Pulga Río: ¿qué pasó con uno de los lugares más populares de Monterrey?
Con cerca de cuatro décadas de historia, la Pulga Río ha atravesado cambios en su actividad comercial y el impacto de la pandemia. En un recorrido por sus pasillos, comerciantes cuentan cómo ha evolucionado el establecimiento, qué productos ofrecen y por qué sus clientes siguen regresando.
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En el Centro de Monterrey hay un lugar que durante años ha reunido ropa, calzado, perfumes, accesorios y una amplia variedad de productos en un mismo espacio: la Pulga Río. Sin embargo, detrás de sus pasillos también existe una historia de cambios comerciales, negocios que enfrentaron dificultades durante la pandemia y comerciantes que han construido relaciones de años con sus clientes.
¿Qué pasó con uno de los espacios comerciales más conocidos de la ciudad? Para conocer parte de su historia, realizamos un recorrido por sus instalaciones y conversó con comerciantes que han dedicado buena parte de su vida a trabajar en este lugar.
¿Cuántos años tiene la Pulga Río?
Ubicada en la calle Serafín Peña número 1010, en el Centro de Monterrey, la Pulga Río es un centro comercial popular que reúne establecimientos de distintos giros.
De acuerdo con su sitio oficial, el lugar cuenta con más de 37 años de historia. Por su parte, comerciantes entrevistadas durante el recorrido señalaron que el establecimiento se acerca a las cuatro décadas de actividad.
A lo largo de los años, sus pasillos han ofrecido alternativas para quienes buscan prendas de vestir, zapatos, accesorios, perfumes y artículos de distintas categorías. Su propuesta consiste en reunir negocios independientes en un mismo espacio, donde los visitantes pueden recorrer los locales y comparar productos.
Pero la historia de la Pulga Río no se limita a la mercancía que se exhibe en sus establecimientos. Para algunos comerciantes, este lugar también representa décadas de trabajo, experiencias y vínculos con personas que han regresado durante distintas etapas de sus vidas.
¿Cómo ha cambiado la Pulga Río con el paso de los años?
Durante el recorrido, Verónica Muñiz, comerciante de la boutique Bonitas, contó que lleva 38 años trabajando en la Pulga Río. Comenzó junto a su hermana y, con el tiempo, logró establecer su propio negocio, especializado en ropa y accesorios para dama.
Muñiz explicó que su experiencia le permitió conocer los gustos de la clientela y orientar su oferta hacia prendas que se distinguen por sus diseños y estilos.
“Nos distinguimos por las modas diferentes, las modas disruptivas”, comentó al mostrar algunas de las prendas que ofrece en su establecimiento.
La comerciante señaló que una parte de su mercancía proviene de Estados Unidos, principalmente de Los Ángeles, y que los jeans son uno de los productos que busca su clientela. También ofrece prendas con detalles y diseños que, según explicó, no suelen encontrarse en las tiendas convencionales.
Su local se encuentra en el pasillo G, número 327.
Sin embargo, al hablar de la transformación del lugar, Muñiz reconoció que la Pulga Río ya no experimenta el mismo auge que recuerda de años anteriores.
“Estuve cuando la Pulga era un boom. Ahorita digo, no es tanto el boom, pero sí viene mucha gente”, relató.
Para ella, una de las razones por las que algunos clientes continúan visitando el establecimiento es la relación que han construido con los comerciantes.
Muñiz recordó que ha visto crecer a personas que comenzaron a acudir cuando eran jóvenes y que después regresaron con sus hijos e incluso con sus nietos. Algunas de ellas, dijo, visitan su negocio no solamente para comprar, sino también para saludarla y conversar.
La atención personalizada, agregó, se ha convertido en una parte importante de la experiencia que busca ofrecer a quienes entran a su boutique.
¿Qué impacto tuvo la pandemia en los negocios?
Uno de los momentos más complicados para la Pulga Río llegó durante la pandemia de COVID-19, cuando las restricciones sanitarias obligaron a cerrar temporalmente numerosos establecimientos comerciales.
Una publicación periodística , fechada el 11 de febrero de 2021, reportó que la Pulga Río tenía más de 350 locales y que 127 permanecían cerrados en ese momento. La nota también documentó las dificultades económicas que enfrentaban algunos comerciantes por la caída de las ventas. Estas cifras corresponden a aquel periodo y no describen necesariamente la ocupación actual.
Verónica Muñiz recordó que, durante el cierre, algunos comerciantes recurrieron a sus contactos y a las ventas por WhatsApp para continuar atendiendo pedidos.
En su caso, explicó que, cuando trabajaba con su hermana, recibían solicitudes de clientes que buscaban perfumes, blusas y otros artículos. Para mantener el contacto, organizaban entregas y buscaban alternativas para seguir vendiendo.
No obstante, señaló que el impacto fue considerable para quienes dependían de las ventas diarias para cubrir sus gastos.
“Desgraciadamente, mucha gente falleció y mucha gente se fue porque ya no pudo sostener los gastos de la renta y pues no había ventas”, relató.
Su testimonio permite conocer una de las dificultades que enfrentaron los comerciantes: mantener sus negocios durante un periodo en el que la afluencia de clientes y las ventas se vieron afectadas.
