Familias de desaparecidos gastan hasta agotar el bolsillo para continuar con su búsqueda
A la incertidumbre por una desaparición se suman los préstamos, los descuentos salariales y los gastos de cada jornada. Para las familias, seguir buscando también significa encontrar cómo financiar el siguiente viaje
El drama oculto de buscar a un ser querido. Foto: Jafet Moz
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Buscar no es nada fácil, refiere POSTA, es algo a lo que nunca nadie se acostumbra, y que ninguna familia jamás tiene contemplado. Por fortuna sabe que no está sola, formó la asociación Buscando Emilios en la búsqueda de encontrar a su hermano, apoyándose de otras mujeres y madres buscadoras que comparten el mismo dolor.
Con una asociación y trabajando en colectivo la búsqueda parece ser menos pesada, se apoyan para ir a recorridos, no tienen que buscar solas entre la tierra, piedras, pastilzales, barrancas, en donde posiblemente sus seres queridos puedan estar.
También comparten gastos, pues los apoyos de Comisiones de Búsqueda son con picos, palas, en ocasiones traslados, pero el agua, la comida, el bloqueador, la ropa necesaria y sobre todo los carteles y lonas con los rostros de sus desaparecidos representa una economía que nunca se tiene considerada.
Ofrenda en el suelo en memoria de Carlos René Rojas y otras personas desaparecidas. Foto: Jafet Moz
Carmen compartió que tienen que solventar un pasaje a la ciudad de Mazatlán, Sinaloa, partiendo desde Durango, que significa un gasto unos 2 mil 200 pesos. Luego debe trasladarse a otros puntos de búsqueda, Concordia, por ejemplo, donde el traslado cobra 100 pesos más otros 150 pesos por transportarse desde Concordia a El Verde.
Las caminatas son largas, el sol quema, y debe mantenerse hidratada durante toda una jornada, gasta cerca de 150 pesos en bebidas y hasta 600 pesos en repelentes y bloqueadores solares.
En las caminatas hay que pegar fichas de búsqueda, alrededor de 50 carteles por comunidad, se caminan dos cada día, unas 10 a la semana mientras continúa la búsqueda, alrededor de 500 pesos por semana.
La comida, otro reto, pues por persona, Carmen calcula que el gasto se eleva hasta 500 pesos, cubriendo al menos dos comidas por día.
Por último, el hospedaje, aunque este depende totalmente del número de familias que formen parte de la búsqueda. Por fortuna llegan a ser hasta 25 personas, se cuidan unos a otros, pero el gasto va de 15 a 20 mil pesos, por una estancia de cinco días.
Un mes después, el 16 de junio de 2026, la cifra aumentó a 135 mil 048 personas, 791 desapariciones más.
Durante los últimos años, las cifras muestran una tendencia sostenida. En 2024 se registraron 12 mil 632 desapariciones, mientras que en 2025 fueron 12 mil 373. Ambos años superaron los 12 mil casos y la tendencia de 2026 apunta a mantener cifras similares.
Este primer plano muestra herramientas de excavación Truper sobre el pasto, incluyendo dos picos naranjas y una pala. Foto: Jafet Moz
De acuerdo con el reporte de Red Lupa, del total de personas desaparecidas, el 78 por ciento son hombres y el 22 por ciento son mujeres. Sin embargo, esta proporción cambia de manera importante dependiendo de la entidad.
Por ejemplo, en el Estado de México las mujeres representan alrededor del 40 por ciento de los casos registrados, mientras que en Tabasco superan el 41 por ciento.
Las cinco entidades con mayor número de personas desaparecidas al corte de mayo de 2026 concentran el 42 por ciento del total de personas desaparecidas, estos son: Estado de México con 14 mil 648; Tamaulipas: 13 mil 787; Jalisco: 12 mil 765; Michoacán: 7 mil 782; Nuevo León: 7 mil 476.
El gobierno federal en 2026 destinó 889 millones de pesos a través del programa de subsidios U008 para las comisiones locales de búsqueda en 2026, y propuso asignar mil 223.5 millones de pesos a la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB).
Los presupuestos llegarán directamente a las 32 entidades federativas para contratar personal especializado, adquirir equipo, mejorar búsquedas en campo y reforzar la identificación forense.
El dinero se ejerce a través del Programa presupuestario U008 Subsidios, operado por la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas, y tiene como objetivo mejorar la capacidad real de respuesta en los estados, donde familiares y colectivos suelen enfrentar falta de personal, recursos y acompañamiento institucional
Los recursos se entregarán en dos momentos durante 2026: en abril el 85 porciento del monto autorizado y en septiembre: el 15 por ciento restante.
Dos personas trabajan en la creación de un mural al aire libre, pintando un gran corazón morado. Foto: Jafet Moz
No hay dinero que alcance
Para Laura Bustamante la desaparición de su hijo Luis Humberto Valdelamar Bustamante en febrero de 2021 en la ciudad de Mazatlán, Sinaloa, ha sido el momento más duro que le ha tocado enfrentar en su vida. Pero el amor y cariño que siente por su pequeño es más grande que todo.
Pese a los retos y el dolor que significa tener un hijo desaparecido, Laura Bustamante sale adelante día tras día. “Vivimos por qué sale el sol y nos llega la noche”, esperando tener una noticia positiva sobre Luis Humberto, aunque el tiempo pareciera avanzar sin detenerse.
Frente al dolor y la desesperación de las búsquedas, viene otro reto muy difícil, el sustento económico, pues entre visitas a la Fiscalía, pega de pasquines y búsquedas de su hijo Luis Humberto, es imposible tener un ingreso seguro.
Laura ha tenido que salir de Durango rumbo a Sinaloa, buscando a su hijo, y aunque existe un apoyo por parte de la Comisión de Búsqueda, hay otros gastos que corren por su propia cuenta, hospedaje, alimentación, hidratación, traslados de búsqueda, entre otros gastos.
Un camarógrafo filma múltiples carteles y fichas de búsqueda de personas desaparecidas. Foto: Jafet Moz
Pero no todo termina ahí, muchas madres trabajan y piden permiso en su labor para buscar a sus hijos, lo obtuvieron, ¿pero a qué costo? El ver un significativo descuento en su nómina por los días que se ausentaron.