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Nuevo León

Autos chinos en Nuevo León: refacciones tardan hasta un año en llegar

Los propietarios de autos de marcas chinas enfrentan largos tiempos de espera en refacciones, que pueden llegar hasta un año.

Una persona reparando un vehículo. Foto: Canva
Una persona reparando un vehículo. Foto: Canva

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El auge de las marcas automotrices provenientes de Asia ha transformado el mercado mexicano en los últimos años.

Sus precios competitivos y equipamiento tecnológico han captado la atención de miles de compradores; sin embargo, detrás de la creciente popularidad de firmas como BYD, MG Motor, Chirey y JAC Motors, comienza a surgir una preocupación que afecta directamente a los propietarios: los prolongados tiempos de espera en la llegada de refacciones .

De acuerdo con especialistas del sector, las refacciones para autos de marcas chinas en México pueden tardar desde 60 días hasta más de 8 meses o incluso un año en llegar, superando por mucho los 15 a 20 días que suelen manejar las marcas tradicionales con mayor infraestructura en el país.

Debido a la falta de stock local y complicaciones logísticas de importación, los vehículos suelen quedar inmovilizados por largos periodos, generando incertidumbre y gastos adicionales para los usuarios.

¿Cuánto tiempo puede permanecer un auto chino detenido por falta de refacciones?

Los plazos varían drásticamente dependiendo del tipo de pieza requerida. En el mejor de los escenarios, componentes menores como faros, defensas o sensores pueden tardar al menos un mes en arribar al país.

Sin embargo, cuando se trata de partes estructurales, sistemas electrónicos complejos, transmisiones o componentes de motor, la espera puede extenderse de seis meses hasta un año.

Esta situación contrasta significativamente con las marcas tradicionales que cuentan con centros de distribución consolidados en México y América del Norte, lo que permite surtir piezas en un promedio de dos a tres semanas.

En el caso de los fabricantes chinos, la mayoría de las piezas debe importarse directamente desde Asia, lo que incrementa los tiempos debido a procesos aduanales, disponibilidad en planta y logística marítima.

¿Cuál es el problema principal detrás de los retrasos?

El problema central radica en la falta de infraestructura de refacciones en el país. Aunque las agencias han ampliado su presencia comercial y sus ventas han crecido de manera acelerada , la red de almacenes y centros de distribución no ha evolucionado al mismo ritmo.

Especialistas señalan que muchas marcas operan bajo esquemas de inventario limitado, priorizando la importación bajo pedido para reducir costos. Esta práctica puede funcionar en mercados consolidados con alta previsión logística, pero en México aún representa un desafío. La dependencia casi total de envíos desde Asia provoca cuellos de botella que afectan directamente al consumidor final.

Además, factores externos como la saturación portuaria, variaciones en costos de transporte marítimo y trámites aduanales pueden retrasar aún más la llegada de piezas.

¿Cómo impacta esta situación a las aseguradoras?

El efecto también se ha trasladado al sector asegurador. Debido a estos retrasos, algunas aseguradoras optan por pagar el valor de la reparación sin garantizar tiempos de entrega o, en casos más severos, declarar la inmovilización prolongada de la unidad.

Esto significa que, ante un siniestro, el propietario podría enfrentar meses sin su vehículo mientras la compañía de seguros define si espera la pieza, indemniza parcialmente o declara pérdida total. Para muchos conductores que dependen del automóvil para trabajar, esta situación representa un problema económico considerable.

Algunas aseguradoras han comenzado incluso a ajustar primas o condiciones específicas para ciertos modelos, tomando en cuenta la disponibilidad de refacciones como un factor de riesgo operativo.

¿Qué alternativas están surgiendo ante la escasez?

Ante la falta de piezas nuevas, algunas refaccionarias han comenzado a recurrir a deshuesaderos para conseguir piezas usadas, según reportes difundidos en redes sociales y sitios especializados. Esta práctica, aunque no es nueva en el mercado automotriz, genera debate cuando se trata de vehículos relativamente recientes.

El uso de piezas recuperadas puede representar una solución temporal, pero no siempre garantiza la misma calidad o durabilidad que un componente original nuevo. Además, en vehículos con tecnología avanzada y sistemas electrónicos complejos, la compatibilidad puede convertirse en otro desafío.

¿Afecta esto la percepción del consumidor?

Si bien el atractivo precio inicial sigue siendo un factor decisivo para muchos compradores, los tiempos de espera en refacciones comienzan a influir en la decisión de adquisición. Analistas del sector señalan que el costo total de propiedad es cada vez más relevante.

La industria automotriz mexicana atraviesa una etapa de transformación y el crecimiento de marcas chinas es innegable. No obstante, el reto logístico y de infraestructura será clave para consolidar su presencia a largo plazo .

Mientras tanto, quienes opten por adquirir un vehículo de estas marcas deberán considerar no solo el precio y equipamiento, sino también la capacidad de respuesta en caso de requerir una reparación.

En un mercado cada vez más competitivo, la rapidez en el suministro de refacciones podría marcar la diferencia entre la satisfacción y la frustración del consumidor.

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