Tamaulipas

Abuelos asumen una “segunda crianza” en Tamaulipas; cuidados y gastos se extienden a los nietos

Más de medio millón de tamaulipecos tienen 60 años o más, mientras los cambios en la estructura familiar colocan el cuidado de los nietos como un reto creciente dentro de los hogares.

El problema surge cuando esa ayuda se convierte en una obligación económica y de cuidados que supera sus posibilidades. Foto / Freepik
El problema surge cuando esa ayuda se convierte en una obligación económica y de cuidados que supera sus posibilidades. Foto / Freepik

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Llevar a los nietos a la escuela, prepararles comida o cuidarlos mientras sus padres trabajan siempre ha formado parte de la dinámica de muchas familias; sin embargo, el papel de los abuelos comienza a ir mucho más allá del apoyo ocasional y, en algunos hogares, prácticamente representa una segunda crianza.

La situación cobra especial relevancia en Tamaulipas, donde las cifras oficiales muestran un proceso sostenido de envejecimiento. De acuerdo con información de CONAPO incorporada a la actualización del Plan Estatal de Desarrollo, 502 mil 884 personas tienen 60 años o más, equivalentes al 13.42% de la población estatal.

Aunque actualmente no existe una encuesta oficial con representatividad estatal que permita afirmar cuántos abuelos tamaulipecos pagan colegiaturas, medicamentos o manutención de sus nietos, los indicadores disponibles sí muestran una transformación demográfica y familiar que hace relevante estudiar este fenómeno. La Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados (ENASIC) ofrece información sobre cuidados, pero su desglose estadístico es nacional, no por estado.

 

La imagen de los abuelos dedicados únicamente al retiro está cambiando. Foto / Freepik

La imagen de los abuelos dedicados únicamente al retiro está cambiando. Foto / Freepik

¿Cuántos adultos mayores viven actualmente en Tamaulipas?

Las estimaciones utilizadas por el Gobierno de Tamaulipas, basadas en CONAPO, colocan en 502 mil 884 a la población de 60 años y más, es decir, aproximadamente uno de cada siete habitantes del estado.

La tendencia resulta todavía más clara al observar la estructura por edades. Para 2025, Tamaulipas tenía una población estimada de 3 millones 748 mil 419 habitantes; solamente entre los grupos de 60 a 64 y de 65 a 69 años había alrededor de 284 mil 600 personas, a las que se suman los grupos de mayor edad.

 

El propio diagnóstico estatal reconoce que la población adulta mayor continuará creciendo mientras disminuye proporcionalmente la población infantil, transformación que plantea retos en materia de seguridad social, ingresos, salud y cuidados.

En ese contexto aparece otra realidad menos visible: adultos mayores que, aun después de haber criado a sus propios hijos, continúan participando activamente en el funcionamiento del hogar y en la atención cotidiana de una nueva generación.

 

La imagen de los abuelos dedicados únicamente al retiro está cambiando. Foto / Freepik

La imagen de los abuelos dedicados únicamente al retiro está cambiando. Foto / Freepik

¿Los abuelos están convirtiéndose nuevamente en padres?

Los datos disponibles permiten confirmar que los hogares mexicanos son cada vez más diversos. El INEGI reconoce expresamente configuraciones familiares donde abuelas o abuelos viven con nietas y nietos, además del modelo tradicional integrado por padres e hijos.

Sin embargo, sería incorrecto asegurar con las estadísticas disponibles que en Tamaulipas existe un porcentaje determinado de abuelos que mantienen económicamente a sus nietos. La ENASIC 2022 estudia quién proporciona cuidados, las redes de apoyo y las repercusiones económicas y laborales que tiene cuidar a otras personas, pero sus resultados son representativos a nivel nacional.

A nivel nacional, la encuesta demuestra que el cuidado tiene consecuencias económicas y laborales importantes para quienes lo realizan. Entre las mujeres que brindaban cuidados y querían trabajar por un ingreso, la falta de alguien que atendiera a hijos o familiares aparecía como una de las principales barreras para incorporarse al mercado laboral.

Esto ayuda a entender por qué las redes familiares —incluidos los abuelos— pueden convertirse en una pieza fundamental cuando ambos padres trabajan, existe una familia monoparental o no se cuenta con recursos suficientes para contratar servicios de cuidado.

 

La imagen de los abuelos dedicados únicamente al retiro está cambiando. Foto / Freepik

La imagen de los abuelos dedicados únicamente al retiro está cambiando. Foto / Freepik

¿Qué riesgos implica esta “segunda crianza” para los adultos mayores?

El problema aparece cuando el apoyo deja de ser ocasional y el abuelo termina asumiendo responsabilidades permanentes de alimentación, cuidado, transporte, escuela o salud de los nietos, particularmente cuando sus propios ingresos provienen de una pensión o son limitados.

Para Tamaulipas, el fenómeno merece atención adicional porque la entidad ya supera el medio millón de habitantes mayores de 60 años y continuará envejeciendo durante los próximos años.

No todos los abuelos que cuidan a sus nietos enfrentan una carga ni necesariamente consideran negativa esta responsabilidad. Para muchas familias, la convivencia representa acompañamiento, afecto y una red de apoyo indispensable. El problema surge cuando esa ayuda se convierte en una obligación económica y de cuidados que supera sus posibilidades.

La imagen de los abuelos dedicados únicamente al retiro está cambiando. En numerosos hogares mexicanos siguen siendo parte activa de la crianza familiar y, ante esta transformación demográfica, conocer cuántos abuelos tamaulipecos están criando o sosteniendo económicamente a sus nietos será cada vez más importante para diseñar políticas de cuidados que contemplen también a quienes creían haber terminado de criar una familia.

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