Aunque la pandemia fue un golpe importante, no existen datos actuales suficientes para atribuir todos los cambios de la Pulga Río a ese acontecimiento. Para determinar cómo ha evolucionado el establecimiento sería necesario contar con cifras recientes sobre locales ocupados, ventas y visitantes.
¿Qué productos se pueden encontrar actualmente?
La variedad continúa siendo una de las características del establecimiento. Durante el recorrido fue posible observar diferentes giros comerciales, desde ropa y calzado hasta perfumes, accesorios y productos procedentes de Estados Unidos.
Uno de esos negocios es el de María Luisa Torres Puente, quien explicó que lleva tres años al frente de su local número 64, donde ofrece artículos estadounidenses.
Entre los productos que mencionó se encuentran perfumes, dulces, artículos de mandado y productos de distintas categorías, además de vitaminas, magnesio, calcio y artículos para el cuidado del cabello.
Torres Puente explicó que su propuesta consiste en acercar estos productos a personas que no necesariamente pueden viajar a Estados Unidos para comprarlos.
“En cambio, pues aquí ya lo tenemos y esa es la gran ventaja”, señaló al referirse a la posibilidad de adquirirlos sin tener que cubrir gastos de traslado.
La comerciante agregó que algunos clientes buscan principalmente vitaminas y otros artículos específicos. También explicó que ofrece la posibilidad de separar productos para quienes desean regresar por ellos o comunicarse con el establecimiento.
Por su parte, la boutique Bonitas se concentra en ropa y accesorios para dama, con prendas de estilos variados y diseños que su propietaria busca diferenciar de los que se encuentran habitualmente en otras tiendas.
Estos negocios muestran parte de la diversidad comercial que puede encontrarse en la Pulga Río. La oferta cambia según cada establecimiento, por lo que recorrer los pasillos permite conocer los diferentes productos y giros disponibles.
¿Por qué algunos clientes siguen regresando?
Más allá de los productos, las entrevistas permitieron conocer otro aspecto de la actividad comercial: la relación entre los vendedores y sus clientes.
Para Verónica Muñiz, el trato cotidiano ha sido fundamental para mantener a personas que la conocen desde hace años. En ocasiones, relató, algunos visitantes se acercan solamente para saludarla o compartir novedades de sus vidas.
La comerciante considera que esa cercanía forma parte de lo que distingue la experiencia de comprar en su negocio.
“Es padre porque vas conociendo su familia, ya te haces como sus amigas”, explicó al recordar a las clientas que ha acompañado a lo largo de distintas etapas de sus vidas.
María Luisa Torres Puente, por otro lado, destacó la posibilidad de ofrecer artículos que sus clientes buscan sin necesidad de trasladarse a Estados Unidos.
Ambas experiencias reflejan que detrás de los locales hay personas que han desarrollado distintas estrategias para atender a sus compradores y mantener sus negocios en funcionamiento.
¿La Pulga Río está desapareciendo o atraviesa una transformación?
La pregunta sobre el futuro de la Pulga Río no puede responderse únicamente a partir de la apariencia de sus pasillos o de los recuerdos de quienes la visitaban años atrás.
Los datos periodísticos publicados en 2021 documentaron el impacto de la pandemia y el cierre de numerosos locales en aquel momento. Las entrevistas realizadas para este reportaje también recogen la percepción de una comerciante que recuerda una etapa de mayor auge, aunque reconoce que todavía recibe clientes frecuentes.
Sin embargo, no se cuenta con un registro actualizado que permita establecer cuántos locales están abiertos actualmente, cómo ha cambiado la afluencia de visitantes o cuál es el desempeño económico general del establecimiento.
Por ello, hablar de una desaparición comercial sería una conclusión que los datos disponibles no permiten sostener.
Lo que sí muestran los testimonios es que algunos negocios continúan operando, ofreciendo productos diversos y buscando mantener la relación con sus clientes en un entorno comercial que ha cambiado.
La historia de la Pulga Río también se compone de episodios que trascendieron su actividad cotidiana. El 9 de agosto de 2009, la abogada Silvia Raquenel Villanueva fue asesinada dentro del centro comercial, un crimen que recibió amplia cobertura nacional. El hecho forma parte de los antecedentes documentados del lugar, aunque no hay elementos suficientes para presentarlo como una causa del cambio comercial que ha experimentado.
La historia de la Pulga Río continúa
La Pulga Río ha atravesado distintas etapas a lo largo de su historia. La pandemia dejó dificultades para los comerciantes, mientras que las formas de comprar y las expectativas de los consumidores continúan cambiando.
En sus pasillos, sin embargo, siguen existiendo negocios que buscan atraer clientes con ropa, calzado, productos estadounidenses y atención personalizada.
Para Verónica Muñiz, la invitación es a que nuevas generaciones conozcan el lugar y descubran lo que ofrece. Para María Luisa Torres Puente, se trata de acercar a los compradores artículos que pueden resultarles útiles sin tener que viajar al extranjero.
Así, la historia de este espacio comercial no se explica únicamente por lo que ha cambiado, sino también por las personas que continúan trabajando en él.
¿Recuerdas cómo era la Pulga Río hace años? ¿La visitabas con tu familia, buscabas ropa o calzado, o encontrabas ahí productos que no conseguías en otro lugar? La experiencia de los visitantes también forma parte de la historia de uno de los centros comerciales populares de Monterrey.