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Las tensiones entre México y Estados Unidos continúan. No sólo vimos cómo el embajador estadounidense, Ronald Johnson anunció una academia policial internacional junto al gobernador panista de Querétaro según la presidenta Sheinbaum sin aprobación federal sino que actualmente cientos de militares se encuentran posicionados a ambos lados de la frontera tras la acusación de Washington de que sus elementos recibieron disparos desde nuestro país.
Los posicionamientos de EU respecto a México no surgen de la nada, suceden en el marco del fortalecimiento de los aliados de Trump en latinoamérica. Vimos lo que ocurrió en Brasil. En la primera vuelta, Flávio Bolsonaro quedó encima de Lula, lo que de seguir el patrón establecido desde 1989, quien ha obtenido el mejor resultado en la votación inicial resulta electo la derecha regresaría al país sudamericano.
Sumando a Brasil, ya habría catorce países subordinados a los intereses de Estados Unidos con presidentes que llegaron al puesto respaldados abiertamente por Trump, que se identifican de derecha y/o que están en su club ese “El escudo de las Américas” con el objetivo de ampliar la presencia gringa en América Latina con fines de seguridad: Venezuela con Delcy, Argentina con Milei, El Salvador con Bukele, que de hecho ya anunció que va por su tercer mandato después de modificar la constitución para reelegirse, bien democrático el asunto Ecuador con Noboa, Paraguay con Santiago Peña que en marzo ratificó un acuerdo para permitir soldados estadounidenses en su territorio, Honduras con Nasry Asfura, Chile con Kast defensor de Pinochet y nieto de un nazi, Bolivia con Rodrigo Paz, Costa Rica con Laura Fernández, de la Espriella en Colombia, Fujimori en Perú, José Raúl Mulino en Panamá, y República Dominicana con Luis Abinader.
Del otro bando, descartando a los regímenes claramente no democráticos como Cuba y Nicaragua, países con líderes soberanistas sólo están tres o cuatro si contamos a Brasil todavía con Lula: México con Sheinbaum, Uruguay con Yamandú Orsi, y Guatemala con Bernardo Arévalo que se identifica como centro. Tres contra catorce.
La alineación regional a Washington no ha sido casualidad, sino una estrategia. No sólo es que Trump respalde a ciertas candidaturas amenazando represalias si no gana su favorito. Los intereses de Washington se encarnaban en un operador, Fernando Cerimedo, según su expareja, agente de la CIA, fundador de la Derecha Diario, estratega digital detrás de campañas de bots que abiertamente ha dado asesoría a Milei, Jair Bolsonaro, Rodrigo Paz y Nasry Asfura, y sujeto que ha sido fotografiado al lado de Donald Trump Jr. y Brad Parscale, ex estratega digital del presidente estadounidense.
Actualmente, Cerimedo está detenido por tentativa de feminicidio contra su expareja, la abogada Nadia Beller. Cuando la Fiscalía General de Bolivia lo comenzó a investigar, se le sumaron acusaciones por enriquecimiento ilícito, y el 30 de septiembre, el fiscal general que investigaba a Cerimedo, Roger Mariaca, fue detenido y retirado del cargo por acusaciones de colusión con el narcotráfico, acusaciones que surgieron desde Estados Unidos. Qué coincidencias.
Estados Unidos está operando políticamente en América Latina, ya pasamos el punto en que eso pueda debatirse, pero les falta el premio mayor, su principal socio comercial con quien comparte más de 3000 kilómetros de frontera: México. Lamentablemente para la Casa Blanca, aquí no hay un claro líder de derecha que realmente tenga fuerza popular. Digo, se habla de Salinas Pliego y está Alito Moreno con un partido al borde de la extinción.
Con tal contexto, huele mal que el embajador estadounidense declare que tuvieron que movilizar a su ejército a la frontera por presuntos disparos desde el lado mexicano, versión que la presidenta rechazó el lunes 5 de octubre, señalando que no existe evidencia de los hechos denunciados por Estados Unidos. México no se quedó de brazos cruzados: 500 militares fueron movilizados a la frontera en un operativo espejo plasmado como parte de la cooperación bilateral.
Mientras tanto, Estados Unidos seguirá salivando por conseguir el premio mayor, un gobierno federal que en un caso similar al que está ocurriendo, si daría el visto bueno para que esas tropas estadounidenses actualmente en la frontera, entraran.
Y lo aclaro: no es que me de miedo que Morena salga del poder, ojalá llegue una verdadera fuerza progresista de oposición. Lo que me da miedo es que llegue a México un títere impuesto. No sería la primera vez.