El hombre, identificado como Arturo “N”, habría acudido al plantel para buscar a la joven, quien se encontraba acompañada de su actual pareja. De acuerdo con reportes extraoficiales, el sujeto presuntamente comenzó a intimidarla mientras portaba un arma.
¿Cómo habría ingresado el joven a la Universidad Autónoma de Nayarit?
Según los primeros reportes, Arturo “N” habría ingresado a las instalaciones de Enfermería sin que inicialmente se detectara que llevaba consigo un arma tipo revólver.
El joven presuntamente llegó hasta uno de los salones para localizar a su expareja y, una vez frente a ella, comenzó a amenazarla mientras apuntaba con el arma.
Ante el riesgo, personal de la Dirección de Seguridad Universitaria solicitó apoyo a la Policía Estatal. Los elementos acudieron al plantel y lograron detener al sospechoso para posteriormente sacarlo de las instalaciones universitarias. Durante la intervención se le habría asegurado un revólver de aire comprimido calibre 4.5 milímetros, seis cartuchos útiles y un teléfono celular.
¿Qué pasará con el joven detenido en la UAN?
Después de su detención, Arturo “N” fue trasladado ante el Ministerio Público, autoridad que deberá determinar su situación jurídica y establecer si existen elementos suficientes para iniciar un proceso penal por los hechos denunciados.
El caso también podría ser investigado por las presuntas amenazas contra la joven, quien, de acuerdo con los reportes, habría recibido previamente intimidaciones, incluidas amenazas de muerte. Las posibles consecuencias legales dependerán de la naturaleza del arma, las circunstancias de la detención y las denuncias que presente la víctima.
¿Cómo es la violencia en el noviazgo en los jóvenes?
El caso ocurrido en la UAN vuelve a poner atención sobre la violencia en el noviazgo, que puede manifestarse mediante agresiones físicas, amenazas, control, intimidación, violencia psicológica, sexual o digital.
Entre las señales de alerta se encuentran los celos extremos, prohibiciones, manipulación, vigilancia de redes sociales, exigencia de contraseñas y cualquier intento por controlar la vida de la pareja.
La violencia física puede incluir golpes, empujones o restricciones de movimiento, mientras que la violencia sexual comprende cualquier presión o agresión para realizar prácticas no deseadas.
Especialistas y autoridades han advertido que estas conductas pueden escalar cuando son normalizadas o ignoradas. Por ello, las instituciones educativas y autoridades de seguridad tienen un papel fundamental para atender de manera inmediata cualquier amenaza contra estudiantes.