Entre las iniciativas más llamativas está la recolección de cabello humano para fabricar herramientas que ayuden a contener el petróleo.
Aunque el gobierno federal ha informado avances importantes en la limpieza de playas, la contingencia sigue activa; la presidenta Claudia Sheinbaum señaló que las labores continúan tanto en campo como en investigación para determinar el origen del derrame, que podría estar vinculado a un vertimiento ilegal o a emanaciones en la zona de Cantarell.
Ante este panorama, colectivos ambientales han impulsado soluciones sostenibles que permiten a la población participar de forma directa y tangible.
¿Cómo puede el cabello ayudar en un derrame?
Aunque suene inusual, el uso de cabello humano para contener petróleo no es algo nuevo, se trata de una técnica probada a nivel internacional gracias a sus propiedades naturales.
El cabello tiene la capacidad de absorber aceites y grasas de manera muy eficiente; cuando se coloca dentro de mallas o estructuras, actúa como una especie de esponja que atrapa el hidrocarburo y evita que se siga dispersando en el agua.
Esta solución no solo es efectiva, también es sustentable y a diferencia de otros métodos más costosos o contaminantes, el cabello reutiliza un recurso que normalmente se desecha, convirtiéndolo en una herramienta útil en medio de una crisis ambiental.
¿Dónde se puede donar cabello?
Para facilitar la participación, se han habilitado distintos puntos de acopio en el país:
Además, existe la posibilidad de enviar cabello por paquetería desde cualquier parte de México o incluso desde el extranjero, lo que amplía el alcance de esta iniciativa.
¿Qué requisitos debe cumplir el cabello y por qué importa?
Para que el cabello pueda ser utilizado correctamente, se pide:
- Que esté limpio y seco.
- Puede estar teñido o decolorado, lo importante es que esté en condiciones óptimas para su manejo.
Esta iniciativa no solo busca mitigar el impacto ambiental, también se están recibiendo donaciones económicas para apoyar a las familias afectadas y financiar las labores de limpieza, especialmente en estados como Veracruz, Tabasco y Tamaulipas, donde la pesca y otras actividades se han visto perjudicadas.
Aunque se han destinado millones de pesos y se han recolectado toneladas de residuos, no hay una fecha clara para el fin de la contingencia.