Laudero de Tamaulipas: el artesano de Río Bravo que mantiene vivo el sonido del bajosexto
En un discreto taller de Río Bravo, don Rubén Flores Leal mantiene vivo el oficio de la laudería. El maestro artesano fabrica bajosextos que hoy resuenan en escenarios de México y Estados Unidos.
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Tamaulipas es tierra de música norteña, un estado donde el acordeón y el bajosexto forman parte de la identidad cultural y acompañan celebraciones, reuniones familiares y escenarios populares. Sin embargo, pocas personas conocen el origen de esos instrumentos que dan vida al sonido norteño.
En el municipio de Río Bravo existe un taller donde la madera se transforma en arte sonoro. Rodeado del aroma del aserrín y el barniz, el taller “Bajosextos Flores” resguarda una tradición artesanal que ha sobrevivido al paso del tiempo.
Ahí trabaja don Rubén Flores Leal, quien a sus 69 años continúa ejerciendo con paciencia y precisión el oficio de laudero, considerado hoy una de las expresiones artesanales más especializadas y escasas de la región.
Se trata de un artesano especializado en construir, reparar, restaurar y ajustar instrumentos musicales de cuerda. Es un oficio que combina carpintería fina, conocimiento acústico y sensibilidad artística.
Un buen laudero sabe interpretar las características de cada madera antes de trabajarla. La veta, el grosor y el tipo de material influyen directamente en el volumen, la calidez y el timbre del instrumento.
En la actualidad, la labor de don Rubén representa un esfuerzo de preservación cultural en Tamaulipas. Mientras la producción industrial domina el mercado musical, talleres tradicionales como el suyo desaparecen gradualmente.
Por ello, mantener viva la fabricación artesanal del bajosexto significa también conservar una parte fundamental del sonido norteño y de la identidad musical tamaulipeca.
¿Cómo aprendió don Rubén Flores el oficio de la laudería?
La historia de don Rubén comenzó junto a su padre, Rubén Flores Garza, quien dedicó su vida a fabricar instrumentos musicales. Desde niño creció entre cepillos, lijas y piezas de madera dentro del taller familiar.
Fue en 1981, tras el fallecimiento de su padre, cuando asumió la responsabilidad de continuar con el legado y comenzar a fabricar bajosextos por cuenta propia.
El artesano explica que cada instrumento requiere un proceso largo y minucioso que inicia desde la selección de la materia prima.
Para las estructuras tradicionales utiliza maderas como cedro, pino canadiense y palo escrito, mientras que en instrumentos de mayor nivel incorpora materiales como pinabete de Alaska, abeto alemán, maple y palo de rosa de la India.
Cada bajosexto es elaborado de forma personalizada, de acuerdo con las necesidades y preferencias del músico. Además, muchas piezas son grabadas con el nombre de su propietario, convirtiéndose en instrumentos únicos.
Desde el taller de “Bajosextos Flores” han salido instrumentos que actualmente suenan en distintos escenarios de México y Estados Unidos.
¿Cuál es la filosofía de trabajo del laudero de Tamaulipas?
Más allá de la técnica, don Rubén asegura que heredó de su padre una forma de entender el oficio basada en el servicio y el apoyo a los músicos.
El maestro artesano afirma que su mayor satisfacción no está en la ganancia económica, sino en entregar instrumentos que acompañarán historias, canciones y momentos importantes para quienes los interpretan.
Cada bajosexto elaborado en su taller representa horas de trabajo artesanal y el orgullo de mantener vigente una tradición profundamente ligada a la cultura norteña de Tamaulipas.