se ven forzadas a recortar horarios de clases, recurrir a la modalidad a distancia o adelantar el cierre de ciclos escolares debido a que las aulas superan los 40°C sin ventilación funcional.

Igualmente se ha tenido flexibilidad de uniforme, permitiendo ropa ligera, gorras y el uso obligatorio de ventilación o puestos de hidratación dentro de las aulas. Otra medida ha sido la cancelación de actividades físicas y ceremonias cívicas entre 11 y 16 horas.

En suma, los gobiernos estatales y municipales se han limitado a difundir boletines preventivos y advertencia de consecuencias, o instalar puestos de hidratación masiva de parte de elementos de Protección Civil.

Estas medidas que parecieran improvisadas han surgido como urgente necesidad ante la falta de implementación de acciones de infraestructura emergente, ajustes administrativos y planes de adaptación urbana.

Lejos de mitigar las temperaturas, las obras públicas y el desarrollo inmobiliario en las principales zonas metropolitanas operan bajo lógicas que agravan el problema.

El fenómeno conocido como Isla de Calor Urbana (ICU) provoca que las áreas céntricas y de periferia gris registren entre 3°C y 4°C más que las zonas rurales circundantes.

Las normativas locales exigen porcentajes de áreas verdes por cada desarrollo, pero las autoridades municipales omiten su fiscalización, priorizando planchas de concreto y asfalto que retienen la radiación solar.

En resumen, la responsabilidad del Estado no radica en la existencia de las olas de calor, sino en la vulnerabilidad construida por la omisión institucional, el desvío de presupuestos ambientales, el retraso en la modernización de la red de distribución eléctrica, la falta de adaptación en escuelas públicas y una nula planificación urbana contra el estrés térmico son decisiones políticas.

Al carecer de políticas de adaptación reales, la gestión gubernamental se limita a reaccionar ante las emergencias en lugar de proteger preventivamente la salud y la vida de los ciudadanos.

Síguenos en Google News
calor
Comparte esta notaCopiar Liga
URL copiada al portapapeles
Noticias Relacionadas