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Teletubbies llegan hasta la era de los dinosaurios: un insecto de 99 millones de años se llama Noo-Noo

Una nueva especie de insecto del Cretácico fue bautizada en honor al famoso aspirador de los Teletubbies por una característica que hacía único a este animal prehistórico.

Teletubbies llegan hasta la era de los dinosaurios: un insecto de 99 millones de años se llama Noo-Noo. Foto: Canva | Pinterest | RRSS
Teletubbies llegan hasta la era de los dinosaurios: un insecto de 99 millones de años se llama Noo-Noo. Foto: Canva | Pinterest | RRSS

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Un extraño insecto que vivió durante el Cretácico acaba de convertirse en una inesperada referencia a la cultura pop. Investigadores describieron una nueva especie conservada en ámbar de Kachin, en Myanmar, y decidieron bautizarla como Cretodorus noonoo en honor a Noo-Noo, el famoso aspirador azul de Los Teletubbies.

El nombre no fue elegido al azar. Este diminuto insecto prehistórico tenía unas piezas bucales extraordinariamente largas y flexibles que podían alcanzar aproximadamente el doble de la longitud de su cuerpo. La estructura era tan particular que los científicos encontraron en Noo-Noo una curiosa comparación para nombrar a la nueva especie.

¿Por qué este insecto prehistórico se llama Cretodorus noonoo?

La nueva especie pertenece a un grupo de fulgoromorfos extintos y fue descrita a partir de fósiles encontrados en ámbar de Kachin. Su nombre científico, Cretodorus noonoo, hace referencia directamente a Noo-Noo, el aspirador que acompañaba a los personajes de Los Teletubbies.

Foto: RRSS

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La comparación está relacionada con el aparato bucal del insecto. Los ejemplares estudiados tenían un labio extremadamente alargado que envolvía los estiletes utilizados para perforar los tejidos de las plantas y extraer sus fluidos.

Una de las partes de esta estructura presentaba pequeños pliegues transversales que le daban una apariencia similar a la de una pajita flexible o una manguera. Precisamente esta característica habría permitido que el aparato se doblara sin aplastarse, de manera similar a una estructura corrugada.

¿Qué tan largo era el aparato bucal de Cretodorus noonoo?

Aunque el insecto era diminuto, su aparato bucal tenía unas dimensiones sorprendentes. El ejemplar adulto utilizado para describir la especie medía aproximadamente 8.7 milímetros, pero únicamente el tercer segmento de su labio alcanzaba los 9.6 milímetros.

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En conjunto, el aparato podía alcanzar aproximadamente el doble de la longitud del cuerpo del insecto.

Los investigadores también identificaron una ninfa de la especie que medía alrededor de 4.8 milímetros. Algunos de los fósiles conservan las piezas bucales dobladas o curvadas, una característica que ayudó a los científicos a plantear que esta estructura era flexible cuando el animal estaba vivo.

¿Para qué utilizaba el insecto una boca tan larga?

Los científicos creen que esta estructura podría haberle permitido alimentarse de una manera bastante particular. La hipótesis es que el segmento flexible podía avanzar por grietas o fisuras profundas de la corteza y otras superficies vegetales resistentes hasta colocar los estiletes cerca de tejidos vasculares ricos en fluidos.

La flexibilidad habría sido fundamental para conseguirlo. Los pequeños pliegues de la estructura podían distribuir la deformación a lo largo del tubo y reducir el riesgo de que se aplastara o se doblara hasta bloquearse.

De esta manera, Cretodorus noonoo habría podido doblar considerablemente su aparato bucal mientras mantenía protegidos los delicados estiletes que utilizaba para perforar las plantas.

¿Cómo descubrieron las características de Cretodorus noonoo?

El estudio analizó 13 fósiles del Cenomaniense temprano y los comparó con un ejemplar moderno. Para estudiar las estructuras microscópicas, los investigadores utilizaron diferentes técnicas, entre ellas la microtomografía computarizada con radiación de sincrotrón.

Foto: Pinterest

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Este procedimiento permitió reconstruir en tres dimensiones la anatomía de los fósiles y comprobar que las corrugaciones de su aparato bucal no eran simplemente relieves de la superficie. Se trataba de pliegues de la propia cutícula, que probablemente tenían una función mecánica.

La punta de esta estructura también tenía una característica particular: estaba dividida en dos lóbulos laterales con pequeñas serraciones transversales. Los investigadores plantean que podía ensancharse cuando los estiletes emergían, aunque reconocen que los fósiles no permiten determinar con certeza cuánto podía moverse ni cuál era exactamente su función.

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