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Sofía Otero: Elecciones en Israel, Netanyahu se queda corto y su principal rival tampoco convence a los palestinos

Las elecciones dejan a Israel sin mayoría para formar gobierno y abren un escenario incierto para Netanyahu, Eisenkot y el futuro de Palestina.


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A días de las elecciones en Israel, apenas vamos teniendo mayor claridad de las configuraciones que podrían ocurrir tras los resultados. La permanencia de Netanyahu no es certera, pero su principal rival, Gadi Eisenkot también es una opción atemorizante para el futuro de las y los palestinos. 

El bloque del primer ministro en turno consiguió 53 escaños, quedándose corto de los 61 requeridos para formar gobierno. El segundo bloque fue el de Eisenkot con 48, seguido de los partidos árabes (Lista Conjunta y Ra’am) que sumados alcanzaron 19 legisladores, una representación histórica. 

Luego de las votaciones hubo una pequeña protesta donde israelíes exigieron que la oposición a Netanyahu, el bloque de Eisenkot, se juntara con los partidos árabes y crearan un gobierno de coalición para sacar al primer ministro en turno. Suena lindo, en teoría, pero a fines prácticos es complicado. Con todo y que es el principal rival político de Netanyahu, Gadi también está a favor del genocidio. 

Eisenkot fue jefe del Estado Mayor del ejército israelí del 2015 al 2019, cargo nombrado por Netanyahu. También formó parte del gabinete de guerra que se armó en 2023 para ejecutar el genocidio. Apoya los asentamientos ilegales de colonos en Cisjordania, aunque dice que está en contra de la violencia extrema y en 2008 declaró: “En cada aldea desde la que se dispare contra Israel aplicaremos fuerza desproporcionada y causaremos enorme daño y destrucción. Para nosotros, no son aldeas civiles, son bases militares”.

Sí, también defiende matar a inocentes como estrategia de guerra. Y por si faltaba, ha asegurado que se opone al reconocimiento de un Estado palestino. 

Si los partidos no son capaces de formar alianzas para alcanzar los 61 votos, tendrán que convocarse nuevas elecciones, y todo el proceso podría extenderse hasta tres meses. Aún falta. 

Este proceso electoral le demostró al mundo que ese etnoestado que presume ser la única democracia del Medio Oriente, ni siquiera tiene una oposición fuerte, real. En Israel no existe un líder político popular que pida el fin al genocidio, que busque la paz y el reconocimiento de Palestina y no existe porque la sociedad israelí no lo quiere.

Datos que pueden verificar: de acuerdo a la firma israelí Geocartography, el 82% de los judíos israelíes están a favor de desplazar a todos los palestinos de Gaza; 56% apoyan expulsar de Israel a todos los ciudadanos israelíes que se identifiquen como palestinos; y el 76% de los israelíes judíos consideran que no hay ningún inocente en Gaza. 

Así como pasó en Sudáfrica, el apartheid y genocidio de Israel no se detendrá por presiones internas. Su sociedad está radicalizada. La presión tendrá que venir de la comunidad internacional, panorama desolador cuando eso significa entrar en conflicto con el maníaco en la Casa Blanca. 




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