Anexos en Nuevo León: cómo operan los centros de rehabilitación contra adicciones y quién los regula
Los anexos han tomado revuelo tras el hallazgo del maestro colombiano en uno de ellos; especialmente en la manera de operar.

Históricamente las adicciones han atacado a millones de personas a lo largo y ancho de Nuevo León y aunque prevalecen algunos tabúes sobre este tema, así como sobre la forma en que se combate, el nacimiento de Centros de Rehabilitación contra Adicciones, conocidos popularmente como anexos , ha contribuido a ayudar a salir de los círculos viciosos a quienes se encuentran atrapados en ellos.
En un contexto donde el consumo de sustancias ilícitas y conductas adictivas continúa en aumento, estos espacios representan una alternativa que, aunque necesaria, también genera cuestionamientos sobre su operatividad, regulación y respeto a los derechos humanos.
Si bien es cierto, uno de los temores más grandes que rodean a estos lugares es su correcto funcionamiento, en el que se respeten los derechos de los internos y en realidad exista un plan o tratamiento integral que ayude a abandonar los malos hábitos de las personas.
Casos de presuntos abusos, condiciones precarias o falta de personal capacitado han puesto bajo la lupa a estos centros, obligando a las autoridades a reforzar los mecanismos de supervisión.
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¿Qué son los Centros de Rehabilitación contra Adicciones?
Estos espacios son lugares que ofrecen atención integral a personas que sufren dependencia tanto a sustancias ilícitas o nocivas como a conductas negativas, al juego y la apuesta.
Su objetivo principal es lograr que los pacientes identifiquen su problema, lo enfrenten y desarrollen herramientas para mantenerse sobrios una vez que regresan a su entorno social y familiar.
En ellos se ofrecen servicios como:
- Desintoxicación
- Terapias individuales y grupales
- Actividades recreativas (deportivas, artísticas o espirituales)
- Programas para la reinserción social
Aunque la mayoría de los centros han adoptado el modelo de internamiento, algunos de ellos trabajan bajo la modalidad ambulatoria. Sin embargo, especialistas consideran que esta última tiene menor eficiencia, principalmente en casos de adicciones severas, donde el acompañamiento constante resulta clave para evitar recaídas.
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¿Cómo operan los anexos en Nuevo León?
La operatividad de los anexos en Nuevo León varía de manera significativa. Existen centros con instalaciones adecuadas, personal capacitado y programas estructurados, pero también otros que operan con recursos limitados y bajo esquemas improvisados. Esta disparidad ha generado un debate constante sobre la necesidad de homologar criterios mínimos de atención y funcionamiento.
En teoría, los anexos deben contar con reglamentos internos, horarios establecidos, protocolos de atención médica y psicológica, así como mecanismos claros para la comunicación con las familias. No obstante, en la práctica, no todos cumplen con estos lineamientos, lo que abre la puerta a irregularidades.
¿Cuántos Centros hay en Nuevo León y quién los regula?
A lo largo y ancho de la entidad oficialmente se reconocen 192 Centros de Rehabilitación contra Adicciones, los cuales son regulados por revisiones municipales y estatales. Estas inspecciones buscan verificar condiciones de higiene, seguridad, trato digno y la existencia de programas terapéuticos básicos.
Sin embargo, solo cuatro de estos centros pueden presumir una distinción federal otorgada por la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (CONASAMA), organismo que analiza cada área y aspecto de estos espacios.
Esta certificación representa un estándar más alto de calidad, lo que evidencia que aún hay un largo camino por recorrer para profesionalizar el sector.
¿Cuáles son los principales retos en su funcionamiento?
Uno de los mayores desafíos es garantizar el respeto a los derechos humanos de las personas internadas. Organismos civiles han señalado la necesidad de erradicar prácticas coercitivas, castigos físicos o psicológicos y detenciones involuntarias sin sustento legal. A ello se suma la falta de personal especializado, como psiquiatras, psicólogos clínicos y trabajadores sociales.
Otro reto importante es la reinserción social. Muchos pacientes, al salir de los anexos, regresan a los mismos entornos que detonaron su adicción, lo que incrementa el riesgo de recaída. Por ello, expertos coinciden en que la atención no debe limitarse al internamiento, sino extenderse al acompañamiento posterior.
¿Hacia dónde debe avanzar la política pública?
La operatividad de los anexos en Nuevo León requiere una estrategia integral que combine regulación estricta, apoyo institucional y participación comunitaria.
Fortalecer la supervisión, promover la certificación federal y brindar capacitación constante al personal son pasos fundamentales para garantizar que estos centros cumplan su verdadera misión: rehabilitar, no vulnerar.
En una entidad donde las adicciones siguen siendo un problema de salud pública, los anexos continúan siendo una pieza clave. Su correcto funcionamiento puede marcar la diferencia entre la recuperación y la reincidencia, entre la esperanza y el abandono.
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