Navidad en Monterrey: Pirotecnia prohibida deja calles llenas de pólvora y contaminación
Restos de cartón prensado, mechas quemadas y envoltorios de colores brillantes de "palomas", "cañones" y "R-15" se convirtieron en el decorado no deseado en Monterrey.
En Nochebuena continuaron con la utilización de estos artefactos explosivos. Foto: Vianca Treviño.
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Mientras las autoridades estatales y municipales presumían una vigilancia "blindada" y los mercados de cohetes permanecían con las cortinas abajo, las banquetas de colonias desde Cumbres hasta la periferia de Escobedo y Juárez amanecieron con una "alfombra" grisácea que cuenta una historia muy distinta.
Restos de basura por la pirotecnia en Monterrey. Foto: Vianca Treviño.
Estos fueron los municipios que amanecieron con regular calidad del aire, de acuerdo al Reporte de hasta las 11 de la mañana de la red de monitoreo del Gobierno del Estado de Nuevo León:
Caminar por las calles de Monterrey esta mañana fue como recorrer un campo de batalla recién abandonado.
Restos de cartón prensado, mechas quemadas y envoltorios de colores brillantes de "palomas", "cañones" y "R-15" se convirtieron en el decorado no deseado de las esquinas.
Derivado del uso de pirotecnia en algunas zonas hay variación en la calidad del aire. Foto: SIMA Nuevo León.
En sectores como Solidaridad, San Bernabé y colonias de Escobedo, los residuos de pólvora no solo ensuciaron el pavimento, sino que confirmaron que el mercado negro y la "clandestinidad digital" ganaron la batalla.
A pesar de que las ferias del cohete son cosa del pasado, la pirotecnia llegó a las manos de los ciudadanos a través de grupos de WhatsApp, entregas en puntos medios y ventas de garage disfrazadas.
Sin embargo, el reloj marcó las 12:00 y el estruendo rompió el protocolo. Durante al menos dos horas, el cielo regiomontano (ese mismo que amaneció hoy bajo una densa capa de smog) se iluminó con destellos prohibidos.
Las estaciones de monitoreo ambiental, como mudos testigos tecnológicos, registraron picos de contaminación que convirtieron el aire navideño en un cóctel de azufre y metales pesados.
¿La voz de la calle: Entre la tradición y la infracción?
"Se escuchó como si no hubiera prohibición alguna", comenta doña Martha, vecina de la colonia Felipe Carrillo en Escobedo, mientras barre los restos de un "buscapiés" que aterrizó en su cochera.
"Lo más triste es ver que, aunque sabemos que el aire está mal y que los perritos sufren, la gente prefiere el ruido que la convivencia tranquila".
Restos de la pirotecnia usada en Monterrey. Foto: Vianca Treviño.
Por otro lado, en redes sociales, el fenómeno fue cínico y evidente. Videos de usuarios lanzando fuegos artificiales fueron compartidos minutos después de la medianoche, desafiando las multas que, sobre el papel, pueden alcanzar cifras estratosféricas, pero que en la práctica difícilmente llegan a los domicilios particulares.
¿Un decreto sin dientes?
Este 25 de diciembre deja una pregunta incómoda flotando en el aire (junto con las partículas contaminantes): ¿De qué sirve prohibir si no se puede vigilar?
La "Navidad de Ceniza" en Monterrey es el reflejo de una sociedad que se debate entre la nostalgia de una tradición ruidosa y la urgencia de una ciudad que ya no aguanta más contaminación.
Los residuos en las banquetas son la prueba física de un desacato colectivo que las autoridades no pudieron, o no quisieron, frenar.
Este jueves, Monterrey no solo despierta con el aroma del pavo o los tamales; despierta con el olor a pólvora quemada, recordándonos que, a veces, las leyes en la Sultana del Norte se disuelven tan rápido como el humo de un cohete.