Tamaulipas

Tamaulipas apuesta por el “Fara Fara” para recuperar espacios y promover una cultura de paz

El proyecto utiliza la música norteña como herramienta para fortalecer la identidad comunitaria en Río Bravo, involucrando a niñas, niños y familias en talleres y encuentros culturales.

El objetivo no consiste únicamente en formar nuevos músicos, sino en crear espacios permanentes donde las nuevas generaciones puedan convivir, conocer sus raíces y mantener vivas expresiones culturales. Foto / Redes
El objetivo no consiste únicamente en formar nuevos músicos, sino en crear espacios permanentes donde las nuevas generaciones puedan convivir, conocer sus raíces y mantener vivas expresiones culturales. Foto / Redes

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El sonido del acordeón y el bajo sexto busca convertirse en algo más que una tradición en Tamaulipas. El Gobierno del Estado impulsa el Proyecto Fara Fara en Río Bravo como una estrategia para recuperar espacios públicos, fortalecer la identidad de las comunidades y contribuir a la construcción de una cultura de paz.

La iniciativa surgió después de un diagnóstico realizado en 2024 por el Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes (ITCA), que identificó a la música norteña como una de las expresiones culturales más arraigadas de esta región fronteriza y como un elemento transmitido durante generaciones entre sus habitantes.

 

El sonido del acordeón y el bajo sexto busca convertirse en algo más que una tradición en Tamaulipas. Foto / Redes

El sonido del acordeón y el bajo sexto busca convertirse en algo más que una tradición en Tamaulipas. Foto / Redes

¿Por qué el Fara Fara puede contribuir a una cultura de paz?

El proyecto parte de utilizar una tradición que ya pertenece a la comunidad como punto de encuentro entre sus habitantes. En lugar de introducir un modelo cultural ajeno a Río Bravo, la estrategia busca aprovechar la música norteña para fortalecer el sentido de pertenencia y favorecer la convivencia social.

El director general del ITCA, Héctor Romero Lecanda, explicó que detrás de esta expresión musical existe una memoria relacionada con trabajadores del campo, familias migrantes y comunidades fronterizas que encontraron en el acordeón, el bajo sexto y otros instrumentos una forma de conservar sus raíces.

 

Bajo la administración del gobernador Américo Villarreal Anaya, el proyecto se desarrolla mediante el ITCA en coordinación con la Dirección General de Formación y Gestión Cultural de la Secretaría de Cultura federal, además de contar con participación municipal y comunitaria.

 

El sonido del acordeón y el bajo sexto busca convertirse en algo más que una tradición en Tamaulipas. Foto / Redes

El sonido del acordeón y el bajo sexto busca convertirse en algo más que una tradición en Tamaulipas. Foto / Redes

¿Qué papel tiene La Sauteña en este proyecto?

Uno de los principales espacios para desarrollar la estrategia es La Sauteña, también conocida como La Casa de Ladrillo, sitio histórico que ha sido conservado durante más de un siglo por ejidatarios de la región y que ahora funciona como escenario para actividades musicales y culturales.

En este lugar se han realizado dos ediciones del Encuentro Fara Fara de Música Norteña y Música Migrante, donde distintas generaciones se reúnen alrededor de esta tradición como parte de la estrategia Arte, Cultura y Migración.

La intención es que estos encuentros también contribuyan a devolver a la población espacios de convivencia y participación comunitaria, utilizando las expresiones artísticas como complemento de las acciones encaminadas a prevenir la violencia y reconstruir el tejido social.

 

El sonido del acordeón y el bajo sexto busca convertirse en algo más que una tradición en Tamaulipas. Foto / Redes

El sonido del acordeón y el bajo sexto busca convertirse en algo más que una tradición en Tamaulipas. Foto / Redes

¿Cómo participan niñas y niños de Río Bravo?

La estrategia no se limita a conciertos. En Río Bravo también funciona el Laboratorio de Música Norteña y el Semillero Ensamble Comunitario Norteño, mediante los cuales niñas y niños reciben instrumentos y aprenden las melodías que han formado parte de la vida de generaciones anteriores.

El objetivo no consiste únicamente en formar nuevos músicos, sino en crear espacios permanentes donde las nuevas generaciones puedan convivir, conocer sus raíces y mantener vivas expresiones culturales que forman parte de la identidad de la frontera tamaulipeca.

De esta manera, el Fara Fara pasa de ser solamente una expresión musical a convertirse en una herramienta de convivencia comunitaria, dentro de una estrategia que combina cultura, recuperación de espacios públicos y prevención social para construir una narrativa diferente de las comunidades fronterizas de Tamaulipas.

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