Entre harina, aromas y tradición: Así se elaboran las roscas de Reyes que conquistan a las familias en Monterrey
Panadería La Superior abrió las puertas de su cocina para compartir el proceso de rica elaboración de las roscas de Reyes.
El inicio de cada año marca el fin del ciclo de Guadalupe-Reyes y uno de los primeros momentos tan ansiados antes de iniciar con el propósito de realizar cambios en la alimentación es el Día de Reyes, una costumbre mexicana que no es posible sin la tradicional rosca de Reyes.
Más allá de ser un pan dulce, la rosca representa convivencia, suerte y un ritual que reúne a familias, amigos y compañeros de trabajo alrededor de la mesa.
No hay mexicano que desconozca esta tradición; sin embargo, pocos son los afortunados que conocen a detalle el proceso artesanal que hay detrás de cada rosca.
Para descubrirlo, Juan Carlos Jiménez Antonio, maestro panadero de Panadería La Superior, abrió las puertas de su obrador y compartió cómo se vive la intensa producción de este emblemático pan durante una de las temporadas más importantes del año.
¿Cómo nace la idea de una rosca de Reyes?
Todo comienza desde muy temprano, incluso antes de que el aroma a pan recién horneado invada el ambiente. La planeación es clave, ya que la demanda se incrementa de forma considerable.
“Dependiendo el tamaño que nos piden es el peso que le damos”, explica Juan Carlos, quien detalla que cada rosca inicia con ingredientes básicos pero fundamentales: harina, huevo, levadura, mejorante, ralladura de naranja, leche y el toque exacto de experiencia que solo los años frente al horno pueden brindar.
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Estos ingredientes se mezclan cuidadosamente hasta lograr una masa homogénea, suave y elástica. Después, se divide en porciones exactas según el tamaño solicitado, desde roscas pequeñas para reuniones íntimas hasta grandes piezas pensadas para compartir con toda la familia.
¿Cuál es el secreto en el formado y los “monitos”?
Una vez pesada la masa, inicia el forjado, es decir, se da forma circular a la rosca. En este punto aparece uno de los momentos más esperados: la colocación de los muñequitos.
“Es al azar, es la suerte de cada quien”, comenta entre risas el maestro panadero. Aquí no hay trucos ni secretos, quien encuentra el monito simplemente tuvo suerte de ser bendecido con uno de ellos.
Tras colocar los muñequitos, la rosca pasa al barnizado, donde se le aplica una mezcla que le dará brillo y color, para luego entrar a un proceso de reposo que permite que la masa se relaje antes de ser decorada.
¿Cómo se logra el color y sabor característico?
La decoración es uno de los pasos más vistosos. Fruta cristalizada, ate, azúcar y esencias como la vainilla se combinan para darle ese aspecto colorido que distingue a la rosca de Reyes. “Es el arte, todo lo que lleva”, señala Juan Carlos, resaltando que cada rosca es única.
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Después del decorado, la masa regresa a fermentación. Este proceso es clave para que la rosca doble su volumen. Dependiendo del tamaño, puede durar entre una hora y una hora con veinte minutos, tiempo en el que la levadura hace su magia.
¿Cuánto tiempo pasa en el horno?
El horneado es el momento decisivo. Las roscas pequeñas se hornean a aproximadamente 180 grados, mientras que las grandes requieren una temperatura menor, alrededor de 160 grados, para asegurar una cocción pareja. Al salir del horno, el dorado perfecto y el aroma anuncian que están listas para el siguiente paso.
¿Qué ocurre después de salir del horno?
Una vez fuera, las roscas pasan al área de empacado, donde otros compañeros se encargan de prepararlas para su exhibición y venta. En Panadería La Superior, todo el proceso se realiza de manera artesanal, desde cero, respetando una tradición que se ha mantenido por años.
¿Por qué se incrementa tanto el trabajo en esta temporada?
La demanda durante el Día de Reyes se dispara. “No es el doble, es el triple o hasta más”, reconoce Juan Carlos. Las jornadas se alargan, pero el esfuerzo vale la pena cuando las roscas llegan a los hogares y se convierten en el centro de la celebración.
Así, entre harina, hornos encendidos y mucho trabajo en equipo, las roscas de Reyes cobran vida. Cada pieza no solo es un pan, sino el resultado de una tradición viva que sigue uniendo a generaciones y endulzando el inicio del año.
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