El temor de los expertos en finanzas, una economía "en forma de K" para el 2026
Uno de los principales focos de preocupación entre los economistas que siguen los indicadores de Estados Unidos es la trayectoria en "forma de K", que separa a los sectores ganadores frente a los perdedores.

Uno de los principales focos de preocupación entre los economistas que siguen los indicadores de Estados Unidos es la trayectoria en "forma de K", que separa a los sectores ganadores frente a los perdedores.
En vez de tratarse de una tendencia generalizada, la economía avanza a dos velocidades, con un grupo de mayores ingresos que se beneficia del boom del mercado de acciones y otro que vive de "pago en pago", optando por el ahorro en criptomonedas y el cambio de bitcoin a dólar para liquidar ahorros en momentos de tensión.
El dato clave en este contexto es que el mandato de Jerome Powell al frente de la Fed finaliza en mayo. La posibilidad de que un nuevo presidente del organismo cuente con el respaldo de Donald Trump introduce un elemento adicional de incertidumbre para los mercados.
El temor de los expertos es que una combinación de tensiones monetarias, liderazgo incierto y desigualdad estructural genere efectos en cadena que trasciendan al sistema financiero tradicional.
¿Cuáles son las implicaciones de la economía "en forma de K"?
El concepto fue creado por el economista Peter Atwater en 2020 y se usa para describir las curvas de la recuperación pospandémica. A diferencia de lo que ocurría décadas atrás, la economía no se mueve al unísono, sino que un sector avanza con fuerza hacia arriba y otro retrocede o permanece estancado.
La letra "K" es visible en varios indicadores de la economía estadounidense. Por ejemplo, el gasto de los consumidores (responsable de más de dos tercios de la actividad económica en Estados Unidos) crece en términos generales, pero no de forma pareja.
Los datos muestran que este crecimiento está cada vez más concentrado en los hogares de mayores ingresos. En el segundo trimestre del 2025, el 10% con mayores ingresos fue responsable de casi la mitad del gasto total, según un análisis basado en datos de la Reserva Federal.
Mientras esto ocurre, el gasto de los hogares de menores ingresos tuvo un crecimiento de apenas un 0,6% interanual (datos de septiembre), frente al 2,6% registrado por los consumidores de mayores ingresos.
Los hogares de ingresos altos, en la colina ascendente
En el tramo ascendente de la “K” están los hogares de altos ingresos y sectores vinculados al crecimiento de los activos financieros, beneficiados por el crecimiento de los mercados bursátiles y del sector inmobiliario.
En otras palabras, el mercado actual ha impulsado la riqueza de quienes ya contaban con inversiones previas, un grupo en el que la inflación tiene un impacto limitado, ya que su patrimonio crece a un ritmo mayor que el aumento del costo de vida.
De hecho, el consumo de moda de lujo en Estados Unidos, por ejemplo, aumentó un 8% interanual en octubre, una señal clara de que la demanda sigue siendo sostenida por los sectores más acomodados.
Los hogares de ingresos medios y bajos, en la curva descendente
Los sectores más rezagados de la economía viven una realidad muy diferente, ya que son hogares expuestos a los efectos de la inflación, sobre todo en bienes como los alimentos, la vivienda y la energía.
Como el crecimiento salarial para estos grupos ha sido más lento, se han visto obligados a recurrir a préstamos y tarjetas de crédito, o a consumir ahorros para cubrir los gastos habituales.
Aunque la desigualdad no es un fenómeno novedoso, una encuesta de Gallup da cuenta de la aceleración en los últimos años. El sondeo realizado en mayo mostró que el 87% de los estadounidenses que poseen acciones vive en hogares con ingresos superiores a los 100.000 dólares anuales.
Los mercados alcistas benefician a aquellos que tienen planes de jubilación (401k) o inversiones, pero su impacto es limitado para quienes viven al día, de cheque en cheque. Eso explica que la euforia bursátil no haya tenido efecto sobre los sectores de menores ingresos.
¿Una economía "en forma de K" puede abrir camino a las criptomonedas?
El contraataque de los sectores con menor poder adquisitivo frente a las desigualdades es la información financiera. Los hogares más expuestos empiezan a ver a las criptomonedas como una herramienta de ahorro y adaptación frente a la inestabilidad producida por la inflación.
Aunque datado en 2021, existe un reporte de la Reserva Federal sobre el bienestar económico de los hogares estadounidenses que da algunas pistas sobre el tema.
El informe aseguraba que el 12% de los adultos había utilizado o poseído criptomonedas en el año anterior. La encuesta, sumada a las tendencias observables del uso de criptomonedas fuera de los mercados tradicionales, explica su popularidad en sectores con menor acceso al sistema bancario tradicional.
Esto ha llevado al crecimiento de las plataformas de intercambio y por eso en diciembre de 2025, Rachel Conlan, directora de marketing de Binance, celebró que la plataforma alcanzara los 300 millones de usuarios a nivel global.
En una economía en forma de K, los activos digitales podrían tener también un rol a cumplir, atravesando tanto los hogares de mayores ingresos como aquellos de menores ingresos.





