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A raíz de la reciente actividad sísmica en Nuevo León, surgen dudas sobre la veracidad de mitos populares como el temible "mes de septiembre", la influencia del clima o la supuesta predicción a través del comportamiento animal. Expertos de la UANL aclaran qué hay de verdad científica detrás de estos mitos.
Tras los recientes sismos ocurridos en Nuevo León, la inquietud y las dudas sobre la actividad telúrica en la región han vuelto a encenderse entre la ciudadanía.
¿Es septiembre el mes más sísmico y se puede predecir un temblor por el clima?
Ante este escenario, la convivencia constante con la sismicidad ha dado pie a múltiples creencias populares, desde la idea de que septiembre es el mes más peligroso del año hasta la supuesta relación entre el clima y los temblores.
Para entender qué hay de cierto en estas teorías y qué dice la ciencia al respecto, es fundamental analizar la información respaldada por expertos en la materia.
¿La "línea base" y la sismicidad en el país?
La actividad sísmica en Nuevo León es constante. De acuerdo con el investigador Juan Carlos Montalvo Arrieta, Subdirector de Investigación de la Facultad de Ciencias de la Tierra de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), en zonas como el Pacífico mexicano "todos los días hay actividad sísmica, ¿no? Y esa actividad sísmica se conoce como actividad de la línea base, que significa la línea base que serían los sismos que ocurren de manera frecuente".
Asimismo, las estadísticas indican que los sismos de gran intensidad forman parte de la dinámica geológica regular del país. El especialista detalla que "grandes, por ejemplo, terremotos de magnitud 7, en promedio cada dos o tres años pueden estar ocurriendo en cualquier porción desde Jalisco hasta Chiapas".
¿El mito de septiembre: el mes más sísmico?
Uno de los mitos más arraigados entre la población mexicana es la creencia de que el mes de septiembre es, por naturaleza, una temporada con mayor propensión a sufrir grandes terremotos. Sin embargo, Montalvo Arrieta aclara que esto responde a una coincidencia histórica desafortunada.
"Desafortunadamente coincidieron dos grandes terremotos, el terremoto de 1985 de magnitud 8.1 y el 2017 el terremoto de magnitud 7, que ambos terremotos son los que han generado la mayor cantidad de daños en nuestro país... y también la mayor cantidad de personas que han perdido la vida, ¿no? Entonces por esa situación se piensa que el mes de septiembre es el mes donde más actividad sismológica relacionada con terremotos grandes hay en nuestro país, pero no”, dijo.
Cielo aborregado, clima y manchas solares: Cero relación con los temblores
Otro de los mitos populares sostiene que condiciones meteorológicas específicas —como un "cielo aborregado" con nubes rojas— o fenómenos astronómicos anticipan un temblor.
La ciencia descarta rotundamente estas teorías. El subdirector de investigación de la UANL sentencia de manera categórica:
"No hay ninguna relación entre cuestiones atmosféricas y terremotos. Los terremotos están asociados solamente con la actividad interna de este del planeta."
De igual forma, desmintió que factores espaciales influyan: "las manchas solares o una explosión del sol, o sea, no tienen, no hay ninguna relación con la generación de terremotos."
¿Los perros realmente sienten los sismos antes?
Respecto al comportamiento de los animales y su supuesta capacidad para anticipar los sismos mediante ladridos o cambios de conducta, el especialista explica que existe un fundamento biológico y físico detrás, aunque con matices documentados:
Capacidades auditivas distintas: "por ejemplo, hay ciertos animales como los perros u otro tipo de animales que su parte de de poder escuchar diferentes frecuencias, su aspecto es muy diferente al aspecto del ser humano."
Percepción de vibraciones previas: "sí hay una relación entre que algunos animales puedan percibir las vibraciones que genera un terremoto, este, en algún momento previo a lo que nosotros podamos podamos este podamos experimentarlo, este, son pocos los casos que se ha documentado, pero sí existe una posible..."
La ciencia y el monitoreo constante continúan siendo las únicas herramientas confiables para comprender la sismicidad en México, dejando de lado los mitos que por años han generado falsas alarmas en la sociedad.
¿Cuáles son las recomendaciones de cómo actuar ante un sismo?
Ante la imposibilidad científica de predecir con exactitud cuándo ocurrirá el próximo movimiento telúrico, la prevención y la educación en protección civil se convierten en las mejores aliadas para salvaguardar la vida. Las autoridades recomiendan seguir estas acciones clave antes, durante y después de un sismo:
Antes del sismo:
- Elabora y practica un plan familiar de protección civil.
- Identifica las zonas de menor riesgo dentro de tu hogar, escuela o centro de trabajo (columnas, muros de carga o zonas libres de objetos que puedan caer).
- Prepara una mochila de emergencia que incluya documentos importantes, linterna, radio de pilas, agua embotellada, alimentos no perecederos y un botiquín de primeros auxilios.
Durante el sismo:
- Mantén la calma y evita correr o gritar, ya que esto fomenta el pánico.
- Ubícate en la zona de seguridad previamente señalada o protégete bajo una estructura firme (como un escritorio o mesa resistente).
- Aléjate de ventanas, espejos, libreros, candiles o cualquier objeto que pueda desprenderse y causar lesiones.
- Si te encuentras en la calle, aléjate de edificios, bardas, cables de alta tensión y postes de luz.
Después del sismo:
- Revisa si tu hogar o lugar de trabajo presenta daños estructurales antes de ingresar nuevamente.
- No utilices los elevadores; emplea las escaleras con precaución.
- Cierra las llaves de gas y agua, y evita encender cerillos o encendedores hasta descartar fugas.
- Infórmate únicamente a través de fuentes oficiales y utiliza los teléfonos celulares solo para emergencias indispensables, con el fin de no saturar las líneas.