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Un extrabajador de Disney, que intepretaba a Mickey Mouse, fue detenido en Florida, acusado de intentar abusar sexualmente de un niño de 13 años. Su nombre es Collin Klaco y fue uno de los 281 detenidos durante una operación encubierta realizada durante siete días en Florida.
Los agentes se hicieron pasar por menores de edad en internet y concertaron encuentros con adultos que buscaban tener relaciones sexuales con ellos. Cuando los sospechosos acudían al lugar acordado, eran detenidos. En total, 31 personas fueron arrestadas en esta parte del operativo. Las demás detenciones estuvieron relacionadas principalmente con prostitución y posibles casos de trata.
Entre los detenidos había 13 personas vinculadas laboralmente con Disney y cuatro con Universal Studios, incluyendo trabajadores actuales y exempleados. Pero estos no son los únicos casos que llama la atención pues también fue detenido un entrenador de futbol americano infantil que trabajaba con niños de entre 11 y 14 años.
Según las autoridades, había intentado encontrarse con quien creía que era una adolescente de 14 años. Y estos casos no son aislados.
Y aquí hay algo que no podemos perder de vista. Los niños confían en los adultos. Confían en sus maestros, en sus entrenadores, en los personajes que admiran y en las personas que deberían cuidarlos. Y hay quienes se aprovechan precisamente de esa confianza para intentar hacerles daño.
Lo hemos visto en escuelas, en iglesias, en clubes deportivos y también en casos relacionados con trabajadores de lugares de entretenimiento infantil.
Estas noticias son terribles, pero también nos obligan a reconocer que estos peligros existen. Que no basta con advertirles a los niños sobre los desconocidos en internet.
También necesitamos prestar atención a los adultos que tienen acceso a ellos, a sus comportamientos y a las señales de alerta. Porque si algo debemos aprender de estos casos es que ningún lugar es seguro simplemente porque tenga fama de serlo. Ni siquiera aquel que se presenta como el lugar más feliz del mundo.