Carretera México-Nuevo Laredo cumple 105 años y esta es su historia
La Carretera Federal 85 cumple un siglo desde su planeación; una obra que transformó regiones, comercio y la vida de miles de comunidades del noreste.

La Carretera México–Nuevo Laredo, hoy conocida como Carretera Federal 85, cumple 100 años desde que fue concebida como proyecto de Estado. No se trata solo de asfalto y curvas: es una ruta que integró regiones históricamente aisladas, conectó economías locales con el mercado nacional e internacional y marcó el ritmo del crecimiento de ciudades clave como Ciudad Victoria, Monterrey y Nuevo Laredo.
¿Quién tuvo la idea de construir la carretera México–Nuevo Laredo?
El impulso decisivo surgió en la década de 1920, durante el gobierno de Plutarco Elías Calles. En septiembre de 1925 se creó la Comisión Nacional de Caminos, con una misión clara: dotar al país de carreteras modernas, transitables todo el año y que no dependieran exclusivamente del ferrocarril.
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El primer gran encargo fue ambicioso: diseñar una vía continua que conectara la capital del país con la frontera de Texas.
La visión era estratégica. México necesitaba integrarse territorialmente tras la Revolución y fortalecer el comercio con Estados Unidos. La carretera permitiría mover mercancías, personas y servicios con mayor rapidez, además de abrir oportunidades a comunidades rurales que hasta entonces quedaban fuera del mapa económico.
¿Cómo se definió el trazo que cruza la Huasteca y el noreste?
Los primeros estudios exploraron diversas alternativas. Se decidió partir desde Pachuca —ya conectada con la Ciudad de México— y avanzar por regiones de enorme complejidad geográfica. En 1928 se aprobó el trazo definitivo que hoy forma parte de la memoria colectiva: Zimapán, Tamazunchale, Ciudad Valles, El Mante, Ciudad Victoria, Monterrey y Nuevo Laredo.
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Este recorrido obligó a los ingenieros a enfrentarse a la Sierra Madre Oriental, donde nacieron tramos legendarios como la Curva del Purgatorio, famosa por su peligrosidad y por las historias que la rodean.
Puentes, taludes y caminos de cornisa fueron construidos con la tecnología disponible de la época, dejando una huella imborrable en la ingeniería mexicana.
¿Cuándo se logró unir completamente el camino?
La obra concluyó formalmente en 1936, cuando los frentes de trabajo se encontraron en Santa Ana, en el municipio de Chapulhuacán. Para celebrar, una caravana recorrió por primera vez el trayecto completo desde la frontera norte hasta la capital del país, demostrando que México ya contaba con una ruta terrestre continua de enorme valor estratégico.
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Desde entonces, la carretera se convirtió en eje del comercio fronterizo, impulsó el turismo y facilitó la movilidad de miles de familias. Ciudades como Ciudad Valles y Ciudad Victoria crecieron alrededor de este corredor, que también forma parte de la histórica Carretera Panamericana.
¿Por qué su centenario pasó casi desapercibido?
A pesar de su trascendencia, el centenario de la planeación de la México–Nuevo Laredo no tuvo una conmemoración nacional relevante. Quizá porque su presencia es tan cotidiana que se da por sentada.
Sin embargo, su historia está llena de relatos, mitos y memoria colectiva: desde leyendas sobre la construcción de puentes hasta anécdotas de viajeros, comerciantes y migrantes que la han recorrido generación tras generación.
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Hoy, cuando la Carretera Federal 85 sigue siendo clave para el intercambio comercial con Estados Unidos y para la vida diaria del noreste, mirar atrás permite entender cómo una decisión tomada hace cien años cambió el rostro del país. Más que un camino, la México–Nuevo Laredo es un testimonio del México que apostó por la conectividad como motor de desarrollo y que, aún un siglo después, continúa avanzando sobre la misma ruta.















